La unidad Montada de la PolicÃa Local de Palma ha cumplido siglo y medio de vida y lo ha celebrado con un homenaje institucional en el corazón de la ciudad. El Ayuntamiento ha querido poner en valor la que se considera la sección policial a caballo más antigua de España, subrayando su peso histórico y su presencia cotidiana en las calles de la capital balear.
Durante la ceremonia, el Consistorio ha destacado la vinculación entre agentes, caballos y ciudadanÃa, una relación tejida a lo largo de 150 años de servicio público. El acto ha servido también para reconocer a quienes han formado parte de la unidad Montada en distintas etapas y para recordar a los efectivos que ya no están.
Un acto institucional con fuerte carga simbólica
La jornada conmemorativa ha arrancado en la plaza de Cort, donde los agentes de la unidad Montada, con uniforme de gala, se han formado frente a la fachada principal del Ayuntamiento. Varios caballos de servicio han permanecido en primera lÃnea, atrayendo la atención de vecinos y curiosos que se han acercado a contemplar la escena y han dedicado aplausos a la formación.
El alcalde de Palma, Jaime MartÃnez Llabrés, ha pasado revista a los efectivos acompañado del jefe de la PolicÃa Local, Guillem Mascaró, y del regidor de Seguridad y Civismo, Miquel Busquets. Esta primera parte del acto ha querido remarcar el carácter representativo que la unidad Montada mantiene en la imagen institucional de la ciudad.
A continuación, la comitiva se ha trasladado a la Sala de Plenos del Ajuntament, donde se ha desarrollado la parte más protocolaria. Allà se ha guardado un minuto de silencio en memoria de los agentes fallecidos, un gesto que ha puesto de relieve la dimensión humana de una unidad que acumula un siglo y medio de trayectoria.
Como colofón a este bloque inicial, se ha proyectado un vÃdeo conmemorativo que repasa los 150 años de historia de la PolicÃa Montada palmesana, desde sus orÃgenes hasta su configuración actual. Las imágenes han mostrado la evolución de los uniformes, de las instalaciones y de las funciones, dejando constancia de cómo la unidad se ha ido adaptando a cada época sin perder su esencia.
Reconocimiento a los agentes jubilados y homenaje a la historia
Uno de los momentos centrales del acto ha sido la entrega de obsequios conmemorativos a los miembros retirados de la unidad. En total, 22 agentes jubilados han recibido un detalle en agradecimiento a los años de servicio prestados a la ciudad desde la sección Montada.
Las distinciones han sido entregadas por el alcalde, por el regidor de Seguridad y Civismo y por el jefe de la PolicÃa Local, en un ambiente marcado por los recuerdos compartidos entre antiguos compañeros. Entre los homenajeados figuran nombres como Carme Jaume Ribot, MarÃa Fiol Romero, Gabriel Roca Ramón o Pedro Mir Homar, representantes de distintas generaciones de policÃas a caballo.
Durante la ceremonia se ha hecho hincapié en la memoria de los agentes que ya han fallecido, a quienes se ha dedicado un recuerdo especial junto al reconocimiento a los funcionarios retirados. El minuto de silencio y las referencias en los discursos han subrayado el peso humano y emocional que acumula la unidad tras siglo y medio de trabajo continuado.
En la parte final del acto ha tomado la palabra uno de los antiguos integrantes de la PolicÃa Montada, que ha intervenido en representación de sus compañeros jubilados. Su testimonio ha servido para rememorar anécdotas del dÃa a dÃa, cambios en los métodos de trabajo y la evolución de la relación con los caballos y con la ciudadanÃa a lo largo de las décadas.
Las palabras del alcalde: servicio público, cercanÃa y futuro
El alcalde, Jaime MartÃnez, ha centrado su intervención en subrayar la huella profunda que la unidad Montada ha dejado en Palma. Ha definido a la sección como un cuerpo «profesional, cercano y respetado» que, con su presencia a caballo, se ha convertido en una imagen reconocible para varias generaciones de palmesanos.
