La Dirección Nacional de la Guardia Republicana ha decidido reforzar su servicio de equinoterapia ampliando los cupos destinados a personas con discapacidad a partir del próximo año. Con este movimiento, se busca dar respuesta a la creciente demanda de familias y profesionales que ven en la terapia asistida con caballos una herramienta útil para el desarrollo físico, emocional y social de los usuarios.
El programa, que actualmente atiende a decenas de niños y adolescentes, prevé incrementar en torno a un 15% la cantidad de plazas disponibles. Durante 2025 se atendió a 96 usuarios y la previsión para el próximo periodo es alcanzar aproximadamente 111 beneficiarios, consolidando así una apuesta sostenida por este recurso terapéutico especializado.
Más plazas de equinoterapia para llegar a más familias
Según los datos facilitados por la institución, el objetivo principal es ampliar el alcance del tratamiento sin perder la calidad del acompañamiento profesional. El aumento aproximado del 15% en los cupos permitirá que más familias puedan acceder a la terapia, que hasta ahora contaba con una lista de espera relevante debido al número limitado de plazas.
El servicio está pensado sobre todo para niños y adolescentes de entre 3 y 18 años que presenten algún tipo de discapacidad y sean usuarios del Fondo Nacional de Salud (Fonasa) o hijos de funcionarios policiales. El foco, por tanto, está puesto en un perfil muy concreto de población que, en muchos casos, requiere apoyos continuados en su vida diaria.
La experiencia acumulada en los últimos años muestra que la mayoría de los usuarios que llegan al centro tienen diagnóstico de trastorno del espectro autista (TEA), en bastantes casos en niveles avanzados. También se atienden menores con otros diagnósticos menos frecuentes en el país, que encuentran en la interacción con el caballo un complemento valioso a sus tratamientos habituales.
Para organizar el incremento de usuarios, la Guardia Republicana abrirá un nuevo periodo de inscripciones en el mes de febrero. La intención es completar los nuevos cupos con una selección ajustada a los criterios médicos y terapéuticos establecidos, de forma que la ampliación no suponga una sobrecarga que afecte a la calidad de la atención.
Las familias interesadas podrán realizar consultas y gestionar la inscripción de manera presencial en las oficinas de la Guardia Republicana, situadas en la avenida José Pedro Varela, o a través de los teléfonos 2030 3124 y 2030 3128. También se ha habilitado un canal de contacto por correo electrónico para resolver dudas previas y orientar sobre la documentación necesaria.
Requisitos de acceso y horario del servicio
La responsable del área de equinoterapia, Verónica Castillo, remarca que es imprescindible aportar un diagnóstico médico que autorice la práctica de hipoterapia antes de incorporarse al programa. Este informe, emitido por los profesionales tratantes, avala que la persona puede realizar la actividad con caballos y que la terapia es adecuada para su situación clínica.
El centro recibe a menores con perfiles clínicos muy diversos, entre ellos trastornos del desarrollo, dificultades motoras, alteraciones sensoriales o condiciones poco frecuentes en el contexto nacional. Precisamente por esa variedad diagnóstica, la coordinación con médicos y psicólogos externos resulta clave para ajustar los objetivos de cada intervención.
Castillo subraya que mantener una comunicación fluida con los equipos sanitarios y educativos de referencia permite evaluar los avances y realizar cambios en el plan terapéutico cuando es necesario. Esta revisión continua ayuda a que la equinoterapia no funcione como un recurso aislado, sino como parte de un abordaje más amplio.
El servicio de equinoterapia de la Guardia Republicana funciona de lunes a viernes, entre las 08:00 y las 17:00 horas. Este horario continuado facilita que las familias puedan compatibilizar la asistencia a las sesiones con la escuela u otras actividades, y que los profesionales dispongan del tiempo suficiente para preparar y evaluar cada caso.
Al organizar la ampliación de plazas, la institución tiene previsto mantener una carga razonable de sesiones diarias para el equipo, de modo que cada intervención conserve la dedicación y el ritmo necesarios. El propósito no es solo aumentar el número de usuarios, sino asegurar que todos reciban una atención ajustada a sus necesidades.
