Torsión Uterina en la Yegua: Guía Completa sobre Diagnóstico y Tratamiento

  • La torsión uterina es una urgencia obstétrica grave que afecta principalmente a gestaciones avanzadas, provocando dolor abdominal y riesgo de muerte fetal.
  • El diagnóstico se basa en la palpación rectal y ecografía, diferenciando entre torsiones precervicales y poscervicales según la ubicación del giro.
  • El tratamiento quirúrgico varía entre la laparotomía de flanco en estación y la laparotomía de línea media bajo anestesia general, según el estado del feto y el temperamento del animal.

Yegua gestante en un prado verde, mostrando el abdomen avanzado del embarazo en un entorno natural.

Cuando hablamos de emergencias en la reproducción equina, la torsión uterina (TU) es uno de esos sustos que ponen a cualquier veterinario y propietario los pelos de punta. Se trata de una rotación del cuerpo del útero sobre su propio eje longitudinal, algo que ocurre vorazmente en gestaciones avanzadas y que representa aproximadamente entre el 5 y el 10 % de las complicaciones obstétricas del último trimestre. Aunque no es lo más común del mundo, cuando aparece, el tiempo es oro para evitar que la situación acabe en tragedia.

Lo que ocurre básicamente es que el útero gira, pudiendo afectar también a los cuernos uterinos, en un ángulo que puede ir desde los 180 hasta los 720 grados. El problema gordo es que este giro compromete el riego sanguíneo, y cuanto más cerrada esté la «tuerce», peor será el pronóstico. Aunque la causa exacta sigue siendo un misterio, se cree que los movimientos del feto al intentar colocarse para nacer o incluso el hábito de la yegua de revolcarse y girar sobre su lomo pueden ser los detonantes de este problema.

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Señales de alerta y sintomatología

Veterinario realizando una exploración física del abdomen de una yegua gestante en un establo para el diagnóstico de torsión uterina.

Detectar esto a tiempo es la clave. El signo más evidente es un dolor abdominal de intensidad variable; algunas yeguas muestran un malestar leve, mientras que otras entran en un estado de ansiedad total, con sudoración excesiva, pérdida del apetito y micciones muy frecuentes. Un detalle curioso es que se puede notar una movilidad fetal anómala en la zona del flanco o incluso que la yegua empiece a producir leche antes de tiempo.

Si no se actúa, las complicaciones son devastadoras. Podemos vernos ante un desprendimiento de placenta, la muerte del feto por falta de oxígeno o, en el peor de los casos, una ruptura de la pared uterina que derive en peritonitis y la muerte de la madre. Es fundamental no confundir estos síntomas con un cólico gastrointestinal común o con los signos normales de un parto que ya está empezando, ya que el manejo es totalmente distinto.

Cómo diferenciar los tipos de torsión

Sala de cirugía veterinaria profesional con una yegua bajo anestesia para una laparotomía, con cirujanos trabajando en un entorno clínico estéril.

No todas las torsiones son iguales. Dependiendo de dónde se produzca el giro respecto al cuello del útero, hablamos de dos tipos:

  • Torsiones precervicales: Son las más habituales en las yeguas. El giro ocurre por delante del cérvix. Para diagnosticarlas, el veterinario debe realizar un tacto rectal minucioso evaluando la tensión y el recorrido de los ligamentos anchos.
  • Torsiones poscervicales: Menos frecuentes en equinos pero más comunes en vacas. Aquí el giro incluye el cuello uterino, lo que genera señales visuales claras como un edema asimétrico bajo la vulva o pliegues en espiral en la mucosa vaginal.

Abordajes quirúrgicos y toma de decisiones

A la hora de operar, no hay una técnica que sea la «estrella» para todos los casos; todo depende de la yegua y el estado del potrillo. Existen dos vías principales para reposicionar el órgano:

La laparotomía de flanco se hace con el animal en estación, bajo sedación y anestesia local. Se recomienda cuando la yegua tiene un carácter tranquilo, la gestación no supera los 320 días aproximadamente, el feto está vivo y no hay daños vasculares graves. Es una opción muy efectiva si se conoce la dirección exacta de la torsión y no se sospechan otros problemas abdominales.

Por otro lado, la laparotomía de línea media requiere anestesia general. Esta es la opción obligada si la yegua está muy nerviosa, si el embarazo está muy avanzado (más de 320 días), si el feto ya ha muerto o si hay sospechas de que el útero puede romperse al manipularlo. En estos casos, la cirugía permite una visión más amplia y la posibilidad de realizar una cesárea inmediata si el reposicionamiento falla.

Pronóstico y factores críticos

El destino de la madre y el hijo depende directamente de la intensidad de la rotación y el tiempo que haya pasado desde el inicio del problema. Las torsiones leves (90°) a veces se corrigen solas, pero las de 180° o más suelen requerir intervención. Factores como una frecuencia cardíaca elevada, la demora en llegar al hospital o el estado de autólisis del feto son indicadores de un pronóstico reservado.

Es importante mencionar que, a diferencia de los bovinos, donde las torsiones suelen ocurrir durante el parto, en las yeguas la mayoría suceden antes del nacimiento. Si la circulación se corta totalmente, se produce una necrosis del endometrio y hemorragias graves que hacen que la supervivencia sea casi imposible, llevando en muchos casos a la decisión de la eutanasia si el daño es irreversible.

El éxito de la recuperación depende de un análisis objetivo de los datos clínicos, eligiendo la técnica quirúrgica según el temperamento del animal, la edad gestacional y el estado circulatorio del útero, siempre buscando minimizar el riesgo de ruptura uterina y asegurar la viabilidad del neonato.


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