Telecinco lanza ‘Pura Sangre’, gran saga familiar ecuestre y de misterio

  • Telecinco estrena ‘Pura Sangre’ como gran apuesta de ficción, con 16 capítulos divididos en dos temporadas.
  • La trama gira en torno al envenenamiento de caballos de pura raza en la finca La Galana y una investigación del SEPRONA.
  • Reparto coral de cerca de 90 actores y 130 caballos, con rodaje mayoritariamente en exteriores en Castilla y León y Comunidad de Madrid.
  • La serie mezcla drama familiar, romance, thriller y tensiones sociales en torno al Marquesado de Monteclaro.

Serie Pura Sangre Telecinco

En plena búsqueda de recuperar público en el prime time, Telecinco ha decidido jugar fuerte con una nueva serie española ambientada en el mundo ecuestre y la aristocracia rural. Bajo el título de «Pura Sangre», la cadena lanza una ficción que combina drama familiar, misterio policial y tensiones sociales en una gran yeguada de caballos de pura raza, situada a los pies de la Sierra de Gredos.

La producción, desarrollada junto a Shine Iberia (Banijay Iberia), llega al horario estelar de los miércoles sobre las 23:00-23:15 horas, una franja tardía que ya ha generado debate entre la audiencia. Aun así, el proyecto nace con vocación de continuidad, con 16 episodios ya escritos y diseñado como una gran saga que se adentra en los secretos de una familia marcada por el poder, el dinero y su lazo histórico con los caballos de pura sangre.

Un cambio de estrategia en la ficción de Telecinco

Desde Mediaset se ha subrayado que «Pura Sangre» forma parte de una nueva línea estratégica en materia de ficción. Ghislain Barrois, responsable de la División de Cine, Ficción, Derechos y Distribución, insistió en que el objetivo es priorizar la calidad frente a la cantidad, con la idea de estrenar como mucho dos series al año, pero muy cuidadas a nivel de guion, reparto y producción.

La serie ha sido creada por Nacho Faerna y Virginia Yagüe y se presenta como un drama coral en el que confluyen romance, thriller, misterio y conflictos familiares, con el mundo del caballo y el entorno rural como telón de fondo. Desde la productora recalcan que la ficción está pensada para durar, con dos tandas de ocho capítulos ya cerradas y una estructura narrativa que deja la puerta abierta a futuras temporadas si el público responde.

Pura Sangre serie drama ecuestre

La Galana: una yeguada de pura sangre sacudida por un crimen

El corazón de la historia late en La Galana, la finca señorial ligada desde hace generaciones al Marquesado de Monteclaro. En estas tierras de Castilla y León, donde la tradición ecuestre forma parte del paisaje, la familia Acuña del Monte gestiona una prestigiosa yeguada de caballos de pura raza que ha cimentado su prestigio y su fortuna.

La aparente estabilidad salta por los aires cuando aparecen varios caballos muertos en el establo, entre ellos Caporal, el semental más valioso de la explotación. Las primeras sospechas apuntan a un envenenamiento intencionado, un sabotaje que no solo pone en peligro el negocio, sino que reabre viejas heridas familiares y desata una espiral de acusaciones y recelos en toda la comarca de Camponuevo.

Este suceso es el detonante de la trama: la investigación del crimen ecuestre irá desvelando secretos guardados durante años, rivalidades históricas, tensiones sociales entre aristocracia y campesinado y cuentas pendientes que enfrentan tanto a familiares como a vecinos. Lo que empieza como un caso contra el patrimonio ganadero se convierte en un espejo de los conflictos de clase y de poder en el medio rural.

Rosario del Monte y José Antonio Acuña: tradición frente a modernización

Al frente de la saga se encuentra Rosario del Monte, marquesa de Monteclaro, a quien da vida Ángela Molina. El personaje se define por su arraigo a la tierra y a las costumbres heredadas, así como por la prioridad absoluta que concede a la familia por encima de cualquier otra consideración. Pese a sus problemas de salud, se resiste a abandonar La Galana para instalarse en Madrid, donde la vida sería más cómoda pero menos fiel a su forma de entender el mundo.

En el lado opuesto de ese equilibrio aparece su marido, José Antonio Acuña, encarnado por Pep Munné. Empresario práctico y con una visión ambiciosa e innovadora del negocio, dirige la sociedad que gestiona el patrimonio familiar y no tiene reparos en hablar de dinero, inversiones y estrategias económicas. Esta perspectiva choca frontalmente con la educación aristocrática de Rosario, para quien el linaje y la reputación valen tanto o más que la cuenta de resultados.

