Se ha despejado la incógnita sobre el futuro a corto plazo de uno de los eventos más esperados del turf internacional. Durante la reciente reunión de medio año de la Confederación Hípica del Caribe, las autoridades han puesto las cartas sobre la mesa para definir dónde se disputarán las próximas ediciones de este torneo que levanta auténticas pasiones entre los aficionados a las carreras.
No ha habido sorpresas de última hora y los delegados han ratificado los planes que ya se venían barruntando en los círculos especializados. Puerto Rico y República Dominicana se preparan para recibir a los mejores purasangres de la región en una cita que promete no solo un espectáculo deportivo de primer nivel, sino también un movimiento económico bastante importante para las islas anfitrionas.
Puerto Rico liderará el calendario internacional

La denominada «Isla del Encanto» se ha llevado el gato al agua para organizar el evento en diciembre de 2026. Las carreras se llevarán a cabo en el icónico Hipódromo Camarero, situado en Canóvanas, un recinto que ya sabe de sobra lo que es montar este tinglado, habiendo sido anfitrión en múltiples ocasiones a lo largo de su historia. Las fechas elegidas para que vibren las gradas son el sábado 5 y el domingo 6 de diciembre.
Para que todo salga a pedir de boca, el gobierno local ha decidido rascarse el bolsillo con una inyección de un millón de dólares, lo que ha sido clave para asegurar la competitividad de la propuesta puertorriqueña. Este respaldo financiero garantiza que la logística esté a la altura de lo que se espera de un evento que mueve tanto dinero y prestigio en el ámbito ecuestre.
En lo que respecta a la competición pura y dura, se ha confirmado que se repartirá un total de 800.000 dólares en premios a través de seis grandes clásicos. Entre ellos, el Clásico Internacional del Caribe destaca como la joya de la corona, pero no hay que olvidar que también habrá hueco para los mejores velocistas, potras y caballos importados que hacen vida en los hipódromos de la zona.
Uno de los grandes atractivos para el público será, sin duda, ver en acción a figuras de la talla de los hermanos Irad y José Luis Ortiz. Estos jinetes, que son auténticas estrellas en los circuitos más exigentes del mundo, tienen previsto acudir a la cita para defender los colores locales, lo que añade un picante extra a unas jornadas que ya de por sí suelen ser de infarto.
República Dominicana toma el testigo para el siguiente año

Mirando un poco más allá, la Confederación también ha dejado los deberes hechos para 2027, otorgando la sede al Hipódromo Quinto Centenario en la República Dominicana. Esta ratificación ha sido recibida con los brazos abiertos por los gremios hípicos dominicanos, quienes ya están manos a la obra para que su regreso como anfitriones sea recordado durante mucho tiempo.
Hay que remontarse bastante atrás para encontrar la última vez que la serie aterrizó en tierras dominicanas, concretamente al año 1995. En aquella ocasión, los locales tocaron el cielo con la victoria del ejemplar El Incorruptible en la Copa Confraternidad, un hito que todavía se recuerda con nostalgia y que ahora esperan repetir con una nueva generación de campeones.
La organización de estos eventos corre a cargo de la Confederación Hípica del Caribe, que actualmente está presidida por el venezolano José Zajía, contando con el apoyo de Rafael Fernández en la vicepresidencia. Ambos directivos han estado presentes en las asambleas celebradas en Santo Domingo para coordinar todos los detalles técnicos y asegurar que la normativa sea igual de estricta para todos los participantes.
Todo este entramado deportivo se cerrará con un calendario que busca consolidar al Caribe como un destino preferente para el turismo deportivo de élite. La confirmación de las sedes permite a los propietarios y preparadores planificar con tiempo sus campañas, sabiendo que en los próximos años la gloria pasará por seis grandes clásicos internacionales que pondrán a prueba la resistencia y velocidad de los mejores ejemplares nacidos en la cuenca caribeña.
