La hÃpica internacional se ha quedado sin una de sus figuras más influyentes: John Shirreffs, preparador de la mÃtica yegua Zenyatta y del sorpresivo ganador del Derby de Kentucky Giacomo, ha fallecido a los 80 años en el sur de California. Su desaparición deja huérfano a un sector que veÃa en él un modelo de trabajo silencioso, temple y respeto absoluto por el caballo.
Según han confirmado amigos y familiares, Shirreffs murió mientras dormÃa en su domicilio de California, tras haber pasado el fin de semana en Ocala (Florida) revisando potros de dos años junto a sus principales propietarios, Lee y Susan Searing. No se ha hecho pública la causa del fallecimiento y, por el momento, no se han anunciado detalles sobre el funeral.
Una carrera forjada desde el anonimato hasta la élite del turf
Nacido en Fort Leavenworth, Kansas, en 1945, John Shirreffs fue veterano de la guerra de Vietnam y llegó al mundo de las carreras casi por casualidad. Tras regresar del conflicto, reconocÃa que no tenÃa un rumbo claro hasta que, a través de un amigo, terminó en la Costa Oeste trabajando con caballos sin apenas experiencia previa, más allá de lo visto en pelÃculas del Oeste.
En sus primeros pasos en el sector, aprendió el oficio desde abajo, a cambio únicamente de cama y comida, montando caballos en el campo y realizando tareas de cuadra. De uno de esos trabajos salió su primer gran salto profesional, cuando le ofrecieron un empleo remunerado en el Rancho Loma Rica, en California Central, donde permaneció alrededor de 11 años puliendo su conocimiento práctico sobre el entrenamiento y el manejo diario de los purasangres.
Su etapa como entrenador con licencia arrancó a mediados de los años 70, con especial presencia en Golden Gate y después en los grandes hipódromos de California. Con el tiempo, se convirtió en uno de los preparadores de referencia del sur del estado, tanto por sus resultados como por su estilo discreto. SolÃa llevar él mismo a los caballos a la pista en los ejercicios matutinos y, cuando llegaban las victorias, preferÃa mantenerse en segundo plano, dejando que fuera su esposa, Dottie Ingordo, quien ocupase el foco en el CÃrculo de Ganadores.
Las cifras de su trayectoria hablan por sà solas: 3.589 salidas a pista, 596 triunfos y más de 58,5 millones de dólares en premios acumulados a lo largo de varias décadas. Pese a ello, entre los profesionales del turf su prestigio no dependÃa sólo de los números, sino también de su reputación como entrenador paciente, metódico y profundamente respetuoso con cada caballo.
El golpe de efecto de Giacomo en el Derby de Kentucky
El gran salto mediático de John Shirreffs llegó en 2005, cuando Giacomo protagonizó una de las mayores sorpresas en la historia reciente del Derby de Kentucky. Salió a pista con una cuota aproximada de 50-1 frente a un lote repleto de favoritos y, sin embargo, acabó imponiéndose en Churchill Downs tras una espectacular remontada desde la retaguardia.
En aquel Derby, Giacomo avanzó desde posiciones muy atrasadas, remontando desde el puesto 18 en la segunda mitad del recorrido, para terminar ganando por medio cuerpo en un campo de 20 participantes. En la silla iba Mike Smith, apodado cariñosamente «Money Mike», que más tarde se convertirÃa en el jockey inseparable de Zenyatta.
El caballo pertenecÃa en parte al prestigioso productor musical Jerry Moss, cofundador de A&M Records junto a Herb Alpert. Para Moss, la victoria de Giacomo supuso la consagración de su apuesta por Shirreffs como entrenador principal. Esa relación profesional se prolongó durante años, hasta el fallecimiento de Moss en 2023, y fue clave para que a la cuadra llegase, poco después, la yegua que marcarÃa una época.
Zenyatta, la yegua que conquistó al mundo
Tras el impacto de Giacomo, la carrera de John Shirreffs quedó ligada para siempre a Zenyatta, considerada por muchos aficionados como una de las mejores yeguas de la historia. Propiedad de Jerry y Ann Moss, la hija de Street Cry (IRE) firmó una campaña difÃcil de igualar: 19 victorias en 20 actuaciones, de las cuales 17 fueron pruebas de Grupo y 13 de máximo nivel.
Entre esas gestas destaca la edición de 2009 de la Breeders’ Cup Classic en Santa Anita, donde Zenyatta se impuso a los machos en una remontada antológica desde el último puesto hasta cruzar la meta en primera posición. El locutor Trevor Denman calificó aquella actuación de «increÃble», y con el tiempo se consolidó como uno de los momentos más importantes en los 90 años de historia de Santa Anita Park.
Un año antes, en 2008, Zenyatta ya habÃa logrado la Breeders’ Cup Ladies Classic, consolidando una racha victoriosa que dejó a la afición boquiabierta. Su único tropiezo llegó en la Breeders’ Cup Classic de 2010 en Churchill Downs, donde perdió el invicto por una mÃnima diferencia frente a Blame. Pese a ese final agridulce, la yegua se mantuvo como un icono mundial del turf y elevó a Shirreffs a la categorÃa de preparador legendario.
El propio entrenador era plenamente consciente del impacto de su pupila. DefendÃa que Zenyatta formaba parte de la historia del deporte y que esa historia debÃa compartirse con el público. Por ello, en otoño de 2010 ideó un sistema para que los aficionados pudieran verla de cerca: habilitó un espacio junto al conocido establo 55 de Hollywood Park (hoy desaparecido) para que la gente tomara fotos mientras la campeona pastaba o daba paseos relajados.
