El agua y la hidratación en el caballo


El agua es un factor importante a tener en cuenta para el caballo. Pero no solo para su supervivencia. También para el buen funcionamiento de su organismo tan vital para el equino.

Un caballo debe consumir entre los 20 a 60 litros al día de agua. Aunque depende de muchos factores tales como la actividad física, las condiciones atmosféricas como temperatura y humedad ambiente. Su actividad física y si se encuentra amamantando a su potrillo. No obstante no hay que olvidar que algunos alimentos les aportan cierta cantidad de agua.

Espacio para el agua

No es recomendable que el caballo beba del agua estancada. Por ello lo mejor es proporcionarle un espacio para ello. Los bebederos deben de estar en perfecto estado. Procurar que estén siempre limpios.

Hay que tener en cuenta que el caballo suele beber a tramos durante el día, al no ser que se le tenga siempre a mano, se le proporcionará el agua. El mejor modo de tenerle siempre agua son los bebederos automáticos. Éstos le permiten tener agua siempre que el equino lo necesite.

Si los caballos toman agua de arroyos naturales estos deben tener un acceso fácil y seguro. También deben ser libres de arena ya que su ingesta puede causar cólicos. Durante el invierno si los bebederos están en el exterior supervisar que no estén congelados.

A tener en cuenta

Si el caballo viene de una competición o de traslado nunca ofrecerle agua fría, más bien templada. Se la administraremos en pequeñas cantidades hasta que el caballo se estabilice. No obstante es apropiado en los traslados o competiciones llevarle el agua para evitar infecciones.

Hay bastantes síntomas que nos avisan de una mala hidratación. Y aunque el organismo tiene un sistema de defensa puede llevarle a una insuficiencia cardiaca. Falta de apetito o debilidad muscular. Así como debilidad para realizar trabajos físicos.


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