Rescate equino en la Cabalgata a la Difunta Correa: operativo, cuidados y retos

  • Rescate Equino acompaña la Cabalgata a la Difunta Correa con un dispositivo específico para proteger la salud de los caballos.
  • El operativo incluye puestos de hidratación, control veterinario y seguimiento continuo durante todo el recorrido.
  • La ONG trabaja con personal identificado desde la salida hasta el santuario de Caucete, vigilando signos de fatiga o dolor en los animales.
  • La entidad no recibe subsidios y depende de donaciones y aportes voluntarios para costear veterinarios, auxiliares e insumos médicos.

Rescate equino en la Cabalgata a la Difunta Correa

Cada vez que arranca la Cabalgata de la Fe hacia la Difunta Correa, los ojos no solo se posan en los jinetes y en la multitud de peregrinos, sino también en los caballos que asumen el esfuerzo del camino. En paralelo a la organización tradicional, un grupo de personas se encarga de que esos animales no queden desprotegidos durante la travesía.

Desde hace años, la ONG Rescate Equino despliega un dispositivo específico para vigilar y atender a los equinos que participan en la cabalgata hasta el santuario de Caucete. Su labor se centra en la prevención de golpes de calor, fatiga extrema y lesiones, además de la respuesta rápida ante cualquier urgencia veterinaria que pueda surgir a lo largo del recorrido.

Operativo de protección para los caballos en la Cabalgata de la Fe

El dispositivo que pone en marcha Rescate Equino se ha ido consolidando con el tiempo y hoy forma parte del paisaje habitual de la cabalgata. A lo largo del trayecto se habilitan puestos fijos de hidratación y control veterinario, pensados para que los caballos puedan detenerse, beber agua fresca y ser revisados por profesionales cuando sea necesario.

Además de esos puntos estratégicos, la ONG organiza un seguimiento constante junto a los jinetes. Voluntarios y personal veterinario identificados recorren la ruta a la par de la columna de monturas, observando el estado físico de los animales, el ritmo de marcha y las condiciones ambientales que puedan aumentar el riesgo para su salud.

Según explican desde la organización, la idea es detectar de forma temprana cualquier signo de agotamiento, cojera, dolor o alteración en la respiración. Si ven un caballo que muestra señales de malestar, recomiendan reducir la marcha, detenerse o incluso retirar al animal de la cabalgata para evitar daños mayores.

Este enfoque preventivo no se limita a actuar cuando el problema ya es evidente. El personal insiste en mantener pausas periódicas, buena hidratación y un manejo responsable del esfuerzo, recordando a los jinetes que el trayecto, más allá de la devoción, supone una exigencia física elevada para los caballos.

La presencia visible de la ONG a lo largo de todo el recorrido también busca concienciar a los participantes sobre el bienestar animal en las manifestaciones de fe, fomentando un cambio de cultura donde la peregrinación no sea sinónimo de sufrimiento para los equinos.

Una década de acompañamiento y trabajo preventivo

La presidenta de la entidad, Analía Brizuela, detalla que llevan alrededor de diez años acompañando la Cabalgata de la Fe con este operativo específico. Su participación formal se consolidó a partir de 2016, cuando estrecharon lazos con la Federación Gaucha para coordinar la presencia de los equipos de protección equina dentro de la actividad.

Desde entonces, cada nueva edición se organiza con la misma premisa: estar presentes desde la salida de los peregrinos hasta la llegada al predio en Caucete, cubriendo las horas de más calor y las franjas nocturnas en las que el cansancio se hace notar. En la primera jornada, el equipo suele trabajar desde las 13 horas hasta bien entrada la madrugada.

Al día siguiente, los voluntarios retoman la tarea temprano, acompañan la última parte del trayecto hacia el santuario y se quedan varias horas adicionales en la zona de llegada. Lo hacen porque, como recuerda la propia Brizuela, algunos síntomas de agotamiento o problemas musculares pueden aparecer cuando el caballo ya ha terminado de caminar y el cuerpo comienza a recuperar el esfuerzo realizado.

