La conocida como Yeguada Militar tiene su origen en España tras los profundos cambios sociales y económicos que se produjeron después de la Guerra de la Independencia. A partir de ese momento se inició un periodo político que acabaría con el Viejo Régimen y que supuso la práctica desaparición de las grandes yeguadas privadas que existían en el país. Esta pérdida de base ganadera originó un serio problema de abastecimiento de caballos para el ejército y para otros servicios públicos que dependían del caballo como medio de transporte y trabajo.
Para dar respuesta a esta situación, el Estado decidió intervenir de forma directa en la planificación y organización de la cría caballar, sentando las bases de lo que hoy conocemos como Cría Caballar de las Fuerzas Armadas y los distintos centros de yeguada militar repartidos por España.
Ante la falta de caballos adecuados para el servicio militar, el gobierno de Isabel II emitió un Real Decreto por el cual se delegaba la reorganización de la cría caballar al Arma de Caballería del Estado español. Este paso marcó un antes y un después: por primera vez se daba un marco oficial y estructurado para impulsar la cría de caballos orientada tanto a las necesidades militares como al apoyo de la ganadería civil.
Una de las primeras medidas que se tomaron fue la creación de Depósitos de Sementales, instalaciones en las que se concentraban caballos reproductores cuidadosamente seleccionados. Su objetivo era doble: por un lado, garantizar un suministro constante de animales aptos para el ejército, y por otro, mejorar las razas existentes mediante cubriciones controladas y campañas de fomento dirigidas a los ganaderos.
Poco después se decidió ir un paso más allá y crear una gran yeguada estatal que recogiera las características y objetivos necesarios para solventar la carencia de caballos de calidad. Esta yeguada se diseñó para producir potros adecuados a las necesidades de remonta del ejército, pero también para servir como referente técnico y genético para la mejora del caballo en España. La primera sede de esta caballería militar se estableció en Córdoba, convirtiéndose en el núcleo histórico de la Yeguada Militar.
Centros y unidades de Cría Caballar en España

En la actualidad, en España existen varios centros militares de Cría Caballar encuadrados en el organismo autónomo del Ministerio de Defensa conocido como Cría Caballar de las Fuerzas Armadas. Estos centros constituyen una red estratégica dedicada a la preservación, mejora y difusión de distintas razas equinas y asnales. Su misión no se limita al entorno militar: también ofrecen servicios a ganaderos privados, asociaciones de criadores y otros cuerpos del Estado.
De forma general, las principales funciones de estos centros pueden resumirse en:
- Mantener y seleccionar sementales de calidad contrastada para mejorar las razas equinas y asnales.
- Producir potros destinados a las Fuerzas Armadas y a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, como Guardia Real, Guardia Civil o Policía Nacional.
- Poner sementales a disposición de ganaderos privados, facilitando el acceso a genética de alto nivel a través de paradas de sementales y servicios de reproducción.
- Conservar y preservar razas autóctonas, tanto de caballo como de burro, que tienen un interés histórico y cultural para España.
- Realizar estudios, controles y pruebas de rendimiento para valorar aptitudes deportivas, funcionales y reproductivas de los animales.
En España podemos encontrar seis centros militares de cría caballar, además de un laboratorio de investigación aplicada en Córdoba que da soporte científico a los programas de reproducción, control sanitario y mejora genética.
Vamos a conocer con más detalle estos centros y yeguadas militares, su historia, sus funciones actuales y las razas que gestionan.
Centro Militar de Cría Caballar de Ávila
En sus orígenes, este centro fue creado con el nombre de “6.º Depósito de Caballos Sementales” mediante una Real Orden que lo situó inicialmente en la ciudad de Alcalá de Henares. El objetivo principal era disponer de un punto de referencia para la distribución y control de sementales en una amplia zona ganadera del centro peninsular, dando servicio a los criadores y a las necesidades de Caballería.
Con el paso del tiempo, se añadió una sección destacada en Trujillo (Cáceres) y se modificó su denominación por la de “Depósito de Sementales de la Primera Zona Pecuaria”, adaptando su estructura a las divisiones administrativas pecuarias de la época. Estos cambios respondían a la necesidad de acercar los sementales a los núcleos de cría y optimizar así su utilización por parte de los ganaderos.