La tensión entre ambos modelos —el del legado tradicional y el de la modernización a cualquier precio— atraviesa toda la serie, influyendo en las decisiones que se toman sobre la yeguada, las alianzas con el entorno y la forma de gestionar una crisis que amenaza con arrasar no solo el patrimonio, sino también los lazos afectivos.

Los hijos de los marqueses: éxito, fuga y heridas abiertas

Los Acuña del Monte completan el cuadro familiar con dos hijos cuyas trayectorias vitales se han alejado de la rutina diaria de la finca. Miranda, interpretada por Amaia Salamanca, es una alta ejecutiva de una consultora financiera y futura heredera del legado familiar. Elegante, mediática y protagonista habitual de la prensa social, encarna el éxito profesional y la imagen de continuidad del marquesado en el siglo XXI.

Miranda está casada con Jacobo Valverde (Jaime Zatarain), amigo de la infancia y ex jinete de renombre que proyecta la estampa del marido ejemplar y del yerno perfecto. Sin embargo, a medida que avanzan los episodios, esa fachada irá mostrando grietas, dejando entrever capas de ambición, supervivencia y decisiones difíciles que le sitúan en el centro de varias de las intrigas.

En el polo contrario se encuentra Héctor (Aitor Luna), el primogénito y considerado la «oveja negra» del clan. Tras ser enviado al extranjero para estudiar, se reconvertirá en reportero de guerra, optando por una vida nómada y de riesgo que lo mantiene durante años lejos de La Galana. Su regreso, forzado en parte por los acontecimientos que sacuden la finca, reabre conflictos enterrados y lo obliga a enfrentarse a un hogar que apenas reconoce.

Héctor mantiene una relación secreta con Marta Uribe (Eva Ugarte), la veterinaria de la yeguada, un vínculo sentimental que se activa cada vez que vuelve a la finca y que se ve afectado directamente por el envenenamiento de los caballos. La historia del hijo pródigo, atrapado entre su impulso de escapar y la lealtad hacia los suyos, es uno de los ejes emocionales más potentes de la serie.

Investigación del SEPRONA y un pueblo dividido

La investigación del sabotaje recae en Alicia Hermida, teniente del SEPRONA interpretada por Blanca Romero. Recién llegada a la zona, esperaba encontrar un destino tranquilo donde poder conciliar su trabajo con el proyecto personal de ser madre soltera; sin embargo, se topará con un caso mucho más complejo de lo que imaginaba, con ramificaciones económicas, políticas y afectivas que atraviesan toda la comarca.

Alicia es un personaje carismático, directo y poco convencional, que actúa como hilo conductor entre la vida cotidiana del pueblo y el universo cerrado de la aristocracia de Monteclaro. Su papel como investigadora también se verá condicionado por una relación personal inesperada, que introduce nuevos matices en su forma de afrontar el caso y en su presencia dentro de La Galana.

Entre los habitantes de la finca destaca Consuelo Cifuentes (Maru Valdivielso), guardesa leal y discreta cuya familia lleva generaciones al servicio del marquesado. Conoce cada rincón de la propiedad y buena parte de los secretos que se arrastran de una generación a otra, convirtiéndose en pieza clave tanto para la investigación como para las alianzas internas dentro de la casa.

La otra gran figura del entorno es Fernando Vázquez (Pedro Casablanc), presidente de la cooperativa agraria local y enemigo histórico de los Acuña del Monte. La enemistad viene de lejos y tiene una base social muy marcada: el choque entre quienes detentan la tierra y el poder económico y quienes dependen de ellos para trabajarla. Para muchos vecinos, Fernando es el principal sospechoso del envenenamiento, algo que él afronta con un carácter temerario y sin miedo al enfrentamiento.

En medio de esta pugna aparece Camino (Berta Bolufer), hija de Fernando, formada en diseño gráfico y programación. Tras regresar al pueblo después de la pandemia, su visión del conflicto cambiará al conocer a Héctor y tener un trato más cercano con los Acuña del Monte, lo que la llevará a cuestionar los prejuicios heredados y las versiones que siempre ha escuchado sobre el marquesado.

Un reparto coral y una producción de largo recorrido

«Pura Sangre» cuenta con un reparto de casi 90 actores, encabezado por nombres muy reconocibles para el público español. Además de Ángela Molina, Amaia Salamanca, Pep Munné, Aitor Luna, Blanca Romero, Jaime Zatarain, Maru Valdivielso y Pedro Casablanc, participan intérpretes como Eva Ugarte, Belén López, Miquel Fernández, César Mateo y muchos otros que completan el ecosistema de la finca y del pueblo.

