¿Qué comen los caballos? ¿Acabas de adquirir o adoptar a un caballo y te gustaría que estuviera sano siempre? Aunque eso, lamentablemente, no es posible ya que no podremos protegerlo de todos los microorganismos y parásitos que pueden perjudicarle, sí que podemos darle la mejor alimentación para fortalecer su sistema inmunitario. De esta manera, podrá recuperarse con mayor facilidad de las enfermedades que puedan afectarle a lo largo de su vida.
Pero, ¿qué comen los caballos? Si es la primera vez que tenemos uno seguramente tendremos muchas dudas acerca de este tema, así que vamos a tratar de resolvértelas todas a continuación.
¿Qué tipo de animal es el caballo?
Nuestro amigo de cuatro patas es un mamífero ungulado, es decir, que tiene pezuñas. Por lo tanto, no puede atrapar presas, de modo que se convierte en una posible presa. Además, sus mandíbulas están hechas para masticar hierba, pero no es un rumiante como lo es el buey almizclero, sino que también puede comer flores y frutos.
Su sistema digestivo, si lo vemos en la imagen, nos puede parecer muy diferente al nuestro y lo cierto es que lo es. Y es que, mientras nosotros somos omnívoros, él es herbívoro. Éste empieza con la boca. En ella el alimento se mastica y se mezcla con la saliva para luego pasar al esófago, que termina en una válvula llamada cardias que sólo se abre en dirección hacia el estómago. Esta particularidad hace que el caballo no pueda eructar ni vomitar, de modo que puede sufrir una distensión gástrica o cólicos.
El estómago se divide en dos secciones principales, la glandular y la no glandular. Tiene una capacidad aproximada de 15 litros y un pH muy ácido: entre 1.5 y 2, indispensable para poder absorber la proteína de la hierba. Pasando este vital órgano, encontramos el intestino delgado, que está dividido en duodeno, yeyuno e íleon, y tiene una longitud de unos 21-25m. El pH también es bajo, pero algo mayor: entre 2.5 y 3.5. En él se absorben prácticamente todos los nutrientes: grasas, hidratos de carbono, y los minerales en el íleon.
Por último, encontramos el intestino grueso, que se divide en ciego, colon y recto. Tiene una longitud de unos 7 metros y un pH entre 6 y 7. Aquí habitan 400 especies distintas de microorganismos que se encargan de absorber la fibra de los alimentos que el caballo ingiere.
Todo el proceso, esto es, desde que la comida entra en la boca hasta que es expulsada por el recto puede tardar entre 22 horas y 2 días, dependiendo de la calidad que tenga y de la cantidad que haya ingerido.
¿Qué es lo que comen los caballos?

Para que tenga una buena salud es muy importante respetar el instinto de cada animal. En el caso del caballo, al ser herbívoro no tendría ningún sentido darle, por ejemplo, carne ya que, además de ser una pérdida de tiempo y de dinero, su cuerpo no sabría cómo digerirla correctamente. Por ello, hay que darle hierba, flores y frutos.
La dieta de un caballo se compone principalmente de lo siguiente:
- Avena: es rica en proteínas, grasas y almidón. Es una fuente de energía habitual, aunque debe usarse en raciones controladas.
- Ajo en polvo: es un antiparasitario natural. Úsalo con moderación y criterio veterinario para evitar efectos adversos hematológicos.
- Cebada: ayuda a mantenerlo en forma; energética y palatable.
- Heno: indispensable para que el caballo tenga la fibra y energía que necesita.
- Frutos y raíces: aportan vitaminas y minerales como premios ocasionales.
- Linaza: es rica en proteínas y tiene propiedades estimulantes. Se ha de suministrar cocida.
- Maíz: aporta mucha energía, pero es pobre en proteínas y puede resultar indigesto si se abusa.
- Minerales: a veces es necesario suplementar vitaminas, electrolitos y oligoelementos.
- Salvado de trigo: es suficiente 1kg diario. No abuses para mantener equilibrada la relación calcio/fósforo.
