Los vecinos de la parroquia de CuspedriƱos, en el municipio de Cerdedo-Cotobade, no ganan para sustos Ćŗltimamente. El malestar es palpable entre los propietarios de ganado equino, quienes ven cómo sus animales, que pastan tranquilamente en libertad, se han convertido en el objetivo principal de las manadas de lobos que merodean por la zona. Esta situación no solo les quita el sueƱo por el cariƱo que tienen a sus animales, sino que estĆ” provocando un agujero económico difĆcil de tapar para muchas familias que dependen de esta actividad tradicional.
La impotencia es la nota dominante en las conversaciones de los ganaderos locales, que describen un panorama desolador con escenas de una crudeza extrema. Los testimonios coinciden en que la presión de los depredadores ha crecido de forma exponencial en los últimos meses, dejando tras de sà un rastro de ejemplares muertos o gravemente mutilados que pone en entredicho la viabilidad de seguir manteniendo caballos en el monte. Para muchos, se trata de una lucha desigual donde las medidas de protección actuales parecen no ser mÔs que un parche que no soluciona el fondo del problema.
Un goteo incesante de pƩrdidas en la cabaƱa equina
Uno de los casos mĆ”s representativos es el de Daniel Fraguas, un ganadero muy implicado en la organización de la Rapa das Bestas, quien ha visto cómo sus efectivos se reducĆan drĆ”sticamente. A pesar de haber adquirido cuarenta cabezas nuevas para reforzar su manada, las bajas no dejan de sucederse, estimando que en lo que va de aƱo ha perdido ya 27 potros. Es una cifra que asusta y que refleja una realidad que, segĆŗn denuncian los afectados, no siempre queda bien recogida en los balances oficiales que maneja la administración autonómica.
La situación se complica aĆŗn mĆ”s entre los meses de octubre y enero, periodos en los que las pĆ©rdidas acumuladas en zonas como Cotobade y O Irixo llegaron a alcanzar los 88 ejemplares. Muchos propietarios tenĆan la esperanza de que, con la llegada de la primavera y la aparición de otras presas naturales como el corzo o el jabalĆ, los ataques sobre los potros disminuyeran. Sin embargo, la realidad ha sido un mazazo para sus expectativas, ya que los cĆ”nidos siguen prefiriendo el ganado domĆ©stico, mucho mĆ”s fĆ”cil de capturar en determinadas zonas.
ObstƔculos para el cobro de indemnizaciones y ayudas
Uno de los mayores quebraderos de cabeza para los ganaderos no es solo el ataque en sĆ, sino la imposibilidad de demostrarlo ante la Xunta para recibir las compensaciones correspondientes. Al tratarse de potros reciĆ©n nacidos o ataques en zonas de difĆcil acceso, el lobo y otros animales carroƱeros como el zorro o incluso el jabalĆ dan buena cuenta de los restos en poco tiempo. Sin un cadĆ”ver que inspeccionar, los agentes de Medio Ambiente no pueden certificar la causa de la muerte, lo que deja al propietario sin derecho a percibir ni un euro por la pĆ©rdida de su animal.
Ni siquiera la tecnologĆa parece ser una solución definitiva en este escenario tan complejo. Daniel Fraguas ha llegado a colocar mĆ”s de cien collares con sistema GPS a sus yeguas preƱadas y a los ejemplares de mayor valor, pero incluso asĆ, el rastro de los potros se pierde con frecuencia. Existe ademĆ”s una creciente queja sobre el endurecimiento de los criterios de evaluación por parte de los comitĆ©s que gestionan estas solicitudes, lo que se traduce en un mayor nĆŗmero de casos denegados a pesar de la evidencia visual que aportan los afectados.
El papel fundamental del caballo en el ecosistema
MĆ”s allĆ” del valor sentimental o económico, no hay que olvidar que estos animales cumplen una función ecológica de primer orden en los montes gallegos. Al pastar en libertad, los caballos realizan una labor de limpieza de la biomasa que es crucial para la prevención de incendios forestales, manteniendo el monte en condiciones que dificultarĆan la propagación del fuego en verano. Si los ganaderos tiran la toalla y retiran sus animales, el monte quedarĆa abandonado, perdiendo un aliado natural indispensable para la conservación del paisaje y la biodiversidad.
Las cĆ”maras de fototrampeo instaladas por los propios ganaderos han revelado detalles curiosos y alarmantes a la vez, como ver a jabalĆes aprovechando los restos de las cacerĆas de los lobos. Estas grabaciones confirman que existe al menos una manada asentada y muy activa en el entorno de CuspedriƱos, con ejemplares jóvenes y bien alimentados que se dejan ver con asiduidad. Es un testimonio grĆ”fico de que el conflicto entre la fauna salvaje y la actividad humana estĆ” mĆ”s vivo que nunca y requiere una intervención que vaya mĆ”s allĆ” de las palabras.
La convivencia entre el lobo y la ganaderĆa extensiva en Cerdedo-Cotobade atraviesa un momento crĆtico que amenaza con acabar con una tradición milenaria. Los afectados reclaman una respuesta rĆ”pida y eficaz por parte de las autoridades, exigiendo mecanismos de control mĆ”s Ć”giles y un sistema de indemnizaciones que se ajuste a la realidad del terreno, donde muchas veces las pruebas desaparecen a las pocas horas. Mantener el equilibrio en el monte es fundamental para que tanto el patrimonio cultural de la Rapa como la seguridad económica de los vecinos no terminen desapareciendo por completo bajo la presión de los ataques.
