La Rapa das Bestas de Sabucedo: tradición y respeto animal frente al calor

  • Modificación de los horarios de los curros debido a la previsión de altas temperaturas.
  • Acreditación de 150 profesionales de medios de comunicación procedentes de nueve paĆ­ses.
  • Venta total de entradas para las jornadas del sĆ”bado y el domingo en el recinto de Sabucedo.
  • Mantenimiento del ritual ancestral basado en el contacto fĆ­sico sin herramientas de apoyo.

La pequeña aldea de Sabucedo, situada en el municipio pontevedrés de A Estrada, se prepara para acoger una vez mÔs su cita mÔs emblemÔtica y esperada. Esta celebración, que trasciende lo puramente ganadero para convertirse en un rito de convivencia, atrae cada año a miles de curiosos que buscan presenciar un espectÔculo donde la destreza de los aloitadores se pone a prueba frente a la fuerza de los caballos salvajes.

Con el ambiente ya caldeado por la inminencia del evento, los vecinos de la zona trabajan intensamente para que todo salga a pedir de boca, manteniendo intacta la esencia de una tradición que ha sabido resistir el paso de los siglos. La expectación es tal que se prevé que unas quince mil personas se acerquen a esta parroquia para vivir en directo una de las manifestaciones culturales mÔs potentes de toda la Península Ibérica.

Caballos salvajes en el curro de Sabucedo

Cambios en la programación por la ola de calor

La meteorología ha obligado a la organización a tomar medidas drÔsticas para proteger a los asistentes y a los animales. Debido a la previsión de termómetros que podrían alcanzar los 36 grados, se ha decidido que el curro previsto para la tarde del sÔbado se retrase hasta las 20:00 horas. Por su parte, las sesiones del domingo y el lunes adelantarÔn su inicio a las 11:00 de la mañana con el fin de evitar las horas donde el sol pega con mÔs fuerza en el recinto de piedra.

Desde la asociación responsable se ha hecho un llamamiento a la prudencia, recomendando a todo el mundo que se hidrate bien y utilice protección solar. No hay que olvidar que el curro es un espacio abierto donde el calor puede llegar a ser muy agobiante, por lo que estas modificaciones en el horario resultan fundamentales para garantizar que la fiesta se desarrolle sin incidentes de salud entre el público o los aloitadores.

Aloitadores en plena acción en Sabucedo

Impacto mediƔtico y afluencia internacional

La relevancia de esta Fiesta de InterƩs Turƭstico Internacional es innegable, algo que queda demostrado con la presencia de 150 periodistas acreditados. Profesionales llegados de paƭses como Estados Unidos, Alemania, Reino Unido o Argentina se desplazarƔn hasta A Estrada para dar cobertura a un evento que genera un interƩs global por su autenticidad y por la fuerza visual de sus imƔgenes, que aƱo tras aƱo dan la vuelta al mundo.

En cuanto a la asistencia, las entradas para las jornadas principales del fin de semana ya estÔn agotadas desde hace días, lo que confirma que el interés por esta cita no deja de crecer. Quienes no hayan conseguido su pase para el sÔbado o el domingo aún tienen una oportunidad el lunes, aunque los tickets estÔn volando rÔpidamente a través de la web oficial, demostrando que nadie quiere perderse este combate noble entre el hombre y la bestia.

El ritual sagrado de los aloitadores

Lo que diferencia a Sabucedo de otros lugares donde se celebran rapas es el código de honor que siguen sus participantes. Aquí no se emplean cuerdas, lazos ni palos para dominar a los équidos; todo se fía a la fuerza física y a la técnica del cuerpo a cuerpo. Este respeto por el animal es la piedra angular de la fiesta, asegurando que los caballos sean desparasitados y se les corten las crines de la forma mÔs limpia y rÔpida posible antes de devolverlos a la libertad de los montes.

Antes de que empiece la acción en el curro, la tradición manda cumplir con los actos religiosos en honor a San Lorenzo. La misa del alba marca el punto de partida para que los voluntarios suban a las montañas a buscar a las manadas que viven libres durante todo el año. Es un proceso cargado de simbolismo donde los mÔs jóvenes aprenden de los mayores cómo rodear a las bestas con paciencia y conocimiento del terreno, manteniendo vivo un legado que se hereda de padres a hijos.

Esta celebración consigue unir la protección del ecosistema gallego con una festividad que derrocha adrenalina y sentimiento en cada rincón de la parroquia. A pesar de los retos que imponen las temperaturas extremas de este verano, el espíritu de la comunidad permanece inalterable, demostrando que el compromiso con sus raíces y el cuidado de sus animales son valores que estÔn por encima de cualquier dificultad logística o meteorológica.


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