Durante parte de su historia, los servicios de cría caballar pasaron a depender del Ministerio de Fomento, dejando transitoriamente el ámbito del Ministerio de Guerra. Sin embargo, el carácter estratégico del caballo para la defensa nacional propició que el servicio regresara de nuevo al Ministerio de Guerra, donde continuó su evolución.
A lo largo de los años, el centro recibió distintas denominaciones oficiales, reflejo de las sucesivas reorganizaciones de la administración militar y ganadera. Finalmente, fue ubicado de forma estable en la provincia de Ávila, instalándose en la finca “El Padrillo”, un entorno rural idóneo para el manejo de sementales y yeguas.
Hoy en día, el Centro Militar de Cría Caballar de Ávila se integra plenamente en la red de Cría Caballar de las FAS, manteniendo una importante labor de selección y conservación de sementales de distintas razas españolas con aptitudes para el deporte, el trabajo y el servicio militar. Además, colabora con ganaderos de la zona a través de paradas oficiales y programas de apoyo a la reproducción.
Centro Militar de Cría Caballar de Écija

La historia del Centro Militar de Cría Caballar de Écija se remonta a la creación de la Sección de Yeguas de Tiro del Norte en Pau (Gerona), dependiente de la yeguada militar de Córdoba. Con el objetivo de impulsar la cría de caballos de tiro pesados, se importaron de Holanda trece yeguas ardenesas y otras trece cruzadas con bretones, razas conocidas por su fortaleza y capacidad de tracción.
La cría de caballos de tiro era esencial para que España pudiera independizarse de las importaciones extranjeras y disponer de una producción propia de ganado para trabajos pesados, tanto agrícolas como de transporte y artillería. Las necesidades del país exigían animales potentes, dóciles y resistentes, capaces de trabajar durante largas jornadas.
Con el tiempo, a estas primeras yeguas se fueron incorporando bretonas y postier-bretonas, que comenzaron a ser cubiertas por sementales cuidadosamente seleccionados. Gracias a la experiencia acumulada, se llegó a la conclusión de que estas razas de tiro se adaptaban especialmente bien al clima y a las condiciones de manejo en España, lo que consolidó su presencia en los programas de cría militar.
En una posterior reestructuración de la cría caballar, la sección de Caballos de Tiro fue trasladada a Écija, localidad andaluza con gran tradición equina. A partir de ese momento, Écija empezó a especializarse en la cría y selección de caballos funcionales y de trabajo, manteniendo siempre un vínculo estrecho con la mejora de las razas nacionales.
Con el tiempo se consolidó el actual Centro Militar de Cría Caballar de Écija, que agrupó el Depósito de Sementales de Écija y la Yeguada Militar de Écija. A este centro se le asignaron varias misiones fundamentales:
- Mantener en perfectas condiciones sanitarias y funcionales los sementales bajo su responsabilidad.
- Realizar pruebas periódicas de fecundidad y fertilidad para asegurar un rendimiento reproductivo óptimo.
- Proponer el despliegue de las Paradas del Estado en función de las necesidades de ganaderos y ayuntamientos de la zona.
- Proponer la cesión temporal de sementales a ganaderos particulares que cumplan determinados requisitos, durante los periodos de cubrición.
Además de su papel en la cría de caballos de tiro, Écija se ha consolidado como un punto de referencia en la selección de razas de silla. En este centro se trabaja con caballos Anglo-árabes, Hispano-árabes y Pura Raza Española, razas muy apreciadas por sus aptitudes deportivas y de servicio. Por otra parte, a la Yeguada Militar de Écija se le ha encomendado también la conservación de razas puras asnales tan valiosas como la Andaluza, Catalana y Zamorano-leonesa, cumpliendo una función de preservación genética de gran importancia histórica y cultural.
Centro Militar de Cría Caballar de Jerez

El Centro Militar de Cría Caballar de Jerez se consolidó a partir de la integración de la Yeguada Militar y el Depósito de Sementales de Jerez, concentrando todo el ganado y los medios materiales en un único centro de referencia. Actualmente, este centro integra la Yeguada Militar ubicada en los cortijos de Vicos y Garrapilos, dos fincas emblemáticas dentro del mundo del caballo en Andalucía.
