Roban dos caballos de una fundación de equinoterapia en Rosario

  • Una fundación de equinoterapia de Rosario sufrió el robo de sus dos Ćŗnicos caballos, una yegua y su potranca, usados en terapias con niƱos con discapacidad.
  • Los ladrones cortaron los tejidos de una reja e hicieron caminar a los animales unos 80 metros dentro del predio antes de sacarlos al exterior.
  • Las vĆ­ctimas del robo son Luna y Lunita, yegua y crĆ­a de pelaje gateado, con rasgos fĆ­sicos muy especĆ­ficos y un chip de identificación en la madre.
  • La institución pide colaboración ciudadana y ofrece telĆ©fonos de contacto, incluida la lĆ­nea 911, para recuperar a los equinos.

caballos de equinoterapia robados

Un robo ocurrido en el sudoeste de Rosario ha dejado a una fundación de equinoterapia sin sus dos únicos caballos, esenciales para las terapias con niños con discapacidad. La sustracción de los animales, una yegua adulta y su cría, ha generado una fuerte preocupación en la comunidad que rodea a la institución, que ahora intenta sostener su tarea sin los equinos que eran el eje de su trabajo.

El hecho tuvo lugar en la Fundación «Dios es Amor», ubicada en bulevar Seguí y Grenon, en el barrio La Lagunita. Allí se ofrecen actividades de equinoterapia vinculadas a una iglesia cristiana evangélica, orientadas sobre todo a chicos con autismo y síndrome de Down. Tras el robo, la entidad ha lanzado un llamamiento público para recuperar a los animales y poder reanudar las sesiones terapéuticas.

Cómo fue el robo de los caballos de la fundación

robo de caballos en fundacion de equinoterapia

Según relataron desde la entidad, el hecho habría ocurrido entre la noche del domingo y la madrugada del lunes, en el amplio predio donde funciona la fundación. Las primeras señales del robo se detectaron a primera hora de la mañana, cuando uno de los colaboradores fue a revisar los corrales como hacía habitualmente y notó que no había ni rastro de los equinos.

Ricardo, uno de los encargados del lugar, explicó que al llegar al campo se acercó a los corrales y comprobó que los animales no estaban. Al revisar el sector de ingreso, descubrió que los tejidos de la reja frontal aparecían claramente cortados, lo que apuntaba a que los ladrones habían forzado el acceso al predio para entrar y salir con los caballos.

El sereno que se encontraba en el lugar aportó mÔs precisiones sobre el momento del robo. Indicó que hasta alrededor de las 23:30 del domingo los dos caballos estaban comiendo detrÔs de su vivienda, en una zona cercana a los corrales. A partir de esa hora, se estima que los autores aprovecharon la oscuridad y la amplitud del terreno para moverse sin ser detectados.

De acuerdo con los cƔlculos del personal, los responsables del hecho habrƭan hecho caminar unos 80 metros a los animales dentro del predio, desde el corral hasta el punto de salida. Por el tipo de infraestructura del camping y la manera en que estƔn distribuidos los espacios, se presume que sacaron a la yegua y a su potranca caminando o montando, mƔs que en un vehƭculo, lo que requerƭa cierto conocimiento para manejar equinos mansos pero de porte considerable.

La situación causa especialmente malestar en los colaboradores, que no logran entender cómo se pudo concretar el robo pese a la presencia de vigilancia en el lugar. La amplitud del terreno y la posible utilización de sectores menos visibles del perímetro se barajan como explicaciones de que el sereno no advirtiera la maniobra a tiempo.

QuiƩnes son Luna y Lunita, los caballos robados

Luna y Lunita caballos robados

Los equinos sustraídos son Luna y Lunita, una yegua y su cría que constituían la totalidad del plantel de caballos de la fundación. Ambos animales estaban específicamente destinados a las actividades de equinoterapia con los chicos que asisten a la institución, por lo que su ausencia paraliza por completo este tipo de terapia.

Luna es una yegua de pelaje gateado, con tonalidades crema y negras y cabos negros, conocida por su carƔcter muy manso y su buen comportamiento con los niƱos. Habƭa sido donada por la Municipalidad de Rosario, lo que la convertƭa en un recurso especialmente valorado para sostener las sesiones terapƩuticas y las actividades educativas que se desarrollan en el predio.

La otra víctima del robo es Lunita, una potranca de menos de un mes de vida, nacida el pasado 2 de enero en las instalaciones de la propia fundación. La cría comparte el mismo tipo de pelaje que su madre, gateado, y presenta rasgos físicos muy identificables: tres patas blancas y una mancha blanca en la frente, detalles que pueden ayudar a identificarla en caso de avistamiento.