Forraje: la base de la alimentación equina
El forraje (heno y pasto) es la piedra angular de la dieta. Un caballo adulto suele consumir entre el 1,5% y el 2,5% de su peso corporal en materia seca al día. Además de nutrir, el forraje permite el pastoreo continuo, clave para la salud digestiva y mental.
Tipos de forraje que puedes ofrecer:
- Heno de gramíneas: base segura y equilibrada; evita pacas con moho o polvo para no causar problemas respiratorios.
- Heno de leguminosas (alfalfa): más proteínas y calcio. Útil en yeguas lactantes, potros y caballos de alto rendimiento; úsala con moderación en caballos sedentarios.
- Pasto: fresco y apetecible; controla su acceso para prevenir laminitis en épocas de hierba muy rica.
- Paja: baja en nutrientes y menos digerible; puede aportar fibra y tiempo de masticación en caballos con restricción calórica y como cama.
Si tu caballo vive en prado, recuerda que el consumo real de pasto debe calcularse en materia seca. Un caballo puede pastar entre 0,45 y 0,9 kg de materia seca por hora. Dado que suelen pastar 16 horas, el rango teórico es amplio (7–15 kg MS/día). Ajusta según la calidad del pasto: muy pobres (0%), pobres (25%), intermedios (50%), buenos (75%) y muy buenos (100% de la ración de MS). La hierba suele ser pobre en sodio y rica en potasio, por lo que es imprescindible ofrecer piedra de sal y considerar un equilibrador de forrajes cuando el pasto o el heno no cubren micronutrientes.
Suplementos, piensos y granos: cuándo y cómo usarlos
Los piensos y los granos son un complemento al forraje, nunca su base. Úsalos cuando el caballo tiene mayores demandas (trabajo intenso, crecimiento, gestación/lactación, edad avanzada) o cuando el forraje disponible es pobre.
Composición típica del pienso:
- Granos (avena, cebada, maíz) como fuente de energía.
- Pellets de alfalfa o hierba para aportar fibra y proteína.
- Vitaminas y minerales añadidos para completar carencias del forraje.
- Proteínas (soja, linaza) para apoyar crecimiento o recuperación.
- Aditivos como prebióticos/probióticos, biotina, omega-3 o soluciones para salud digestiva y cascos.
Introduce un pienso nuevo en 7–14 días, mezclando progresivamente para evitar cólicos. No ofrezcas más de 2 kg de cereal por toma; divide en varias raciones pequeñas.
¿Cuántos kilos de alimento le tengo que dar?
Un caballo necesitará comer varias veces al día, pero hay que tener presente que su estómago es pequeño y no podemos darle grandes cantidades. Siempre va a ser mejor darle 1,8kg como máximo por toma en 3 o 4 raciones, que darle 3 o 4kg de una sola vez.
Como regla práctica, calcula 1,5–2,5% del peso corporal del caballo en materia seca al día (hasta el 3% en casos concretos, supervisado). Ajusta el aporte de pienso según su nivel de actividad: caballos de paseo requieren menos concentrado que los de competición. No programes comidas grandes justo antes o después de trabajar; deja al menos 1 hora para favorecer la digestión.
Ahora bien, si lo tenemos pastando libremente, veremos que puede pasarse entre 15 y 18 horas comiendo cada día, de modo que no será necesario darle más comida (a excepción, claro está, de que nos apetezca darle algún premio en forma de zanahoria por ejemplo de tanto en cuando).
¿Hay que tener cuidado con algunos alimentos?
Lo cierto es que sí, sobre todo con la alfalfa ya que es muy rica en proteínas. Además, la relación calcio/fósforo es mayor de la que el animal necesita. Ello puede provocarle calcificación de los huesos y formación de piedras en los intestinos. Tampoco hay que abusar de los cereales: un exceso puede causarle úlceras, cólicos o una elevación de la producción de insulina.
