Son varias las causas por las cuales un caballo puede perder peso. Cualquier problema con la dentadura, parásitos, enfermedades digestivas, e incluso los achaques de la edad, pueden estar implicados. Detectar la anomalía es primordial para tratarla y conseguir que suba de peso.
Será el veterinario el indicado para detectar el problema por el cual el caballo ha tenido una pérdida de peso sin motivos aparentes. Este profesional realizará una exploración completa que comienza por la dentadura y suele incluir una analítica para detectar infecciones u otros desequilibrios.
Es importante que el veterinario sepa si está desparasitado periódicamente, porque es una de las vías más eficaces para evitar la pérdida de peso. Los parásitos residen en los intestinos y absorben los nutrientes necesarios para construir músculo y reservas de grasa.
Revisar los dientes evitará problemas al masticar, sobre todo en caballos mayores. También conviene revisar la lengua y mejillas para descartar cortes o llagas. Cualquier dolor en la boca impedirá que el caballo coma en condiciones.
A tener en cuenta
Se cree que, al menos, el 80% de los caballos tienen alguna úlcera en algún periodo de su vida. Los antiácidos para equinos pueden aliviar el dolor de manera temporal y permitir que se alimenten mejor mientras se establece el tratamiento definitivo.
Si le damos como alimento heno de baja calidad, puede estar huesudo y con un vientre voluminoso. Esto se relaciona con un metabolismo poco activo y, si además el caballo no realiza ejercicio, su aspecto será poco proporcionado.
La alfalfa es un alimento que no puede faltar en su dieta, aunque en proporciones moderadas. Sus nutrientes incrementan el nivel de actividad y el bienestar. El aceite de maíz u otros aceites vegetales son buenos suplementos para que gane peso y tenga un aspecto más saludable con el tiempo.
Causas frecuentes de la pérdida de peso

- Parásitos internos: desde incapacidad para ganar peso hasta adelgazamiento rápido. Un examen fecal orienta la desparasitación adecuada.
- Problemas dentales: dientes rotos, picos, diente de lobo, infecciones o maloclusiones reducen la masticación eficaz y la ingesta.
- Trastornos digestivos: úlceras gástricas, cólicos recurrentes, abscesos, estenosis esofágica u obstrucciones reducen el apetito por dolor.
- Enfermedades sistémicas: procesos respiratorios, cardíacos o inmunológicos consumen energía y masa muscular.
Además, el dolor crónico, el estrés (viajes, cambios de grupo, nueva dieta) y las condiciones ambientales extremas (calor, frío, lluvia) pueden reducir el apetito.
Evaluación y seguimiento del estado corporal

Utiliza la Nota de Condición Corporal (BCS) en escala 0–5; el objetivo suele ser 3/5. Valores de 2,5 o menos requieren intervenir. Mide el perímetro torácico para estimar el peso, revisa la BCS mensualmente y toma fotos comparativas para seguir la evolución.
Nutrición y manejo para recuperar peso con seguridad

- Forraje primero: aporta heno/ensilaje de calidad (sin polvo ni mohos). Las leguminosas como alfalfa o trébol ofrecen más proteína y energía.
- Forraje ad libitum y pastoreo: acceso continuo favorece el equilibrio digestivo. La hierba fresca suele aportar más energía y proteína; vigila los fructanos en épocas de riesgo.
- Más comidas, menos almidón: incrementa la frecuencia de raciones pequeñas. Elige piensos bajos en almidón y azúcares, ricos en grasa y fibra soluble. Los granos extrusionados mejoran la digestión del almidón y reducen acidosis del intestino posterior.
- Grasas y superfibras: añade aceites (linaza, maíz) y pulpa de remolacha desazucarada; su pectina actúa como prebiótico y es útil en séniors o con dentición deficiente.
- Gestión de proteínas: evita el exceso. Un caballo de 550 kg en trabajo ligero suele requerir aprox. 400–700 g de proteína digerible diaria; superar ~900 g puede sobrecargar hígado y riñones y alterar la flora del colon (riesgo de enterotoxemia). Signos asociados: pérdida de peso pese a comer, problemas de piel, cólicos, laminitis, hipersudoración u orina excesiva. Si ocurre, reduce la ración concentrada manteniendo 5–7 kg de forraje/día y consulta al veterinario.
- Etapas vitales: yeguas lactantes pueden necesitar hasta el 3% del peso corporal en alimento/día; los jóvenes requieren energía equilibrada; los mayores precisan proteínas de alta calidad para limitar la sarcopenia.
Salud digestiva, desparasitación y odontología
Realiza análisis de sangre y heces. El recuento de huevos fecales permite desparasitar con criterio. Tras desparasitar, considera probióticos y prebióticos para restaurar la flora. Programa revisiones dentales regulares y trata de forma específica las úlceras gástricas; sin controlar el dolor, la recuperación ponderal es difícil.
Factores ambientales y sociales
Reduce el estrés (viajes, cambios de cuadra o jerarquía). Garantiza agua limpia, sombra en verano y abrigo en invierno. Observa la dinámica de grupo: animales dominantes pueden impedir el acceso a la comida.
Qué no hacer
No recurras a grandes cantidades de maíz ni de almidón sin tratamiento térmico: favorecen la acidosis, diarreas y cólicos. Evita cambios bruscos de dieta y no aumentes calorías sin equilibrar nutrientes y descartar causas médicas.
Abordar la pérdida de peso requiere diagnóstico veterinario, seguimiento objetivo del estado corporal y una estrategia nutricional centrada en forraje de calidad, control de parásitos, salud bucodental y manejo del estrés; con constancia, la mayoría de los caballos recuperan condición y bienestar.