La caĂda de un caballo que tiraba de una galera en el centro de Palma ha vuelto a encender las alarmas, con dos episodios muy prĂłximos en el tiempo que han avivado un debate que parecĂa enquistado: el uso de equinos para el transporte turĂstico en la ciudad, como los coches de caballos.
SegĂşn distintos testimonios y fuentes municipales, el primer suceso se produjo el sábado sobre las 15.00 horas junto a la iglesia de Sant Nicolau; el segundo, este lunes hacia las 11.30 en la calle de la Carnisseria, con cinco personas a bordo de la calesa. En este Ăşltimo caso, la PolicĂa Local levantĂł acta por acceso a una zona peatonal no autorizada y Cort ha anunciado revisiones extraordinarias para ambos animales.
Qué se sabe de los dos desplomes

El sábado por la tarde, el caballo que tiraba de una galera turĂstica se vino abajo en la calzada a la altura de Sant Nicolau. Varias personas colaboraron para liberar el tiro, calmar al animal y facilitarle agua. PermaneciĂł unos minutos en el suelo y logrĂł incorporarse con ayuda; no se requiriĂł una intervenciĂłn veterinaria inmediata, a la espera de una revisiĂłn posterior.
El lunes, ya en el casco histórico, otro equino que arrastraba una calesa con cinco turistas cayó en la calle de la Carnisseria. La versión del cochero apuntó a un resbalón, mientras que quienes presenciaron la escena sostienen que el caballo quedó inmóvil durante varios minutos. Desde Cort señalan que el carruaje accedió a una zona peatonal con pavimento especialmente deslizante para las herraduras y por ello se levantó acta.
En un primer momento se barajó que el episodio del sábado pudiera estar relacionado con temperaturas elevadas; sin embargo, las fuentes oficiales han descartado el golpe de calor como causa principal y hablan de incidentes de tránsito en ambos casos.
Reacciones y denuncias de organizaciones animalistas

Progreso en Verde considera que los caballos llegan extenuados tras los meses de verano y reclama la retirada definitiva de las galeras. La formaciĂłn exige que el ejemplar implicado quede inmovilizado y evaluado por un veterinario antes de volver a trabajar y que, si se detectan irregularidades, se impongan sanciones.
El colectivo animalista tambiĂ©n denuncia herraduras en mal estado, caballos supuestamente desnutridos o cojos que seguirĂan prestando servicio, y critica que algunos cocheros no sabrĂan cĂłmo actuar ante una caĂda. Además, han señalado episodios de intimidaciones a personas que graban desplomes, especialmente a mujeres.
Por su parte, Pacma apremia a sustituir progresivamente las calesas tiradas por caballos por vehĂculos elĂ©ctricos y reclama negociar la compra de licencias, como se ha hecho en otras ciudades. La organizaciĂłn no descarta acciones legales si no se acometen cambios.
La versiĂłn del Ayuntamiento y medidas anunciadas

El Ayuntamiento de Palma sostiene que los desplomes responden a circunstancias de tráfico: en un caso, un cruce inesperado de peatones habrĂa forzado la maniobra; en el otro, el paso por un pavimento especialmente resbaladizo para las herraduras. Cort subraya que los caballos de galera pasan revisiones veterinarias cada 15 dĂas y controles diarios de mantenimiento.
Además, ha ordenado revisiones extraordinarias para los dos animales implicados y confirma que la PolicĂa Local emitiĂł el acta correspondiente por la incursiĂłn en la zona peatonal. El Consistorio recuerda que se persiguen las infracciones de los caleseros y que se aplicarán sanciones cuando proceda.
En cuanto al modelo, Cort indica que recuperar las licencias tendrĂa un coste muy elevado para las arcas municipales y que cualquier transiciĂłn a otros sistemas serĂa voluntaria, si bien el Ayuntamiento afirma que apoyará ese cambio y reforzará los controles.
Un debate que regresa: futuro de las galeras en Palma

Los episodios han reabierto una discusiĂłn que mezcla bienestar animal, seguridad vial y modelo turĂstico. Colectivos y parte de la ciudadanĂa cuestionan el esfuerzo que soportan los caballos en entornos urbanos y con calor, mientras el sector y el Consistorio defienden que hay controles y protocolos.
Entre las propuestas que vuelven a ponerse sobre la mesa destacan sustituciones graduales por calesas elĂ©ctricas, mayores restricciones en las horas de calor, más vigilancia sobre herraduras y registros y formaciĂłn especĂfica para actuar ante incidencias.
- Transición hacia flotas eléctricas con apoyo municipal.
- Restricciones más estrictas en jornadas de altas temperaturas.
- FormaciĂłn de conductores para gestionar caĂdas y emergencias.
- REGA y control de herrajes reforzados.
Con dos caĂdas casi encadenadas, posiciones enfrentadas y diligencias en marcha, el foco queda ahora en las revisiones anunciadas y en si se emprenden cambios normativos que reduzcan el riesgo para los animales y ordenen de una vez por todas el servicio de galeras en Palma.