Cómo quitar garrapatas a un caballo de forma segura y evitar enfermedades

  • Identifica a tiempo: revisa orejas, crines, axilas, ingles y base de la cola; las recién adheridas son planas, las engordadas se ven abultadas.
  • Extracción correcta: usa pinzas quita-garrapatas, tira recto sin girar, desinfecta la zona y desecha el parásito en alcohol.
  • Prevención integral: tratamientos antiparasitarios en el caballo y control del entorno (pasto corto, higiene de establo, repelentes autorizados).
  • Vigila la salud: fiebre, apatía o mucosas amarillas tras una picadura exigen consulta veterinaria.

Las garrapatas pueden perjudicar mucho a un caballo

Las garrapatas son unos parásitos a los que les encantan los ambientes cálidos y secos, pero también alimentarse de la sangre de los animales (incluyendo de los seres humanos). Pueden llegar a ser muy peligrosas ya que además se multiplican con mucha rapidez, por ello es importante mantener al caballo a salvo de ellas. Pero y si ya tiene alguna, ¿cómo se tiene que quitar?

En este artículo te voy a explicar cómo quitar garrapatas a un caballo, así como las enfermedades que pueden transmitir y cómo prevenirlas.

¿Qué son las garrapatas?

Las garrapatas son ácaros que se alimentan de la sangre de sus víctimas y que además son vectores de enfermedades infecciosas. Se caracterizan por estar divididas en dos partes:

  • Aparato bucal y el capítulo (cuello y prosoma, denominado a veces erróneamente cefalotórax)
  • Cuerpo (tórax y abdomen fusionados). Asimismo, el aparato reproductor se encuentra en esta zona, estando el femenino formado por un ovario, un oviducto y un orificio genital, y el masculino por testículos, vesículas seminales y vasos deferentes.

Además de su anatomía, conviene reconocer que existen numerosas especies de garrapatas capaces de parasitar equinos. Popularmente se agrupan como garrapatas de la madera, de los perros, de los ciervos y garrapatas del oído, aunque cada grupo incluye varias especies. Saber que hay diferentes tipos ayuda a entender por qué algunas prefieren zonas concretas del cuerpo o aparecen con más frecuencia en determinadas regiones.

En caballos, las garrapatas pueden causar desde irritación cutánea hasta anemia por pérdidas de sangre en infestaciones masivas, e incluso transmitir patógenos responsables de enfermedades como piroplasmosis, enfermedad de Lyme, anaplasmosis granulocítica equina (anteriormente conocida como ehrlichiosis equina) y anemia infecciosa equina, entre otras.

Garrapatas en caballos

Su ciclo biológico es el siguiente:

Ciclo biológico de una garrapata

Imagen – Wikipedia/Simonsaman

En cada etapa (larva, ninfa y adulto) buscan un hospedador para alimentarse y, si no se controlan, pueden completar varios ciclos en el entorno del caballo. Por eso es clave actuar tanto sobre el animal como sobre el ambiente.

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¿Cómo pican?

Las garrapatas son parásitos que podemos encontrar en el campo, pero también en los jardines sobre todo si hay animales domésticos, escondidas entre la hierba esperando a que pase una posible víctima. Una vez la localizan, saltan sobre ella y buscan la mejor zona desde donde comenzar a alimentarse. Es cuando el caballo -o cualquier animal- puede sentir picor.

En cuanto localizan el lugar idóneo, perforan la piel con sus »dientes» llamados quelíceros y empiezan a succionar sangre. Nada más empezar, segregan una especie de cemento alrededor de las piezas bucales con el fin de obtener un buen anclaje mientras se alimentan. Dicho cemento es rico en proteínas, lípidos y carbohidratos que puede provocar enfermedades en la piel. Pero esto no acaba aquí.

Durante la perforación de la piel, las garrapatas desgarran los vasos sanguíneos provocando así una hemorragia. Al mismo tiempo, introducen el virus o la bacteria a través de su saliva, cuyas moléculas, junto con la respuesta inflamatoria e inmunitaria de la víctima, cooperan para formar un absceso desde el cual continuarán succionando sangre.