La Yeguada Militar de Jerez se constituyó con el objetivo de criar potros que mejorasen las características y condiciones de los caballos de silla destinados a la remonta del Ejército. A partir de esa base, también se trabajó en la mejora de las variedades de carrera y de tiro ligero, con el fin de disponer de animales versátiles y adaptados a distintos usos militares y deportivos. En sus inicios, la yeguada se instaló en la Dehesa de Moratalla en Hornachuelos (Córdoba), aunque posteriormente la actividad se fue concentrando en la zona de Jerez de la Frontera.
Durante el periodo histórico en que se establecieron los Depósitos de Sementales en distintas ciudades españolas, uno de ellos fue asignado específicamente a Jerez. Desde entonces, la presencia de la cría caballar militar en la ciudad ha sido continuada, convirtiendo a Jerez en uno de los pilares de la mejora del caballo en España. Monasterios históricos, el propio Depósito de Sementales y los cortijos de Vicos y Garrapilos han sido, a lo largo del tiempo, auténticas cunas de caballos que han contribuido a formar la base genética del Pura Raza Español (PRE) y del Pura Raza Árabe (PRA) en el país.
Hoy, el Centro Militar de Cría Caballar de Jerez tiene una misión muy clara: criar y poner a disposición de las Fuerzas Armadas y de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado caballos de Pura Raza para el cumplimiento de sus misiones. Estos caballos se destinan a unidades como la Guardia Real, las secciones montadas de la Guardia Civil y la Policía Nacional, así como a otras unidades militares que necesitan caballos de silla de alta calidad.
Además, el centro pone sus sementales a disposición de los ganaderos privados, facilitando un acceso sencillo a sangre de gran calidad para cruzar sus yeguas. Este servicio resulta esencial para que cualquier ganadero, incluso los de explotaciones pequeñas o medias, pueda beneficiarse de la genética seleccionada por la Yeguada Militar.
En Jerez, el trabajo se organiza en torno a dos cortijos principales:
- Cortijo de Vicos: dedicado principalmente a las yeguas y a la cría de potros. Es también escenario de eventos y actividades hípicas singulares, como un conocido concurso de acoso y derribo que se celebra con motivo de la Feria del Caballo de Jerez, lo que refuerza el vínculo entre la Yeguada Militar y la tradición ecuestre andaluza.
- Cortijo de Garrapilos: centrado en los sementales, donde se controlan, valoran y seleccionan los mejores reproductores de Pura Raza Española y Pura Raza Árabe. Desde aquí se organizan las paradas de sementales y se gestionan servicios de cubrición y reproducción asistida.
En el día a día, el centro jerezano realiza tareas tan variadas como adiestrar potros para su futura vida de servicio, preparar cuadros de enganche (incluyendo espectaculares formaciones en cobra con numerosas yeguas), participar en exhibiciones y mantener un alto nivel de bienestar y manejo de todos los animales.
Yeguada Militar de Lore-Toki

La Yeguada Militar de Lore-Toki está estrechamente vinculada al impulso de la raza Pura Sangre Inglés (PSI) en España y a la historia de las carreras de caballos en nuestro país. En sus inicios, la administración militar apoyó de forma limitada esta raza, incluyendo apenas cinco yeguas Pura Sangre Inglés en la Yeguada militar de Córdoba hacia finales del siglo XIX. Sin embargo, la afición de la Corona y de algunos sectores militares por las carreras impulsó a dar pasos más decididos.
El rey Alfonso XIII, gran aficionado a los Pura Sangre Ingleses y a las carreras, promovió la creación de una Sección del Pura Sangre Inglés en el norte de España. Esta sección se instaló en una finca alquilada al Conde de Urquijo, en la zona de Marquina (Guipúzcoa), y supuso el primer intento serio por organizar la cría de caballos de carreras bajo la órbita de la Yeguada Militar. Más adelante, por cambios políticos y administrativos, la sección PSI pasó por distintas ubicaciones, pero mantuvo su vínculo con la estructura militar.
Con el tiempo, la finca de Lore-Toki, situada en las cercanías de San Sebastián y Lasarte, se consolidó como la ubicación de referencia para la cría de Pura Sangre Inglés dentro de la Yeguada Militar. El Estado llegó a adquirir varias fincas colindantes, unificándolas bajo el nombre de Lore-Toki para formar un complejo ganadero amplio y funcional, ideal para la cría extensiva de caballos de carreras.