Ese seguimiento posterior permite evaluar mejor la reacción de los animales y ofrecer asistencia inmediata en caso de complicaciones tardías. En más de una ocasión, el hecho de permanecer en el predio después de la llegada ha sido clave para atender cuadros que, de otro modo, podrían haber pasado desapercibidos o haber evolucionado a situaciones más graves.

La experiencia acumulada a lo largo de estos años ha permitido a Rescate Equino ajustar protocolos, reorganizar sus puestos de atención y afinar los criterios para intervenir, siempre con el objetivo de reducir al mínimo el sufrimiento de los caballos durante una celebración profundamente arraigada en la devoción popular.

Recursos, voluntariado y necesidades económicas

Detrás de este despliegue hay una estructura modesta, sostenida casi por completo gracias a la colaboración de voluntarios y aportes particulares. La ONG no recibe subsidios públicos para esta labor, por lo que cada año debe afrontar el coste del operativo con donaciones y pequeñas contribuciones de sus seguidores.

Uno de los capítulos más importantes del presupuesto es el trabajo del veterinario y su auxiliar durante los dos días que dura la cabalgata. La presencia profesional es indispensable para garantizar una atención adecuada, pero también representa un gasto elevado para una organización que funciona con recursos limitados.

A ello se añade la compra de insumos básicos para la atención equina: sueros para hidratación intravenosa en casos de emergencia, material de curación para pequeñas heridas, vendas, gasas, agujas, jeringas y todo tipo de elementos descartables necesarios para mantener condiciones higiénicas al tratar a los animales.

Desde Rescate Equino insisten en que “todo sale del aporte de los seguidores”, es decir, de aquellas personas que, conscientes del esfuerzo realizado, deciden colaborar de forma puntual o recurrente. Sin ese apoyo económico, reconocen que sería muy difícil sostener una presencia tan amplia y constante durante la cabalgata.

Para facilitar las donaciones, la ONG ha habilitado la posibilidad de realizar transferencias al alias ventasparapasto.mp, destinado específicamente a cubrir los costes de atención veterinaria y la asistencia a los caballos en esta travesía de fe. Cualquier contribución, por pequeña que parezca, ayuda a que el operativo se mantenga en marcha.

Coordinación con jinetes y entidades gauchas

La participación de Rescate Equino en la Cabalgata a la Difunta Correa no se limita a montar puestos y circular a la par de la columna; también implica un trabajo previo de coordinación con los organizadores y con las agrupaciones gauchas que forman parte de la peregrinación.

El vínculo establecido con la Federación Gaucha desde 2016 ha sido clave para integrar la figura de los proteccionistas dentro de la dinámica de la cabalgata. Gracias a esa coordinación, los jinetes conocen de antemano la presencia de la ONG, saben dónde encontrar los puestos de hidratación y identifican fácilmente al personal encargado de supervisar el estado de los caballos.

En el propio desarrollo de la travesía, la relación con los jinetes es fundamental. Los equipos de Rescate Equino tratan de dialogar de forma directa y cercana con quienes conducen las monturas, aconsejando pausas, instando a revisar el ajuste de las monturas o controlando posibles roces en la piel que puedan derivar en heridas dolorosas.

Este abordaje se complementa con recomendaciones generales sobre manejo responsable del caballo durante largas distancias: no sobrecargar de peso al animal, vigilar las condiciones del terreno, prestar atención a la temperatura ambiental y estar dispuestos a detenerse si el caballo muestra signos de que no puede continuar en buenas condiciones.

Con el paso de los años, esta presencia constante ha ido normalizando la idea de que las manifestaciones tradicionales y la devoción pueden convivir con un enfoque más respetuoso hacia el bienestar de los equinos. La intención de la ONG es seguir afianzando esa mirada, sumando a más grupos proteccionistas y sensibilizando a la comunidad participante.

La suma de prevención, acompañamiento veterianario y apoyo ciudadano ha convertido al operativo de Rescate Equino en una pieza clave dentro de la Cabalgata de la Fe hacia la Difunta Correa. Su labor, discreta pero constante, permite que la devoción se exprese sin descuidar a los animales que hacen posible el recorrido, y marca el camino para que otras celebraciones ecuestres en España y Europa puedan avanzar hacia modelos de peregrinación más seguros y responsables con los caballos.

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