Desde la organización subrayan que, por su corta edad, Lunita depende totalmente de la lactancia materna para sobrevivir. Por esta razón, temen que la potranca sufra graves consecuencias si llegara a ser separada de Luna o si no recibe los cuidados específicos que requiere un animal tan joven.

Otro dato clave es que Luna cuenta con un chip de identificación incorporado, lo que permite acreditar su identidad en caso de ser encontrada o de aparecer en algún control veterinario o de trÔnsito de animales. Este elemento podría resultar determinante si se logra detectar a la yegua en un traslado o en un posible intento de venta.

Impacto del robo en la equinoterapia y en los niƱos que asisten

impacto del robo de caballos en equinoterapia

El golpe para la fundación no es solo económico o material. Luna y Lunita eran el corazón de los programas de equinoterapia dirigidos a niños y niñas con discapacidad, incluyendo casos de autismo y síndrome de Down. La relación de confianza que se construye entre los menores y los equinos es fruto de meses de trabajo, paciencia y rutinas compartidas.

La equinoterapia se apoya en el vínculo con el caballo para favorecer la motricidad, el equilibrio, la comunicación y la autoestima de las personas con discapacidad. En la prÔctica, cada sesión se diseña para que el contacto con el animal ayude a desarrollar habilidades físicas y emocionales, por lo que la pérdida de los caballos supone, de facto, la interrupción de muchos de estos procesos.

Los colaboradores de la institución remarcan que, para los chicos que participan de las actividades, los caballos no son simples animales, sino parte de su rutina y una figura de apoyo emocional. Desaparecen así dos referentes con los que los menores se habían acostumbrado a trabajar, lo que puede provocar frustración, desconcierto e incluso retrocesos en algunos tratamientos.

AdemÔs del vínculo afectivo, la fundación pone el foco en el papel social de este tipo de proyectos en barrios populares como La Lagunita, donde las actividades gratuitas o de bajo coste orientadas a la inclusión son escasas. La sustracción de Luna y Lunita, en este sentido, priva al vecindario de una herramienta de integración que había costado años consolidar.

Ante este escenario, los responsables de la entidad analizan alternativas para tratar de mantener cierta continuidad en las terapias, aunque reconocen que sin caballos disponibles la equinoterapia queda virtualmente paralizada hasta que puedan recuperar a los animales o encontrar nuevos ejemplares, algo que no es sencillo ni inmediato.

Rasgos distintivos de los animales y datos de contacto para colaborar

Con el objetivo de facilitar la localización de los equinos, la fundación ha difundido una serie de características físicas y datos identificativos de Luna y Lunita. Se busca que cualquier persona que vea caballos con rasgos similares pueda advertir a las autoridades o a la propia institución.

En el caso de Luna, se insiste en que se trata de una yegua de pelaje gateado, muy mansa y acostumbrada al trato con personas, especialmente con niƱos. Su docilidad podrƭa hacer que alguien la utilice para montar o para tareas ligeras, por lo que no se descarta que aparezca en zonas rurales o en contextos de trabajo con caballos.

Respecto a Lunita, la información difundida destaca que es una potranca extremadamente joven, con menos de un mes de vida, pelaje similar al de su madre, tres patas blancas y una mancha blanca en la frente. Por su edad, es probable que se la vea siempre junto a la yegua, ya que todavía no puede separarse de ella para alimentarse y ganar peso de manera adecuada.

La institución solicita que cualquier persona que tenga datos sobre el paradero de los animales o crea haberlos visto se comunique de inmediato. El teléfono principal habilitado por la fundación para recibir información es el 341 3487073, número al que se puede llamar o enviar mensajes con detalles que ayuden en la búsqueda.

AdemÔs, se recuerda que también es posible aportar datos a través de la central de emergencias 911, para que las fuerzas de seguridad puedan intervenir de forma directa si se detectan caballos con las características de Luna y Lunita. La coordinación entre la Fundación «Dios es Amor», la policía y la comunidad es, a día de hoy, la principal estrategia para intentar recuperar a los equinos y devolver a los niños su espacio de terapia.

La desaparición de Luna y Lunita ha dejado a una fundación de barrio sin su herramienta principal de trabajo y ha interrumpido la rutina de numerosos niños y niñas con discapacidad que encontraban en la equinoterapia un apoyo clave. La difusión de los datos de los animales, junto con la colaboración ciudadana y el seguimiento de las autoridades, se perfila como la única vía para revertir una situación que ha impactado de lleno en una iniciativa social construida con esfuerzo y solidaridad.

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