Esa cercanÃa se trasladaba también a los dÃas de carrera. Tras sus victorias, Mike Smith solÃa pasear a Zenyatta frente a la tribuna en lugar de llevarla directamente al cÃrculo de ganadores. Según el propio jockey, era el propio Shirreffs quien le insistÃa: «Hazla trotar y deja que la gente la vea. QuerÃa que todos la vieran y la animaran. SabÃa lo que ella significaba para el deporte».
Un entrenador respetado dentro y fuera de la pista
Aunque la mayor parte de su campaña se concentró en Estados Unidos, la figura de John Shirreffs era bien conocida entre los aficionados europeos al turf, especialmente entre quienes siguen la Breeders’ Cup y el calendario internacional de grandes premios. Sus logros con Zenyatta y Giacomo se siguieron de cerca desde hipódromos de Reino Unido, Francia, Irlanda o España, donde los triunfos norteamericanos en la gran cita de otoño son siempre referencia.
En la temporada previa a su muerte, Shirreffs todavÃa mantenÃa una cuadra competitiva con más de 30 caballos en entrenamiento en Santa Anita Park. Entre ellos destacaban Baeza, un cuatro años hijo de McKinzie, y Westwood, por Authentic, ambos propiedad de los Searing. Baeza venÃa de ganar el Pennsylvania Derby (G1) en Parx Racing y de completar terceros puestos tanto en el Kentucky Derby (G1) como en el Belmont Stakes (G1), resultados que le situaban en la élite de su generación.
Westwood, por su parte, acababa de imponerse en el San Pasqual (G2) en Santa Anita, confirmando que el establo de Shirreffs seguÃa produciendo caballos de primer nivel. Incluso en 2026, ya octogenario, el preparador habÃa sumado varios ganadores en la presente campaña y tenÃa caballos inscritos para correr en su pista de casa el mismo fin de semana en que se produjo su fallecimiento.
Su estilo profesional se caracterizaba por una combinación de calma y firmeza, muy en la lÃnea de su carácter de «gigante de voz suave». En los entrenamientos, preferÃa el trabajo constante y sin estridencias, cuidando el detalle fÃsico y mental de cada ejemplar. Esa filosofÃa le granjeó el respeto de jinetes, propietarios y personal de cuadras, que lo veÃan como un lÃder exigente pero justo.
Entre los muchos caballos que pasaron por sus manos, además de Zenyatta y Giacomo, figuran nombres como Bertrando, Manistique, A.P. Warrior, Gormley, Atitlan, Beyond Brilliant o el ya citado Baeza. No todos alcanzaron la misma proyección mediática, pero consolidaron un historial de alto nivel en pruebas de grupo que le situó de manera estable en la primera fila del entrenamiento estadounidense.
Reconocimientos, reacciones y legado en Santa Anita
Tras conocerse la noticia de su muerte, las muestras de condolencia se multiplicaron entre profesionales y aficionados de todo el mundo. Uno de los mensajes más significativos llegó del propio Santa Anita Park, hipódromo donde desarrolló buena parte de su carrera y que se ha convertido en un lugar simbólico ligado a su nombre y al de Zenyatta.
En un comunicado oficial, el recinto angelino subrayó que cada caballo que compite en Santa Anita pasa ante la estatua de Zenyatta, considerada la gran discÃpula de Shirreffs. El texto definÃa su victoria en la Breeders’ Cup Classic de 2009 como «una obra maestra» y la calificaba como el momento más importante en los 90 años de historia del hipódromo. Además, el mensaje trasladaba su apoyo a la esposa de John, Dottie, y a toda la gente de cuadra que trabajó junto a él durante tantos años.
Entre los jockeys, la reacción más emotiva vino de Mike Smith, con quien compartió algunos de los capÃtulos más brillantes de su carrera. Smith confesó estar en estado de shock y sin palabras ante la noticia, y definió a Shirreffs como un «gigante» de la industria, no sólo por lo deportivo, sino también por su faceta humana. Aseguró que fue «un gran hombre para la industria» y un amigo muy cercano, clave tanto para su trayectoria profesional como en el plano personal.
La pérdida también ha sido muy sentida por propietarios como Lee y Susan Searing, que viajaron con él a Florida apenas unos dÃas antes de su fallecimiento. En declaraciones a la prensa especializada, los Searing se mostraron profundamente apenados y resaltaron haber perdido «a un gran hombre» más allá del entrenador exitoso que conocÃa todo el paddock.
En redes sociales y medios especializados de Estados Unidos y Europa, los tributos han coincidido en destacar su ética de trabajo, su trato cercano con los aficionados y su habilidad para gestionar caballos de enorme talento sin precipitar su campaña. Ese enfoque prudente, que a veces chocaba con las prisas del calendario actual, es parte del legado que muchos colegas y entrenadores jóvenes han señalado como ejemplo a seguir.
Sin ruido mediático ni grandes gestos, John Shirreffs se consolidó como uno de los preparadores más respetados del turf moderno, capaz de combinar resultados al máximo nivel con una imagen de integridad poco común en un deporte sometido a tanta presión comercial. Su nombre quedará inevitablemente asociado a la figura de Zenyatta y a la sorpresa histórica de Giacomo, pero también a una manera de entender las carreras en la que el caballo siempre ocupaba el centro de todo.