Añade a la lista de alimentos a evitar: solanáceas como patata, tomate, berenjena y pimiento; productos lácteos; azúcar y dulces (incluido chocolate); hortalizas del género Brassica (col, coliflor, brócoli) por los gases; aguacate; y hierba cortada (se enmohece y puede incluir plantas tóxicas). Las frutas y verduras seguras (manzana, zanahoria, pera, plátano, sandía, apio, calabaza) deben darse en pequeñas cantidades como premio.

Agua, sales y consideraciones especiales
El agua es indispensable. Un caballo bebe, de media, 20–40 litros diarios (puede llegar a 56 en situaciones de calor o trabajo intenso). Mantén siempre agua limpia y fresca disponible, evitando que esté demasiado caliente en verano. Proporciona sal (suelta o en piedra) para cubrir sodio y cloro, y considera electrolitos cuando suda mucho.
Evita cambios bruscos en la dieta: realiza transiciones graduales a lo largo de semanas. Mantén una rutina con varias comidas pequeñas para imitar el pastoreo natural y fomenta el ejercicio regular. Si el caballo es mayor o tiene dientes desgastados, ofrece heno picado, mash o piensos específicos fáciles de masticar.
Caballos en pastoreo, entrenamiento y uso de equilibradores
Si el caballo está en el campo todo el día salvo cuando entrena, la base sigue siendo el forraje. Calcula qué aporta el prado (según su calidad) y completa con heno, pienso o un equilibrador de forrajes si no alcanzas los requerimientos de vitaminas y minerales. Cuando el aporte de pienso es muy bajo, un equilibrador garantiza los micronutrientes sin añadir muchas calorías.
Señales de alergias o sensibilidades alimentarias
Algunos caballos pueden presentar alergias o intolerancias. Señales habituales: irritaciones cutáneas, prurito, pérdida de pelo, heces blandas o cólicos recurrentes. Ante la sospecha, consulta al veterinario, revisa ingredientes del pienso y aplica dietas de eliminación controladas.
Consejos prácticos para una ración equilibrada
- Acceso constante a forraje; evita largas pausas sin comer.
- Primero forraje y después pienso o alimento jugoso en cada comida.
- Divide el pienso en varias raciones pequeñas y no superes 2 kg de grano por toma.
- Ejercicio diario; nunca compenses sedentarismo con menos comida.
- Coloca redes de heno a una altura baja (posición natural de cabeza).
- Adapta la ración al peso objetivo (1,5–3% del peso corporal total de alimento/día).
- Golosinas sí, pero con moderación; mejor caseras con ingredientes conocidos.
- Analiza el heno cuando sea posible y ajusta con minerales/electrolitos.
Pienso según actividad: deportivo y senior
El caballo deportivo necesita más energía utilizable, proteínas para recuperación muscular y antioxidantes (vitamina E). Los aminoácidos y los omega-3 ayudan a articulaciones y musculatura. Los mayores se benefician de fibras más digestibles, vitaminas para inmunidad y ajustes de textura que faciliten la masticación.
Errores frecuentes que debes evitar
- Dar mucho pienso y poco heno.
- Introducir nuevos alimentos sin transición.
- Ofrecer forraje de mala calidad (moho/polvo).
- Permitir acceso libre a hierba muy rica en primavera sin control.
Preguntas rápidas
- ¿Cuántas veces al día comer? Varias tomas pequeñas; al menos dos y, si es posible, más.
- ¿Puedo dar frutas/verduras? Sí, como premio y en pocas cantidades; evita aguacate y solanáceas.
- ¿Cómo sé si necesita suplementos? Depende de la calidad del forraje, actividad y salud; consulta si hay dudas.
Al alimentar a tu caballo, prioriza forraje de calidad, raciones bien calculadas y cambios graduales. Mantén agua y sal siempre disponibles, ajusta concentrados según actividad y evita alimentos problemáticos. Con una estrategia basada en su fisiología herbívora y seguimiento profesional cuando sea necesario, tu caballo tendrá energía estable, buen estado corporal y menor riesgo de cólicos y laminitis.


