Longines ha decidido conmemorar el Año del Caballo del calendario lunar con una creación que une relojería, arte y tradición ecuestre en una misma pieza. Se trata de una nueva interpretación de su conocida Master Collection, planteada como un homenaje tanto a la cultura china como al vínculo histórico de la firma con el mundo del caballo.
Esta edición, producida en serie limitada a 2.026 ejemplares para todo el mundo, está concebida como un objeto de colección para amantes de la relojería y de la iconografía ecuestre. Más que un simple reloj, la pieza funciona como un guiño cultural y artístico que pone el acento en el movimiento, la renovación y la fuerza simbólica del caballo en la tradición oriental.
Un tributo al caballo en clave artística
El proyecto nace de la colaboración entre Longines y el Museo de Arte de Peon, situado en Chongqing (China), institución que custodia parte de la obra del pintor contemporáneo Peon Xu. A partir de este diálogo entre la casa relojera suiza y el ámbito artístico chino surge una edición especial que traslada al interior del reloj uno de los motivos más reconocibles del artista.
El protagonista visual de la pieza es el célebre cuadro «Caballo a galope» de Peon Xu, reinterpretado y grabado con gran precisión en el rotor dorado del movimiento automático. Con cada giro de la muñeca, el caballo parece cobrar vida, como si estuviera realmente galopando, lo que refuerza la idea de tiempo en movimiento constante y de impulso hacia delante.
Peon Xu es conocido por haber fusionado técnicas occidentales con el realismo tradicional chino, especialmente en sus representaciones de caballos. Sus obras combinan la precisión y el volumen propios de la pintura occidental con la fluidez, la expresividad y la liricidad de la tinta china. Este enfoque híbrido encaja de forma natural con la filosofía de Longines, que busca unir tradición e innovación en sus colecciones.
La escena elegida muestra un caballo avanzando sobre un paisaje dinámico, con ondas doradas que se forman bajo sus cascos. La imagen transmite resiliencia, empuje y una energía casi turbulenta, rasgos estrechamente asociados al simbolismo del caballo en la cultura china, donde se le otorga un papel de mensajero de valentía, libertad y espíritu pionero.
Junto al motivo ecuestre aparece la inscripción “奔马得势” (bēn mǎ dé shì), firmada por Qingping Xu, que enlaza con la herencia artística de la familia. La expresión combina la idea de “caballo al galope” con la de “ganar impulso”, sugiriendo que el animal aprovecha una posición particularmente favorable para avanzar con una fuerza casi imparable. Este concepto se proyecta sobre la pieza como metáfora de logros, retos superados y nuevos comienzos.

La esfera roja y el simbolismo del nuevo ciclo lunar
En el exterior, el reloj presenta una esfera en rojo degradado con acabado cepillado efecto rayos de sol, uno de los elementos que más llaman la atención a primera vista. El color, cargado de significado en la cultura china, se asocia a la prosperidad, la buena fortuna y la energía vital, convirtiéndose en un guiño directo a la celebración del Año del Caballo.
El degradado y el acabado satinado evocan el ambiente poético del amanecer, momento del día vinculado al arranque de nuevos ciclos y a la idea de renovación. Esta imagen encaja con el espíritu del calendario lunar, en el que cada año marca el inicio de una etapa cargada de expectativas y deseos de mejora.
Las agujas y los índices aplicados en tono dorado refuerzan la sensación de calidez y elegancia, aportando un contraste equilibrado con el fondo rojizo. Sin caer en estridencias, el conjunto mantiene la estética clásica y refinada propia de The Longines Master Collection, aunque introduce un acento claramente contemporáneo y cultural.
En la parte inferior de la esfera, a las 6 en punto, se sitúa la indicación de las fases de la Luna, enmarcada por un indicador de fecha. Esta complicación añade un elemento poético a la lectura del tiempo, vinculando el reloj no solo al ciclo solar, sino también al lunar, clave en las celebraciones del Año Nuevo chino.