Paralelamente, se organizó la Cuadra de Carreras de la Yeguada Militar, con sede en Madrid, que se nutría de los productos de Lore-Toki y otras secciones. Esta cuadra tuvo un papel protagonista en la historia de las carreras en España, especialmente durante los años de reconstrucción del país, cuando los propietarios privados aún no podían asumir el peso de la cría y la competición.
La fortaleza de su sección de cría permitió que la Yeguada Militar llegase a dominar el panorama de propietarios de caballos de carreras en los primeros años de funcionamiento del hipódromo de La Zarzuela. Durante décadas acumuló triunfos en las principales pruebas del calendario nacional, siendo referencia obligada para cualquier aficionado al Pura Sangre Inglés.
Entre los caballos más destacados de aquella época figuran ejemplares como Camprodón (primer ganador en el hipódromo madrileño de La Zarzuela), Gitanillo o el mítico Ivanhoe, que marcó una época con sus victorias en las grandes carreras del país. También destacan otros nombres que, aunque no lograron tanto protagonismo, contribuyeron a consolidar la cría nacional del PSI.
La Yeguada Militar mantuvo durante años una posición muy relevante en la estadística de propietarios. Cuando el conde de Villapadierna tomó el relevo en la cima de esa estadística, la Yeguada Militar ya nunca la recuperó, pero dejó un legado imborrable. De hecho, su último triunfo en el Gran Premio de Madrid con Ivanhoe marcó un hito que estuvo a punto de repetirse décadas más tarde, cuando Zalduendo peleó la llegada con Brezo, rozando una nueva victoria para la cuadra militar.
El mundo de las carreras en España debe mucho a la Yeguada Militar y a Lore-Toki. En una etapa complicada, la estructura militar sustituyó temporalmente el rol de los grandes propietarios privados y sostuvo durante varias décadas un impulso fundamental para la cría nacional del Pura Sangre Inglés, dejando una base genética y deportiva que aún hoy se reconoce.
Actualmente, la Yeguada Militar de Lore-Toki y la cuadra de carreras dependiente de ella siguen desempeñando su labor en las instalaciones de San Sebastián y Lasarte, fomentando la cría de Pura Sangre Inglés en España. Además, se ha incorporado también la cría de caballo Anglo-árabe, raza que combina la velocidad y la resistencia, muy apreciada tanto para disciplinas deportivas como para usos de caballería.
Centro Militar de Cría Caballar de Mazcuerras (Cantabria)

El Centro Militar de Cría Caballar de Mazcuerras, en Cantabria, surgió a partir de la integración de varias unidades previas: la Yeguada Militar de Ibio y el Depósito de Sementales de Santander, además de la estructura administrativa vinculada a Lore-Toki (que posteriormente se configuraría como centro independiente por su especial importancia en el Pura Sangre Inglés).
El Depósito de Sementales de Santander se creó como consecuencia de las reformas en el plan de cría caballar, con el objetivo de disponer de sementales de calidad en la cornisa cantábrica y dar servicio a un gran número de ganaderos de la zona norte. La región, con una importante tradición en ganado bovino y caballar, se beneficiaba especialmente de la presencia de estos sementales públicos.
Por su parte, la Yeguada de Ibio nació con la compra por parte del Estado de la finca conocida como “Casa de la Guerra” en Mazcuerras (Cantabria). Esta finca fue creciendo progresivamente desde unas 30 hectáreas hasta cerca de 85 hectáreas, configurando un entorno ideal para la cría extensiva de caballos, con buenos pastos y clima suave.
En la actualidad, en Mazcuerras existe un Centro de reproducción de caballos especialmente orientado a razas españolas con claras aptitudes deportivas y funcionales. Entre las razas manejadas destacan:
- Pura Raza Español (PRE), referente internacional en doma clásica y alta escuela.
- Anglo-árabe, muy valorado en disciplinas como el concurso completo de equitación.
- Hispano-árabe, caballo versátil, resistente y apto para múltiples disciplinas.
- Pura Raza Árabe, conocido por su resistencia y nobleza.
- Bretón e Hispano-bretón, razas de tiro y trabajo muy apreciadas por su fuerza y temperamento equilibrado.
En este centro se crían potros que posteriormente se destinan a la remonta de la Guardia Real, distintos Centros Militares de Cría Caballar, la Guardia Civil y la Policía Nacional. Es decir, una parte importante de los caballos que vemos en servicios de policía montada, escoltas y ceremonias provienen de programas de cría y selección desarrollados en Mazcuerras.
