El ambiente que se respira estos días en el recinto ferial es de los que hacen afición, especialmente al acercarse a la zona dedicada al campo y los animales. En este rincón, las familias pueden disfrutar de una oferta de lo más variada que mezcla la cultura del norte con el entretenimiento más actual, logrando que tanto grandes como pequeños encuentren un motivo para quedarse un buen rato.
Para los que miran el bolsillo, hay una noticia excelente: no hay que pagar ni un euro extra para entrar en esta sección. Lo bueno es que con la entrada general al recinto ferial se puede acceder libremente a las gradas y pasillos del pabellón ganadero, permitiendo que todo el mundo pueda ser testigo de la destreza de los jinetes y la elegancia de los ejemplares expuestos sin costes añadidos, muy similar a lo que se vive en cualquier feria del caballo tradicional.
Despliegue de habilidades ecuestres y deporte regional

Uno de los platos fuertes de la programación tiene lugar en el lienzo ecuestre, donde la charrería y las escaramuzas atraen todas las miradas con sus coreografías y suertes tradicionales. Es un auténtico lujo ver cómo se mantienen vivas estas disciplinas, que no solo son un deporte, sino una parte fundamental de la identidad de la región, mostrando una coordinación entre caballo y caballero que deja a más de uno con la boca abierta.
Pero no todo es elegancia pausada, ya que la adrenalina también tiene su espacio reservado en la arena. Las competencias de barrileras y el rodeo ponen ese toque de emoción que busca el público más joven, con pruebas de velocidad y resistencia que demuestran que el mundo del caballo tiene vertientes para todos los gustos, desde la equitación más clásica hasta los caballos bailadores que se mueven al son de la música, recordando la intensidad de eventos como el rodeo Saltillo.
Un rincón educativo entre corrales y naturaleza

Para quienes prefieren un paseo más tranquilo, los pasillos interiores ofrecen una estampa muy campera y auténtica. Es posible pasear entre toretes sementales y caballos de gran estirpe, apreciando de cerca la calidad de los ejemplares que se crían en la zona, además de una curiosa muestra de aves que siempre despierta el interés de los curiosos que buscan algo diferente tras las luces de los juegos mecánicos.
La experiencia se vuelve especialmente gratificante para la chavalada, que tiene la oportunidad de conocer de cerca el mundo rural. Existe la posibilidad de realizar paseos a caballo y convivir con distintas especies, convirtiendo el espacio en una granja ideal para los más pequeños de la casa, quienes pueden aprender sobre la naturaleza de una forma directa y divertida, lejos de las pantallas y en pleno contacto con animales como el caballo criollo símbolo ecuestre de América.
Ritmo y sabor para completar la jornada
La banda sonora de este espacio no se queda atrás, especialmente de viernes a domingo con agrupaciones musicales en directo que animan el cotarro y crean un ambiente festivo muy acogedor. La música se convierte en el hilo conductor que une las exhibiciones de la tarde con el descanso de los visitantes, haciendo que el pabellón sea un sitio donde apetece echar la tarde tranquilamente.
Para rematar la faena, el sector dispone de puntos de restauración y bebidas para que no falte de nada durante la visita. Es el lugar perfecto para reponer fuerzas después de ver los espectáculos o tras haber recorrido los corrales, permitiendo que la estancia en el área ganadera sea completa y no haya que desplazarse a otras zonas del recinto para picar algo o refrescarse con una buena bebida.
Este rincón dedicado al sector primario se consolida como un punto de encuentro fundamental que aúna deporte, tradición y una oferta de ocio muy completa para todos los públicos. Gracias a la combinación de exhibiciones de alto nivel, la posibilidad de interactuar con los animales y un programa musical que no da tregua el fin de semana, la visita se convierte en uno de los planes más redondos para disfrutar de la feria con amigos o en familia.