Una agente de la Unidad de Caballería de la Policía Nacional resultó herida durante el dispositivo de seguridad en la previa del partido de semifinales de la Copa del Rey entre el Atlético de Madrid y el FC Barcelona, celebrado en el estadio Riyadh Air Metropolitano de Madrid. La policía sufrió quemaduras en una pierna tras el lanzamiento de una bengala en pleno recibimiento al autobús del equipo rojiblanco.
Según han explicado fuentes sindicales y de emergencias, la agente quedó encerrada entre el autobús del Atlético y una nube de bengalas encendidas por aficionados, en una zona muy concurrida y con los caballos en primera línea del operativo. Sanitarios de Samur-Protección Civil la atendieron en el lugar por heridas de carácter leve, mientras que el caballo que montaba también presentó quemaduras superficiales en la piel.
Una bengala a escasos centímetros de los caballos

El sindicato policial Jupol ha detallado que la agente se vio literalmente «atrapada» entre el vehículo del equipo y un grupo de aficionados que encendieron bengalas a muy poca distancia de los caballos. Esa combinación de pirotecnia, multitud, humo y animales generó, según la organización, una situación de «altísimo riesgo» tanto para los agentes como para los hinchas presentes.
Las bengalas habrían sido activadas a escasos centímetros de los animales, lo que aumentó el peligro por la posibilidad de que los caballos se asustaran o descontrolaran en medio de la multitud. Aunque las lesiones de la agente se han calificado como leves, Jupol insiste en que el episodio «podría haber tenido consecuencias mucho más graves» dadas las condiciones del operativo.
Emergencias Madrid confirmó que la policía fue atendida por los equipos sanitarios desplazados al dispositivo, que valoraron las quemaduras en la pierna como leves y no consideraron necesario su traslado urgente. No obstante, el sindicato ha querido subrayar el componente de riesgo estructural que, según su criterio, se repite en este tipo de recibimientos multitudinarios con gran presencia de material pirotécnico.
Además de la agente, el caballo que montaba sufrió lesiones por el calor y las chispas de la bengala, con quemaduras en la superficie de la piel. Este daño al animal refuerza la crítica de Jupol a la permisividad con el uso de bengalas y otros elementos pirotécnicos en entornos donde interviene la Unidad de Caballería.
Uniformes inflamables y riesgo añadido para la Unidad de Caballería
Una de las principales quejas del sindicato se centra en el tipo de uniforme que utiliza la Unidad de Caballería. Según explican, se trata de prendas fabricadas con tejido elástico tipo malla, un material catalogado como «altamente inflamable». Este detalle, combinado con el uso de bengalas y artefactos pirotécnicos en las inmediaciones de los agentes, multiplica el peligro de que una incidencia leve se convierta en un accidente grave.
Jupol alerta de que, si la bengala hubiera impactado de otra manera o hubiera permanecido más tiempo en contacto con la ropa, las quemaduras de la agente podrían haber sido de mucha mayor consideración, afectando a una superficie más amplia del cuerpo o incluso provocando un incendio en el propio uniforme. El sindicato considera que este episodio pone en evidencia la necesidad de revisar los materiales de protección empleados en este tipo de dispositivos.
El incidente también ha reabierto el debate sobre las condiciones en las que la Policía Nacional despliega unidades montadas en actos deportivos de alto riesgo. En estos operativos, los agentes se encuentran expuestos no solo a posibles agresiones directas, sino también a efectos indirectos de la pirotecnia, el humo, el ruido y las avalanchas de gente, factores que afectan tanto a los policías como a los caballos.
Para el sindicato, la situación vivida a las puertas del estadio madrileño es un ejemplo claro de cómo la fiesta previa a un gran partido puede desbordar los márgenes de seguridad cuando no se controla adecuadamente el uso de bengalas, petardos y otros artefactos. A su juicio, el riesgo se incrementa cuando estos elementos se utilizan a muy poca distancia de agentes montados.
Exigencia de investigación, sanciones y revisión de protocolos
Tras lo ocurrido, Jupol ha reclamado la apertura de una investigación formal para esclarecer las circunstancias exactas del incidente. El sindicato pide que se identifique a los autores del lanzamiento de bengalas que originó las quemaduras y que, en su caso, se apliquen las sanciones correspondientes tanto en el ámbito administrativo como, si procede, en el penal.
La organización insiste en la necesidad de revisar en profundidad los protocolos de seguridad en los recibimientos a los equipos de fútbol, especialmente en los partidos con declaración de alto riesgo. Entre las medidas que plantean se encuentran un mayor control de acceso de material pirotécnico, zonas de seguridad más amplias entre aficionados, vehículos y caballos, y limitaciones al uso de bengalas en espacios estrechos o de gran concentración de gente.
En su comunicado, Jupol aprovecha también para denunciar la elevada exposición al riesgo de los agentes en los dispositivos de seguridad que rodean a los grandes encuentros de fútbol en España. Subrayan que, en los recibimientos más concurridos, los policías se encuentran sometidos a una fuerte presión por parte de grupos ultras y aficionados más radicales.
Según el sindicato, el uso indiscriminado de material pirotécnico, junto a la escasa colaboración de algunos organizadores de eventos en la aplicación estricta de las normas de seguridad, termina convirtiendo estos operativos en intervenciones «potencialmente lesivas» para los efectivos policiales. Consideran que la situación vivida en el Riyadh Air Metropolitano refleja un problema que va más allá de un caso aislado.
Dispositivos de alto riesgo y reclamación de compensaciones
En paralelo a la denuncia de los hechos, Jupol ha aprovechado para abrir de nuevo el debate sobre la compensación económica que reciben los agentes cuando participan en operativos de alto riesgo vinculados a eventos deportivos. El sindicato sostiene que los policías, junto a la ciudadanía, asumen el coste físico y económico de garantizar la seguridad de lo que califican como «un espectáculo privado».
Por ello, reclaman que los dispositivos de seguridad en encuentros catalogados como de alto riesgo cuenten con una retribución específica «acorde al riesgo asumido». Entienden que no es razonable que los agentes afronten situaciones de gran peligrosidad, como la vivida por la agente de Caballería, sin una compensación proporcional ni medios de protección adecuados.
El sindicato insta al Ministerio del Interior y a la Dirección General de la Policía a actuar de forma decidida para que se modifique el modelo actual. Entre sus demandas figura que los organizadores de partidos y eventos deportivos asuman todos los costes derivados de los dispositivos de seguridad, incluyendo el refuerzo de personal, los medios técnicos y la compensación económica a los agentes desplegados.
Desde la organización sindical recuerdan que los partidos de máximo nivel, como unas semifinales de Copa del Rey, generan importantes ingresos para clubes, patrocinadores y organizadores, mientras que el esfuerzo y el riesgo recae en buena medida sobre los cuerpos policiales. En ese contexto, consideran que la participación de la Policía no puede entenderse como un recurso ilimitado y gratuito.
El episodio de la agente herida por una bengala ha servido así para poner sobre la mesa tres cuestiones clave: la seguridad de los operativos, la protección de los agentes y de los caballos, y la financiación de los dispositivos en grandes acontecimientos deportivos. Aunque en este caso las consecuencias médicas han sido leves, el suceso ha encendido las alarmas entre los sindicatos policiales y ha reavivado un debate que lleva tiempo encima de la mesa en España.