La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha oficializado que los Caballos enjaezados de El Carpio de Tajo adquieren la categoría de Fiesta de Interés Turístico Regional, un paso que sitúa esta celebración entre las citas más destacadas del calendario festivo de la región. El reconocimiento se ha hecho efectivo mediante su publicación en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha.
Con un profundo arraigo popular, la festividad tiene lugar cada año el 25 de julio, día de Santiago Apóstol. La tradición se remonta a 1584, cuando una tormenta de granizo arrasó las cosechas y los vecinos proclamaron a Santiago como protector del municipio, iniciando unos actos que han llegado intactos hasta hoy.
Reconocimiento oficial y alcance
El expediente deja constancia de que la fiesta posee singularidad cultural, interés popular y atractivo turístico, elementos que justifican su inclusión entre las celebraciones de referencia en Castilla-La Mancha. La declaración busca, además, favorecer su promoción y consolidar la llegada de visitantes.
Para obtener esta protección, en el ámbito autonómico se exige, entre otros criterios, una antigüedad mínima de 15 años, naturaleza cultural y repercusión en los medios de comunicación regionales. Este estatus impulsa la mejora de servicios e instalaciones, de cara a una afluencia creciente de público.

Una tradición que se vive a caballo
El corazón de la fiesta late en la plaza del pueblo, donde los jinetes y sus monturas, ricamente ataviadas, realizan tres vueltas de honor antes de las carreras. Después llegan los sprints por parejas, en los que se busca cruzar la plaza al galope, rápidos y muy compenetrados, manteniendo la formación hasta la meta.
En la última edición tomaron parte 25 personas, estructuradas en 12 parejas y un portador del estandarte, con tres carreras programadas: dos en horario de mañana y una por la tarde. Este esquema permite que el público viva varias tandas de emoción sin perder de vista el ritual que define a la celebración.

Historia y devoción en El Carpio de Tajo
Los orígenes se sitúan a finales del siglo XVI, cuando un pedrisco devastador dejó sin cosecha a la localidad. Desde entonces, la comunidad decidió honrar a Santiago Apóstol y mantener una fiesta que ha superado los cuatro siglos como expresión de fe, memoria y resistencia colectiva.
La continuidad del evento ha reforzado la identidad del municipio: hoy, los Caballos enjaezados son patrimonio vivo y punto de encuentro intergeneracional, en el que se combinan tradición religiosa, destreza ecuestre y participación vecinal.
Impacto para el turismo regional
La nueva declaración contribuye a posicionar a El Carpio de Tajo en el circuito de fiestas con tirón turístico de Castilla-La Mancha, favoreciendo la llegada de visitantes y la dinamización de la economía local. La organización prevé mejoras en la acogida y servicios para acompañar este interés.
Según la información de transparencia regional, actualmente hay 131 Fiestas de Interés Turístico en Castilla-La Mancha, de las que 21 son de ámbito nacional y 6 de ámbito internacional. Desde el Ayuntamiento, su alcalde, Diego Martín, ha valorado públicamente la relevancia de esta distinción en medios locales, subrayando el compromiso del municipio con su fiesta señera.
Con el sello de Interés Turístico Regional, los Caballos enjaezados consolidan su prestigio: un calendario fijado el 25 de julio, un ritual ecuestre nítido (tres vueltas y carreras por parejas), un relato histórico que nace en 1584 y la proyección de un evento llamado a atraer más visitantes y a proteger una tradición que el pueblo ha sabido preservar.