La serie está dirigida por Rómulo Aguillaume y Belén Macías, y ha sido planteada desde el inicio como una ficción de largo recorrido. Su primera etapa incluye dos temporadas de ocho capítulos cada una, con episodios de unos 65 minutos —el formato habitual de los grandes dramas de prime time—. Desde Mediaset y Shine Iberia no esconden que la aspiración es convertirla en una saga reconocible dentro del catálogo de series españolas.

En palabras de Macarena Rey, CEO de Shine Iberia, el proyecto se apoya en tres pilares básicos: guion, casting y valor de producción. Ese esfuerzo se traduce también en la ambición visual, en la elección de localizaciones y en el cuidado con el que se ha trabajado el universo ecuestre, que va más allá de un simple decorado de fondo.

Rodaje en exteriores, 130 caballos y un aire de western rural

Uno de los aspectos más llamativos de «Pura Sangre» es su apuesta por el rodaje en exteriores. Más del 80% de las escenas se han filmado en localizaciones naturales de Castilla y León, Castilla-La Mancha y la Comunidad de Madrid, a lo largo de 17 semanas de trabajo. En total, se han utilizado unas 25 localizaciones reales, lo que dota a la serie de una identidad visual muy vinculada al paisaje español.

Para recrear La Galana y sus espacios interiores se han construido más de 1.400 metros cuadrados de decorados, mientras que el mundo del caballo se ha cuidado de manera especialmente minuciosa. En el rodaje han participado 130 caballos, coordinados por el especialista Richard Cruz, conocido por su trabajo en grandes producciones internacionales como «Gladiator» o «Braveheart».

Los actores recibieron formación específica para montar y manejarse con soltura en escena. Amaia Salamanca, por ejemplo, ha relatado que las clases de equitación y el contacto continuado con los animales fueron un incentivo adicional para aceptar el papel de Miranda, dado que buena parte de sus secuencias transcurren a lomos de los caballos y en el entorno directo de la yeguada.

Visualmente, la serie apuesta por un lenguaje cercano al western contemporáneo: planos generales que subrayan la magnitud del territorio se alternan con interiores cargados de sombras, donde las conversaciones en voz baja y las decisiones tomadas entre susurros tienen tanto peso como las grandes escenas de acción. La fotografía busca aprovechar al máximo la luz natural, los amaneceres con niebla y las noches iluminadas por antorchas para reforzar la tensión dramática.

Comparaciones inevitables y reacción del público al estreno

Desde su presentación, «Pura Sangre» ha sido comparada con sagas internacionales como «Yellowstone» o «Falcon Crest», así como con clásicos del melodrama familiar tipo «Dallas» o «Dinastía», pero llevadas al terreno español, con Gredos y la España rural como escenario principal. La propia Macarena Rey ha reconocido que la idea era trasladar esa esencia a una historia nuestra, construida en torno a una familia poderosa y al peso de la tierra que pisan.

Tras su emisión en la franja posterior a «First Dates», muchos comentarios en redes sociales han destacado la cuidada fotografía, el reparto y la atmósfera que consigue la serie, valorando que la trama arranque con fuerza desde el primer capítulo. A la vez, una parte de la audiencia ha criticado el horario de inicio, superior a las 23:00 horas, por considerarlo poco accesible para quienes madrugan al día siguiente.

Algunos espectadores apuntan que la producción tendría un mayor potencial de fidelización si se programara algo antes, pero, pese a esas quejas, la sensación generalizada es que la ficción tiene mimbres para consolidarse si mantiene el nivel de sus primeras entregas. En cualquier caso, la cadena ha dejado claro que su prioridad inmediata es que la serie funcione en abierto, aunque no se descarta una futura ventana en plataformas, siguiendo el camino de otros proyectos de la casa.

Entre el misterio por el envenenamiento de los caballos de pura sangre, las luchas de poder dentro del marquesado, las rencillas con la cooperativa agraria y las relaciones cruzadas entre aristócratas, empleados y vecinos, «Pura Sangre» se presenta como una ficción que apuesta por historias densas y personajes con varias capas, apoyada en un despliegue visual poco habitual en la televisión generalista y en una ambientación ecuestre que convierte al caballo en protagonista silencioso de todo lo que ocurre en La Galana.

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