La ciudad hispalense ha vuelto a vestirse de gala para honrar una de sus tradiciones más queridas y visuales. El emblemático Salón de los Carteles de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla se convirtió en el epicentro de la emoción durante la entrega de trofeos de la cuadragésima edición de la Exhibición de Enganches. Este encuentro, que sirve para poner el broche de oro a lo vivido sobre el albero el pasado mes de abril, reunió a lo más granado del ámbito institucional, empresarial y, por supuesto, a las familias que mantienen viva la pasión por el caballo y el carruaje.
El acto, presidido por Marcelo Maestre León, no solo fue un reparto de metales y palmaditas en la espalda, sino una verdadera reafirmación de la identidad andaluza. Acompañado por figuras como Manuel Alés o Elena Baena, se destacó cómo esta cita ha logrado que la capital andaluza sea un referente internacional del turismo ecuestre. Con cuatro décadas a sus espaldas, la exhibición organizada por el Real Club de Enganches de Andalucía demuestra que, lejos de ser algo estático, el mundo del coche de caballos es un motor económico y cultural que sigue rugiendo con fuerza en pleno siglo XXI.
Galardonados en las categorías oficiales

La competición de este año ha dejado un listón altísimo en cuanto a elegancia y pericia técnica. En la modalidad de Mular, Tresillos y otras potencias, el primer puesto fue para Manuel Cárdenas Álvarez, quien demostró un manejo excepcional de sus animales. Por otro lado, en la siempre llamativa categoría de Ponys, la Yeguada Andic se alzó con la victoria, dejando claro que el tamaño no está reñido con la espectacularidad ni con la precisión en la pista.
En cuanto a las Limoneras, el jurado no lo tuvo nada fácil, aunque finalmente el máximo reconocimiento recayó en Javier Garzón Martínez. La disciplina de Tronco Inglesa coronó a Juan Andrés Quifes García, mientras que en la variante Calesera, el triunfo fue para Antonio Miguel Repullo Anaya. Estas categorías no solo premian la belleza del carruaje, sino el trabajo silencioso de guarnicioneros y cocheros que cuidan hasta el último detalle para que todo luzca impecable ante el público.
No podemos olvidarnos de modalidades tan complejas como el Tándem, donde José Barranco Reyes consiguió la mejor puntuación, o la Potencia, encabezada por Jacinto Planas Ros. En la categoría de Tresillos, Fátima Sánchez Cabrera fue la gran protagonista. Cada uno de estos nombres representa el esfuerzo de todo un equipo que trabaja durante meses para que Sevilla sea, por un día, el mejor escaparate del patrimonio histórico rodado de toda Europa.
El futuro del enganche y los reconocimientos especiales
Uno de los puntos que más se subrayó durante la velada fue el papel fundamental de los más pequeños. No es raro ver a niños y jóvenes manejando las riendas con una soltura que ya quisieran muchos mayores, lo que asegura que a esta tradición le quedan muchos años de vida. El Trofeo El Corte Inglés al Fomento de la Juventud fue entregado a un nutrido grupo de jóvenes promesas, entre los que destacó Alberto Pineda Andic, quien además se llevó el premio Pepe Morales Romero al mejor enganche guiado por un menor.
El reconocimiento al trabajo profesional también tuvo su espacio reservado. José López Bejarano fue distinguido como el mejor cochero profesional, un oficio que requiere una sensibilidad y una técnica depuradísimas. Por su parte, Francisco del Águila López se llevó el gato al agua en la categoría amateur. Es de agradecer que se ponga en valor la figura de estos expertos, pues sin su dedicación y maestría, sería imposible mantener el nivel de excelencia que se exige en la Real Maestranza cada primavera.
Además, se rindió homenaje a los participantes de la Exposición Coach, un evento que recorrió la historia de los grandes carruajes europeos en el Real Alcázar. Entidades como la Yeguada Sierra Mayor o la Yeguada Bionest fueron clave en esta muestra que sirvió de aperitivo cultural antes de la gran exhibición dominical. Este tipo de iniciativas refuerzan la idea de que el enganche es patrimonio vivo de la humanidad, capaz de atraer a expertos de todos los rincones del continente.
Novedades culturales y el horizonte del próximo año

La cita también sirvió para mirar hacia adelante con optimismo. Se aprovechó la ocasión para inaugurar El Collerón, un nuevo espacio polivalente en el barrio de Los Remedios que aspira a ser un centro neurálgico para presentaciones, cursos y tertulias ecuestres. Con más de 300 metros cuadrados, esta sala demuestra que el Real Club de Enganches de Andalucía no para quieto y busca constantemente nuevas formas de conectar con la ciudadanía y con los aficionados al arte.
En este nuevo entorno se presentó el cartel anunciador de la próxima gran cita, una obra titulada «Paseo al atardecer» de la diseñadora Silvia Pérez. El diseño, que destaca por su lenguaje gráfico contemporáneo y el uso de siluetas dinámicas, fue el elegido entre casi un centenar de propuestas internacionales. Este cartel será la cara visible de una edición muy especial que celebrará su 40 aniversario, consolidando la proyección de Sevilla como epicentro cultural.
Mirando al calendario, el proyecto de Sevilla como Capital Mundial del Enganche ya calienta motores. Con un impacto económico que supera los 7.000 millones de euros anuales en el sector ecuestre español, estas citas son vitales para mantener oficios tradicionales como la sastrería especializada o la restauración de carruajes. La entrega de premios en la Maestranza no fue solo un final, sino el punto de partida para una etapa llena de retos que seguirá poniendo en valor la elegancia y la artesanía andaluza ante los ojos de todo el mundo.
La ceremonia concluyó con una foto de familia en el coso maestrante y una copa de vino español, celebrando que la cultura del enganche está más fuerte que nunca. Este evento reafirmó que el esfuerzo colectivo de propietarios y cocheros es la clave para que Sevilla siga siendo un espejo donde se miran las mejores tradiciones europeas, asegurando un legado que combina la historia con la vitalidad de las nuevas generaciones que ya vienen pisando fuerte.


