Caballo Cartujano, uno de los descendientes del Andaluz

Fuente: Youtube

El caballo Cartujano, también llamado “Cerrado en Bocao”, recibe este nombre porque comenzó a ser criado por los monjes cartujos en Santa María de la Defensión (Jerez de la Frontera), hacia 1484. La yeguada de los monjes fue durante más de tres siglos una de las más apreciadas debido a su comodidad en el paso, su elegancia, nobleza y estampa. Fue expandiéndose a los lugares más emblemáticos de la época, como La Escuela de Versalles con Luis XVI. Además, fueron los predilectos por emperadores, reyes y cónsules.

La raza Cartujana es una estirpe dentro del Caballo Pura Raza Española (P.R.E.), también conocido como Caballo Andaluz. Estos equinos constituyen una reserva genética de gran valor para la P.R.E. Sin embargo, no solo destacan por poseer una genética muy pura al intervenir solo ejemplares de esta familia (de ahí la denominación “cerrado”), sino que además, en su morfología se aprecia la diferencia. Es una raza con una belleza característica como descubriremos a lo largo de este artículo.

¿Los conocemos mejor?

Para entender bien el Caballo Cartujano, primero debemos contar las raíces del Caballo Andaluz. La Raza Pura Sangre Española es el resultado de una búsqueda de la perfección estética y de la nobleza.

Dentro de la cultura española, el origen del caballo y su influencia coincide con el florecimiento de las primeras grandes civilizaciones de la Península Ibérica. Veamos algunos ejemplos: los cartagineses incorporaron numerosos caballos a sus ejércitos, valorando su fuerza y resistencia. Los romanos supieron apreciar el Caballo Andaluz y potenciarlo tanto como transporte como digno distintivo de reyes y emperadores. La importancia de los equinos queda recogido en numerosos testimonios escritos por autores como Homero o Plinio.

Por suerte, las características de los Caballos Andaluces, no se vieron afectadas por las invasiones de los pueblos germánicos ya que mayormente iban a pie. Además, se elaboró una legislación romana que se mantuvo durante bastante tiempo, para defender estos equinos de raza española.

Sería a finales del siglo XV, cuando en el Monasterio de la Cartuja surge la crianza de una vertiente del Caballo Andaluz: El Caballo Cartujano. Durante unos tres siglos estos monjes cartujanos convirtieron su yeguada en una de las más celebres y apreciadas de la época. Pero la historia de estos equinos la veremos más adelante, conozcamos primero cómo son.

¿Cómo es?

Son animales de gran porte, distinguidos, con movimientos amplios y elevados, algo que les hace ser deseados como sementales hasta en ganaderías que no crían caballos Cartujanos.

Con una alzada a la cruz rondando 160 cm, son equinos de cuerpo fornido y bien proporcionado, con pecho profundo y unos cuartos traseros musculosos.

El cuello tiene una musculatura excelente lo que le permite llevar erguida la pequeña y elegante cabeza durante la monta. Todo el conjunto refleja una figura y una estética muy elegantes. 

Es un equino que se ha adaptado fenomenal a los climas mediterráneos. Tiene unas fosas nasales grandes que le permiten respirar bien en el clima caliente y húmedo característico de gran parte de las zonas del mediterráneo. Otra característica de su adaptación al clima la encontramos en el pelaje. En estos equinos destacan las capas tordas en una gran variedad de escalas de grises y manchas negras que ayudan a que los animales no se quemen con los rayos solares al dispersar los rayos del astro sin dañar la piel del caballo. En escasas ocasiones, también pueden verse capas negras o castañas.

Además, encontramos alguna yeguada en el norte de España. Allí los equinos se han adaptado haciéndose un poco más rústicos aunque manteniendo la elegancia que caracteriza esta raza. Un buen ejemplo es el que se muestra en el vídeo siguiente:

En cuanto a su carácter, estamos ante una raza noble y dócil, con reacciones justas. Es resistente y enérgica  y al mismo tiempo suave.

Un poco de su historia

Durante el siglo XV se produjo una disminución alarmante de yeguas en Andalucía, debido en gran medida a la venta a otras regiones o países y a la producción mulatera. Ello llevó al Ayuntamiento de Jerez a publicar una orden que prohibía la venta de estas yeguas fuera de la zona sin permiso del Corregidor. Más tarde se prohibió cubrir a estas yeguas con asnos.

Veinticuatro años después de estas prohibiciones, los frailes cartujos de Jerez formaron su yeguada, que acabaría evolucionando y conociéndose como “Cartuja” con el paso del tiempo. Serían ellos mismos también, quienes salvarían a esta raza durante la invasión francesa al trasladarlos y ocultarlos en otra finca.

La historia de estos equinos está mezclada con leyendas. Una de ellas dice que el presbítero Pedro José Zapata, un ganadero y agricultor excelente en la época, hacia 1810 inició la selección de esta estirpe de caballos a partir de comprar caballos y yeguas al prior de la Cartuja de Jerez, donde se habían conservado estos equinos desde finales del siglo XV. A los descendientes de estos equinos se les comenzó a llamar “hierro de Zapata” y con el tiempo se les denominaría de manera más oficial Caballos Cartujanos o Cerrados en Bocao.

La raza comienza a extenderse. Un heredero de Zapata, en 1857, vende un lote de yeguas y caballos a Vicente Romero, cuya sobrina vendería dos lotes, uno a Curro Chica y otro a Juan Pedro Domecq. Los herederos de este último vendería a Roberto Osborne, quien en 1949 vendería a Fernando de Terry la mayoría de sus equinos, y los restantes a el Marques de Salvatierra y a Juan Manuel Urquijo.

Hoy día podemos afirmar que todos los Caballos Cartujanos proceden de estas tres ganaderías: Urquijo, Terry y Salvatierra. 

Fuente: youtube

Estas yeguadas tienen un valor incalculable desde el punto de vista genético y de mejora del Pura Raza Español, ya que permaneció durante algo más de cinco siglos sin influencias externas. Es más, la Yeguada de Terry en marzo de 1990 pasó a formar parte del Patrimonio. Más tarde, en diciembre del mismo año la Yeguada Cartujana del Hierro del Bocado fue adquirida oficialmente a EXPASA, empresa propiedad del Patrimonio del Estado Español.

La raza de caballos cartujanos, son una gran representación de las raíces del Pura Sangre Español. Además, ha contribuido a la formación y mejora de muchas ganaderías famosas europeas y americanas sobre todo.

Hoy día, la Yeguada de La Cartuja puede ser considerada la mayor reserva de equinos de esta raza. Allí pastan unos doscientos animales con la enseña del “Hierro del Bocado” creada por Zapata en 1810.

Espero que hayas disfrutado leyendo este artículo tanto como yo escribiéndolo.

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Desde hace mucho tiempo la escritura forma parte de mi vida y, aunque mayoritariamente he escrito de manera amateur relatos cortos y alguna novela, estoy abriéndome camino en el mundo de los artículos centrándome en aquellos temas que me apasionan como los animales. Desde que era una renacuaja he vivido rodeada de ellos y aunque ahora mismo solo tengo una perrita, continua mi pasión por perros, caballos, gatos, conejos, buitres, linces, zorros... y la lista seguiría y seguiría.

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