Cómo quitar garrapatas a un caballo

Detectarlas a tiempo es fundamental. En los primeros momentos es frecuente que se adhieran a patas y pecho, y a medida que avanzan tienden a dirigirse a zonas altas. Revisa especialmente orejas, crines, base de la cola, axilas, ingles, zona perianal y, en climas secos, el interior de las orejas, donde algunas especies pasan desapercibidas.

Una garrapata recién adherida se ve plana y pequeña; cuando se alimenta durante horas o días se vuelve redondeada y abultada (engorgada). Una roncha o bulto sensible puede delatar una picadura reciente aunque el parásito ya no esté.

Existe una especie que se esconde con especial habilidad: Otobius megnini, la llamada garrapata espinosa de la oreja. Prefiere el canal auditivo y puede provocar irritación intensa, sacudidas de cabeza, dolor, trastornos neurológicos transitorios e incluso parálisis. Ante signos auditivos persistentes, pide valoración veterinaria.

¿Cómo se quitan las garrapatas a un caballo?

Las garrapatas, una vez que se llenan, algo que ocurre al cabo de unos días, se sueltan por sí solas. Ahora bien, por la propia seguridad -y tranquilidad- del caballo es importante retirarlas en cuanto las hayamos visto. Pero, ¿cómo?

Lo primero que hay que tener claro es que no podemos cogerlas con los dedos y tirar de ellas, pues lo único que conseguiremos es que la cabeza quede dentro y expulse fluidos, que pueden contener virus o bacterias. Es muy necesario usar unas pinzas quita-garrapatas que venden en cualquier tienda de animales.

Con las pinzas en la mano, sujetaremos a las garrapatas por su aparato bucal, lo más cerca posible de la piel del animal. Luego, realizamos un movimiento de tracción contínua y lentamente, sin rotar, durante un minuto aproximadamente en perpendicular a la piel hasta que hayamos conseguido extraerla. En el caso de que quede algún resto, podremos intentar sacarlo igualmente con las pinzas, o esperar a ver si el propio cuerpo del caballo lo expulsa por sí mismo. Si no lo hiciera, lo más aconsejable sería que un veterinario se encargara de ello.

Para minimizar riesgos, ten en cuenta estos errores y aciertos frecuentes:

  • No aplastes ni retuerzas la garrapata: aumenta la probabilidad de que regurgite patógenos o se rompa dejando piezas bucales.
  • No apliques aceites, vaselina ni calor (cerillas): “ahogarlas” o “asustarlas” puede favorecer la transmisión de enfermedades.
  • Usa herramientas adecuadas (pinza o gancho quita-garrapatas) y tira de manera constante, sin giros bruscos.
  • Desinfecta la zona con un antiséptico suave tras la extracción y lava tus manos o usa guantes.
  • Deposita la garrapata en un frasco con alcohol para asegurarte de que muere y, si fuera necesario, para su identificación.

Después de retirarla, vigila durante varios días la piel por si aparecen enrojecimiento intenso, supuración, dolor marcado o fiebre. Cualquier signo sistémico (apatía, pérdida de apetito, mucosas amarillentas) requiere consulta veterinaria.

¿Qué hacer si tiene muchas? ¿Hay algún remedio natural efectivo?

Cuando el caballo tiene muchas garrapatas lo que hay que hacer es tratarlo con un antiparasitario específico para estos animales que, de nuevo, nos puede recomendar el veterinario. Ahora bien, si queremos probar primero con remedios naturales podremos hacer lo siguiente:

  • Mezclar 30ml de aceite de oliva con 10 gotas de aceite de lavanda, eucalipto y tomillo.
  • Cocer muchos tallos de poleo (más o menos, los que quepan en una mano). La infusión que quede se introduce en un pulverizador y se rocía con él al animal.

Además, algunas personas emplean limón como repelente: hierve rodajas de limón en agua, deja reposar y enfría, cuela y pulveriza sobre el pelo (evita ojos, fosas nasales y mucosas). Antes de usarlo ampliamente, prueba en un área pequeña de la piel para comprobar que no hay irritación. Estos remedios pueden ayudar como apoyo, pero no sustituyen a los productos veterinarios cuando la carga parasitaria es alta.