Centro Militar de Cría Caballar de Zaragoza

El Centro Militar de Cría Caballar de Zaragoza forma parte del organismo autónomo del Ministerio de Defensa “Cría Caballar de las Fuerzas Armadas”. Se sitúa en la finca rural Torre de Abejar, en la zona de Garrapinillos, en un entorno que reúne buenas condiciones para la cría extensiva y el manejo de yeguas y potros.
La finca no sólo se dedica a las funciones estrictamente relacionadas con la cría de caballos, sino que también alberga zonas de pastoreo para yeguas y burras de raza catalana, contribuyendo así a la conservación de razas asnales autóctonas que forman parte del patrimonio ganadero español.
En sus orígenes, el centro funcionó como el Depósito número 5 de Sementales, cambiando su denominación a medida que se sucedían las distintas reorganizaciones del servicio de cría caballar. Como ocurrió en otros puntos de la geografía española, con el tiempo se llevó a cabo la fusión de los Depósitos de Sementales y las Yeguadas Militares existentes en la región, para aprovechar recursos y unificar criterios de selección.
Hoy, el Centro Militar de Cría Caballar de Zaragoza desarrolla labores de selección, reproducción y conservación de sementales y yeguas, así como de apoyo técnico a los ganaderos de la zona noreste. También puede participar en programas de cesión de animales y colaboraciones con instituciones civiles, además de aportar caballos a distintas unidades de las Fuerzas Armadas según las necesidades del momento.
Funciones comunes de los centros militares de Cría Caballar

Aunque cada centro y yeguada militar tiene su especialización concreta (ya sea en Pura Raza Español, Pura Raza Árabe, Pura Sangre Inglés, razas de tiro o razas asnales), todos comparten una serie de misiones básicas que definen el papel de la cría caballar militar en España:
- Preservación de la pureza racial: los centros trabajan para mantener los estándares de cada raza, velando por la correcta genealogía, la ausencia de defectos heredables graves y la conservación de las características morfológicas y funcionales definidas en los libros genealógicos.
- Mejora genética: mediante una selección rigurosa de sementales y yeguas, se busca mejorar generación tras generación aspectos como la conformación, el movimiento, el temperamento, la resistencia y la aptitud deportiva. Para ello se utilizan pruebas de rendimiento, valoraciones morfológicas y controles de descendencia.
- Suministro de caballos para las Fuerzas Armadas y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado: una parte muy importante de los potros criados en estos centros se destina a unidades como la Guardia Real, regimientos de Caballería, Guardia Civil y Policía Nacional, donde los caballos realizan funciones de protocolo, patrulla, orden público y representación institucional.
- Apoyo a ganaderos privados: a través de los Depósitos y paradas de sementales, los centros militares ponen a disposición de los criadores sementales de gran calidad, ya sea en monta natural o mediante técnicas de reproducción asistida. Esto permite que la mejora genética alcance también a la cabaña privada sin que el ganadero tenga que asumir el coste de mantener un semental de alto nivel.
- Conservación de razas autóctonas: algunas razas de caballo y burro españolas se han visto amenazadas por la disminución de su uso tradicional. Los centros militares juegan un papel clave en su preservación y recuperación, manteniendo núcleos reproductores, elaborando programas de cría y colaborando con asociaciones de criadores.
- Difusión de la cultura ecuestre: a través de exhibiciones, visitas guiadas, participación en ferias y concursos, los centros de yeguada militar contribuyen a difundir el conocimiento sobre el caballo, las razas españolas y el valor histórico de la cría caballar en nuestro país.
Todo este trabajo se apoya en la labor del laboratorio de investigación aplicada de Córdoba, que proporciona soporte en áreas como reproducción asistida, control sanitario, análisis genéticos y conservación de germoplasma. Gracias a ello, la Cría Caballar de las Fuerzas Armadas no sólo conserva una tradición centenaria, sino que la adapta a las exigencias técnicas y científicas actuales.
La Yeguada Militar y sus centros repartidos por España representan hoy un patrimonio vivo que combina historia, genética, deporte y servicio público. Conectan el pasado ecuestre de España con las necesidades actuales de las Fuerzas Armadas, los cuerpos de seguridad y los ganaderos, asegurando que el caballo siga ocupando un lugar destacado en la cultura y la vida del país.