La composición general del dial busca un equilibrio entre sobriedad y presencia visual. A pesar del protagonismo del rojo, el diseño se mantiene legible y proporcionado, lo que permite que la pieza funcione tanto como reloj de uso diario como objeto especial para quienes valoran la carga simbólica de este tipo de ediciones.
Caja, calibre y acabados: técnica al servicio del homenaje
La pieza se aloja en una caja de acero inoxidable de 42 mm de diámetro, un tamaño que ofrece buena presencia en la muñeca sin resultar desmesurado para la mayoría de usuarios. La elección del acero refuerza la idea de durabilidad y uso continuado, algo que muchas personas en Europa y España valoran en relojes de este segmento.
En la parte posterior se encuentra un fondo transparente que permite contemplar el calibre y, especialmente, el rotor dorado decorado con el motivo del “Caballo a galope” y el sello personal de Peon Xu. Este detalle convierte a la trasera en una especie de galería en miniatura, donde el arte se combina con el movimiento mecánico.
En el interior late el calibre automático Longines L899.5, desarrollado en exclusiva para la marca. El movimiento incorpora una espiral de silicio, material apreciado en relojería moderna por su resistencia a los campos magnéticos y su estabilidad a largo plazo, lo que contribuye a mantener la precisión con el paso de los años.
El L899.5 ofrece una reserva de marcha de hasta 72 horas, de modo que el reloj puede permanecer varios días sin uso sin dejar de funcionar. Este margen resulta práctico para quienes alternan diferentes piezas en su colección o no llevan reloj a diario, ya que reduce la necesidad de reajustar la hora y la fecha continuamente.
El conjunto se completa con una correa de piel negra, acompañada de un cierre desplegable de seguridad. Esta elección aporta un aire clásico y formal, adecuado para un reloj que se mueve con soltura tanto en entornos profesionales como en ocasiones más especiales.
Un vínculo histórico con el mundo ecuestre
Más allá de la estética y la técnica, esta edición limitada se apoya en la larga relación de Longines con el universo del caballo. Desde el siglo XIX, la casa suiza ha estado estrechamente ligada a competiciones hípicas y disciplinas ecuestres, como el Concurso de Saltos Internacional de Casas Novas, hasta el punto de convertirse en un referente habitual como cronometrador oficial en torneos internacionales.
Ese vínculo no es solo un elemento de marketing: ha influido en el desarrollo de instrumentos de medición del tiempo adaptados a las necesidades del deporte ecuestre, donde la precisión en los cronometrajes resulta crucial. Con los años, la imagen del caballo ha quedado asociada a la identidad de la marca, especialmente en eventos de saltos, carreras y otras disciplinas.
En el contexto europeo, y también en España, donde el mundo del caballo mantiene una presencia destacada en disciplinas deportivas y tradiciones locales, esta conexión refuerza la coherencia del lanzamiento. El Año del Caballo ofrece a Longines la oportunidad de reafirmar públicamente esa relación histórica, integrando el símbolo del animal tanto en el diseño del reloj como en el mensaje que lo acompaña.
Esta edición especial de la Master Collection se plantea, por tanto, como un homenaje doble: por un lado a la cultura y el arte chinos, a través de la colaboración con el Museo de Arte de Peon y la obra de Peon Xu, y por otro al legado ecuestre de la propia marca. El resultado es una pieza en la que convergen dos tradiciones distintas que encuentran un punto en común en la figura del caballo.
Limitada a 2.026 unidades a nivel mundial, la referencia adquiere un perfil especialmente atractivo para coleccionistas y aficionados a la relojería en Europa que buscan modelos con historia, contexto cultural y un trasfondo simbólico claro, más allá de los datos puramente técnicos.
The Longines Master Collection Year of the Horse se presenta como un reloj que combina narrativa, arte y precisión mecánica en una edición limitada pensada para durar. Su esfera roja, el grabado del caballo al galope visible en el rotor, el calibre L899.5 con espiral de silicio y la conexión con el calendario lunar construyen una pieza con personalidad propia, que mira a la tradición sin renunciar a un enfoque actual sobre cómo entendemos el tiempo, el movimiento y los nuevos comienzos.