El primer caballo, Hyracotherium

El primer caballo, Hyracotherium

Se trata del Hyracotherium, un caballo perteneciente a un género de mamíferos perisodáctilos, que a su vez es el mismo ancestro que el del rinoceronte y el tapir. Es por ello, digamos, el primer caballo del que se tenga datos.

Era un animal cuadrúpedo que habitó las zonas de Norteamerica, el norte de Europa y el norte de Asia durante el período Eoceno, aproximadamente se remonta de entre 60 y 45 millones de años atrás. Este animal evolucionó al Oligohippus, más tarde le siguió el Merichippus, después el Pliohippus y por último el caballo, toda una larga cadena de evolución hasta llegar a lo que conocemos hoy en día como los equinos.


Este animal se trataba de un pequeño herbívoro de aproximadamente casi el tamaño de un zorro, llegando a medir unos 35 centímetros y pesar entre los cinco y siete kilos. Albergaba tres dedos en las patas traseras y cuatro en las patas delanteras, protegidos a su vez por pezuñas, siendo el central más amplio y largo.

A pesar de la gran diferencia en el tiempo entre el caballo y el Hyracotherium, este último mencionado ya era muy parecido a su descendiente actual, a pesar de sus diferencias físicas como el tamaño. Según algunas investigaciones estos animales convivían en bosques con más especies.

Su dentadura estaba adaptada para la ingesta de hojas de los árboles tiernas, mientras que sus ojos estaban localizados más al centro de su cabeza, no permitiéndole una mayor visión lateral, aspecto del cual de diferencia plenamente de los caballos ya que estos necesitan sus visión lateral para una mayor defensa. Al parecer el Hyracotherium o Eohippus como también se le conoce, no le era útil este tipo de visión lateral debido al ambiente en el que vivía, ese tipo de camuflaje le resultaba más efectivo para ahuyentar depredadores.


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Rosa Sanchez

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