Cuando hablamos de cirugía abdominal en equinos, nos metemos en un terreno donde la precisión es fundamental para que el animal no acabe peor de lo que entró. La laparotomía de línea media se ha consolidado como la herramienta estrella para resolver desde cólicos obstructivos hasta complicaciones graves en yeguas gestantes, aunque no es la única opción sobre la mesa.
El éxito de estas intervenciones no solo depende de lo que el cirujano haga dentro del abdomen, sino de saber elegir el abordaje correcto y, sobre todo, de cómo se cierra la herida para evitar que las infecciones nos jueguen una mala pasada en el posoperatorio, algo que ocurre más a menudo de lo que nos gustaría admitir.
Torsión Uterina: El Dilema del Acceso Quirúrgico
La torsión del útero es un quebradero de cabeza que afecta a un porcentaje considerable de yeguas en el último trimestre, especialmente a partir del octavo mes. Los síntomas suelen ser claros: dolor abdominal intenso, inquietud, falta de apetito y, en ocasiones, una movilidad fetal extraña en los flancos. Si no se actúa rápido, nos podemos encontrar con rupturas uterinas o la muerte del feto. Para profundizar, existe una guía completa sobre diagnóstico y tratamiento de la torsión uterina.
Dependiendo de dónde esté el giro, hablamos de torsiones precervicales (las más comunes en yeguas) o poscervicales. Mientras que las segundas dejan pistas como la vulva dispuesta diagonalmente o edemas asimétricos, las primeras requieren un tacto rectal minucioso para entender hacia dónde ha girado el órgano, algo que se vuelve una pesadilla si la torsión supera los 360 grados.
¿Flanco o Línea Media?
No hay una técnica que sea mejor que la otra por sistema, sino que depende de cada caballo. El abordaje por el flanco, con la yegua de pie y bajo anestesia local, es ideal para animales tranquilos con una gestación inferior a 320 días y fetos vivos. Es una opción menos invasiva, pero tiene sus límites.
Por el contrario, la laparotomía de línea media bajo anestesia general es la vía obligatoria cuando la yegua está muy nerviosa, cuando el feto ha muerto o cuando la gestación es muy avanzada. También es la elección lógica si sospechamos que los ligamentos anchos están comprometidos o si hay otros problemas abdominales que requieren una visión global del interior.
El Reto de las Infecciones en la Pared Abdominal

El síndrome de abdomen agudo es una de las patologías con más mortalidad en caballos, y la cirugía es la solución habitual. Sin embargo, la línea de incisión puede convertirse en el talón de Aquiles del proceso. Se estima que las complicaciones incisionales afectan a un porcentaje altísimo de los casos, variando desde edemas leves hasta abscesos y hernias que alargan la recuperación y disparan los costes.
Varios factores pueden echar un cable a las bacterias: incisiones muy largas (más de 27 cm), el uso de hilos que el cuerpo no absorbe o cirugías que se alargan más de dos horas. Además, la presión intraabdominal elevada y una recuperación anestésica accidentada pueden entorpecer la cicatrización de la línea alba.
Innovaciones en el Cierre Quirúrgico: Esponjas de Colágeno
Para combatir estas infecciones, se ha empezado a utilizar una técnica muy prometedora: el uso de biotransportadores de colágeno impregnados con gentamicina. En lugar de confiar solo en los antibióticos sistémicos, que a veces no llegan con fuerza al sitio de la herida debido a la inflamación, se colocan estas esponjas entre la línea alba y el tejido subcutáneo.
Esta solución libera el fármaco de forma lenta y constante, atacando directamente a bacterias como el Staphylococcus aureus o la E. coli. En casos clínicos, se ha observado que este método reduce el edema perincisional y acelera la unión de los bordes de la piel, permitiendo que el animal reciba el alta mucho antes y con una cicatriz mucho más limpia.
Protocolos de Manejo Posoperatorio
Una vez cerrada la pared en dos planos (músculo recto abdominal y subcutáneo-piel), el cuidado es vital. Algunos cirujanos optan por vendajes abdominales completos para reducir la presión de las vísceras, aunque otros evitan estas vendas porque pueden causar dificultades respiratorias o acumular exudados si hace mucho calor.
La clave está en la observación diaria. Es normal ver algo de edema o sentir un ligero dolor al tacto los primeros días, pero cualquier secreción purulenta o fiebre por encima de los 38,3 °C es una señal de alarma que indica que la infección ha ganado terreno. La combinación de una buena antisepsia tópica y, preferiblemente, la protección local de los antibióticos en esponja, parece ser el camino más seguro.
La elección entre un abordaje de flanco o uno de línea media debe basarse en un análisis frío de la situación clínica y el temperamento del animal, priorizando siempre la viabilidad fetal y la seguridad de la madre. La integración de nuevas tecnologías, como las esponjas de colágeno con gentamicina, está transformando la gestión de las heridas quirúrgicas, minimizando los riesgos de infección y asegurando que la recuperación del equino sea lo más fluida y rápida posible.