En infestaciones intensas, tu veterinario puede pautar acaricidas para equinos en forma de sprays, pour-on o baños, indicarte la frecuencia segura de uso y cómo alternar principios activos para evitar resistencias. La revisión diaria durante el cepillado sigue siendo clave para cortar el problema de raíz.

Tratamiento y control en el entorno

Control de garrapatas en establos y prados

Las mismas especies que pican a tu caballo pueden picar a personas y otros animales. Por ello, el control debe extenderse al establo, los prados y las áreas de paso:

  • Mantenimiento de praderas: corta la hierba, limpia maleza y desbroza linderos y zonas sombrías donde esperan las garrapatas.
  • Orden y limpieza del establo: renueva cama con frecuencia, elimina restos orgánicos y usa desinfectantes adecuados siguiendo indicaciones del fabricante.
  • Barreras y repelentes: aplica productos autorizados contra garrapatas en cercas, pasillos y boxes cuando esté indicado. Evita el acceso del caballo hasta que el área esté seca y segura.
  • Inspecciones frecuentes: durante el aseo rutinario, palpa y mira con detalle orejas, papada, cruz, axilas, ingles y bajo la cola. Si ves que el caballo se frota en una esquina o poste, revisa de inmediato esa zona.

Recuerda que algunas garrapatas prefieren zonas altas del cuerpo. Un control eficiente combina el tratamiento del animal con la gestión del hábitat, reduciendo tanto la exposición como la supervivencia de estos parásitos en el entorno.

Piroplasmosis, una enfermedad equina muy peligrosa

Para que un caballo sea feliz es necesario quitarle las garrapatas

Las garrapatas pueden causarle un serio problema a los caballos: la piroplasmosis o Babeiosis equina. Se trata de una enfermedad que, una vez llegan a los glóbulos rojos, los destruyen. Al hacerlo, el organismo libera bilirubina, que es la responsable del color amarillento o anaranjado que adquirirán las mucosas visibles de los ojos y de la boca. Cuando una gran cantidad de estos glóbulos es eliminado, por debajo del 27% de hematocrito, el caballo pasará a tener anemia.

Al cabo de unos días tras la infección, el caballo comenzará a mostrar estos síntomas:

  • Fiebre
  • Pérdida de apetito
  • Decaimiento
  • En casos graves: problemas respiratorios, cólicos, bronquitis

Si bien no suele ser mortal, es necesario que un veterinario lo examine y le ponga el tratamiento adecuado para que pueda recuperarse. Ahora bien, tenemos que tener presente que no tiene cura definitiva: el caballo será portador de la enfermedad durante el resto de su vida.

Enfermedades por garrapatas en caballos

Otras enfermedades transmitidas por garrapatas en equinos

  • Enfermedad de Lyme: causada por Borrelia burgdorferi. Puede cursar con cojera intermitente, dolor articular, letargia e hipersensibilidad. El diagnóstico se apoya en serología y la evaluación clínica.
  • Anaplasmosis granulocítica equina (antes ehrlichiosis): provoca fiebre, depresión, edema de extremidades y alteraciones hematológicas. Requiere confirmación y tratamiento veterinario.
  • Anemia infecciosa equina: transmitida por vectores hematófagos; se vigila con pruebas reguladas. Los movimientos de animales positivos están restringidos.
  • Otros hemoparásitos: Theileria y Babesia spp. también afectan a equinos, y en determinadas regiones se contemplan restricciones al movimiento de caballos portadores.

Las infecciones secundarias en la piel por bacterias y, en algunos países, infestaciones por gusano barrenador (miasis) pueden complicar lesiones de mordedura no atendidas. Cualquier herida persistente, secreción anormal o dolor marcado merece revisión profesional.

Como pauta general, consulta al veterinario si observas fiebre, mucosas amarillentas, pérdida de condición o signos neurológicos, si hubo garrapatas en el canal auditivo, o si el caballo mantiene malestar tras retirar los parásitos. Una intervención temprana reduce el impacto clínico y las posibles secuelas.

La mejor estrategia combina detección precoz, extracción correcta y control ambiental. Con hábitos de inspección durante el aseo, productos antiparasitarios adecuados y un manejo cuidadoso del establo y los pastos, puedes mantener a raya a estos parásitos y reducir la exposición de tus caballos durante todo el año.