MartÃnez ha remarcado que la unidad Montada ha sido «un pilar respetado de la PolicÃa Local de Palma», gracias a su implicación en la seguridad del espacio público y en la prevención de conductas incÃvicas. Según ha señalado, esta trayectoria prolongada es un motivo de orgullo tanto para el Ayuntamiento como para la ciudadanÃa que ha convivido con la unidad en calles, plazas y parques.
El primer edil ha situado la efeméride dentro de un proceso más amplio de refuerzo de los cuerpos de seguridad en la ciudad. Ha recordado que durante este año se ha impulsado una convocatoria de 170 nuevas plazas de policÃa local, la mayor de la historia reciente del municipio, con el objetivo de dotar al cuerpo de más efectivos y recursos para afrontar los retos actuales y futuros.
En su discurso, el alcalde ha insistido en que la unidad Montada mantiene una «plena vitalidad» pese a su longevidad. Ha apuntado que, tras 150 años de actividad ininterrumpida, la sección sigue teniendo un futuro prometedor y margen para continuar ampliando su historia de servicio público durante las próximas décadas.
Funciones actuales: vigilancia, actos oficiales y labor educativa
A lo largo del acto se ha recordado que la unidad Montada combina distintas tareas en la ciudad. Por un lado, desarrolla funciones de vigilancia preventiva y control del espacio público, especialmente en zonas peatonales, parques y áreas donde la presencia a caballo resulta especialmente eficaz.
Por otro, los agentes participan con frecuencia en actos oficiales e institucionales, donde la presencia de la unidad aporta solemnidad y refuerza la imagen corporativa de la PolicÃa Local. Su participación en desfiles, celebraciones y eventos municipales forma ya parte del paisaje habitual de Palma en determinadas fechas señaladas.
La unidad desempeña además un destacado papel pedagógico con los centros escolares de toda Mallorca. Numerosas visitas de alumnos se organizan a lo largo del año para conocer de primera mano las instalaciones y el funcionamiento diario del servicio, lo que permite acercar el trabajo policial a los más jóvenes.
En estas actividades formativas se explica la relación especial entre agentes y caballos, basada en la confianza mutua, la empatÃa y el respeto. Los responsables del servicio inciden en que este vÃnculo exige muchas horas de entrenamiento, paciencia y dedicación, tanto por parte de los policÃas como de los equipos que cuidan a los animales.
Un siglo y medio de historia: de 1875 al bosque de Bellver
La creación de la PolicÃa Montada de Palma se remonta a septiembre de 1875, cuando la Comissió de Govern del Ayuntamiento acordó reorganizar los efectivos de la entonces Guardia Municipal. En aquella decisión se optó por suprimir la Guardia Rural e integrarla como Sección Montada, dotando al municipio de un cuerpo especÃfico de vigilancia a caballo.
En sus inicios, la unidad estaba formada por 11 efectivos y tenÃa como misión principal la vigilancia de caminos y bosques, una tarea clave en una época en la que los desplazamientos se hacÃan mayoritariamente a pie, en carro o a caballo y donde el control del entorno periurbano era esencial.
A lo largo de los años, la sección Montada ha pasado por diferentes ubicaciones en la ciudad. Entre sus sedes históricas figuran el Baluard de Sitjar, el Convent dels Caputxins o el Moll dels Enegistes, espacios que reflejan la adaptación de la unidad a las necesidades del municipio en cada momento.
La etapa actual se inició en 1977 con la inauguración de las instalaciones en el bosque de Bellver, donde la unidad Montada dispone de un entorno especialmente adecuado para el cuidado y entrenamiento de los caballos. Desde allà se ha consolidado como una de las fases más activas y reconocidas de su trayectoria, reforzando su presencia tanto en la ciudad como en el imaginario colectivo de Palma.
A dÃa de hoy, la combinación de patrullaje, actos representativos y programas educativos mantiene viva una tradición iniciada hace 150 años, en un contexto urbano y social muy distinto al actual, pero con la misma vocación de servicio público.
El aniversario celebrado en Cort ha servido no sólo para recordar los orÃgenes de la unidad Montada y homenajear a sus antiguos integrantes, sino también para subrayar su vigencia en la Palma contemporánea, donde la presencia de los caballos junto a los agentes sigue siendo una escena habitual que simboliza continuidad, cercanÃa y compromiso con la seguridad de la ciudad.