Acariciar al caballo es un modo de ganarse la confianza

Los caballos son tan nobles que incitan a que sean acariciados demostrando así un vínculo de unión entre los humanos. Es un acto de intimidad amistosa ya que crea, fortalece y mantiene vínculos afectivos que aumenta la confianza. Sin embargo tenemos que mantener unas pautas para que podamos ganarnos su respeto.

Acariciar a un caballo es una acción muy gratificante, aunque hay que saber cómo hacerlo y sobre todo saber los puntos que hay que tocar ya que no todos son adecuados como puede ser darle palmadas en la cara, ya que hará que se asuste y espante.

Tenemos que dejar que el caballo huela la palma de la mano antes de acercarla, el caballo nos identifica mediante el olor, pasaremos a acariciar el cuello, ya que es la zona que más le gusta, la espalda, flaco y muslo son donde más respuestas amables se obtienen.

El modo es el siguiente; se ejerce cierta presión sobre su piel, y empezaremos desde el centro de su frente, donde están los remolinos. Desde allí y siempre en la dirección que nace el pelo lo iremos acariciando por toda su cabeza, desde la frente a cada lado de los ojos, pasando luego a las quijadas y bajando hasta el hocico, para llegar más tarde a las orejas.

Estudios científicos demuestran que los caballos acariciados circularmente y de manera suave confiaban más, obedecían mejor a sus cuidadores y jinetes y se relajaban y disfrutaban más de las caricias, a diferencia de los que acariciaban con palmadas. Y es que tenemos la creencia de que las palmadas les gustan a los caballos, pero no es así.

El mejor modo de transmitirle al caballo que puede confiar en nosotros de verdad es mediante las caricias, nunca hay que escatimar en ellas, sobre todo cuando es el momento adecuado.


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