Un equipo multidisciplinar para un enfoque integral
Una de las señas de identidad del servicio es la presencia de un equipo multidisciplinar que trabaja de forma coordinada. En él participan psicólogos, fisioterapeutas, psicomotricistas, educadores sociales, profesores de educación física, rehabilitadores ecuestres, guías en equinoterapia e idóneos en equitación, cada uno aportando una mirada específica.
En la práctica, cada usuario suele estar acompañado por un equipo de alrededor de cuatro profesionales. Esta estructura permite contar con una figura de referencia estable, que hace de vínculo con la familia y con los demás integrantes del equipo, y se encarga de mantener una línea de trabajo coherente a lo largo del tiempo.
En función del diagnóstico y de las necesidades de la persona, se definen objetivos terapéuticos personalizados: desde mejorar el control postural y el equilibrio hasta trabajar la comunicación, la regulación emocional, la iniciativa o la autonomía en situaciones cotidianas. La combinación de perfiles profesionales facilita un abordaje más global.
El carácter conjunto del trabajo ayuda a detectar con rapidez cambios en la respuesta del usuario, avances o posibles dificultades. Así, se pueden introducir ajustes en la forma de trabajar con el caballo, en los ejercicios propuestos o en la frecuencia de las sesiones, sin perder de vista la seguridad y el bienestar de la persona.
Además, el equipo vela por que las familias estén informadas del enfoque y de los progresos, evitando generar falsas expectativas y explicando con claridad qué se puede esperar de la equinoterapia. Esta comunicación abierta favorece la confianza y la continuidad del tratamiento.
Cómo se desarrollan las sesiones de equinoterapia
Las intervenciones están diseñadas con una duración total de unos 40 minutos por sesión. De ese tiempo, se reservan aproximadamente 30 minutos para la monta y el trabajo directo sobre el caballo, mientras que el resto se dedica a actividades de cuidado y contacto en tierra.
Durante el tiempo de monta, el equipo aprovecha el movimiento del caballo, su calor corporal y el ritmo de sus pasos para estimular distintas áreas: tono muscular, coordinación, equilibrio, orientación espacial o atención, entre otras. El patrón tridimensional del movimiento equino se asemeja al de la marcha humana y genera estímulos que resultan útiles para la rehabilitación.
El periodo dedicado al cuidado del animal incluye tareas como alimentar, cepillar o interactuar con el caballo a través de juegos. Estas actividades, que pueden parecer sencillas, favorecen el vínculo afectivo, la responsabilidad, la planificación de acciones y la comunicación no verbal, aspectos especialmente relevantes en muchos trastornos del desarrollo.
La responsable del servicio destaca que el núcleo del tratamiento es el vínculo con el caballo. No se trata solo de montar, sino de construir una experiencia compartida en la que el usuario se sienta seguro, escuchado y capaz de influir en lo que ocurre durante la sesión.
Para garantizar que la experiencia sea positiva, el equipo cuida con detalle la elección del caballo, su entrenamiento específico y su bienestar. Un animal equilibrado y habituado al trabajo terapéutico es fundamental para poder gestionar con calma las distintas reacciones de los usuarios y los cambios en el entorno.
Beneficios físicos, emocionales y cognitivos
La práctica continuada de equinoterapia se asocia con mejoras físicas como el fortalecimiento muscular, el equilibrio y la coordinación. El cuerpo se adapta de forma progresiva al movimiento del caballo, lo que puede repercutir en una marcha más segura, una mejor postura y una mayor estabilidad en diferentes actividades.
En el plano emocional, el contacto regular con el caballo suele favorecer la autoestima, la confianza y la regulación del estrés. Para muchos usuarios, la sesión se convierte en un espacio donde se sienten capaces de lograr objetivos concretos, lo que les ayuda a afrontar con más seguridad otras situaciones de su vida diaria.
En lo cognitivo y conductual, se observan con frecuencia progresos en la atención, la capacidad de seguir instrucciones y las habilidades de comunicación. El entorno del picadero, con rutinas claras y apoyos visuales o verbales, facilita que algunas personas con dificultades de concentración puedan implicarse en las tareas propuestas.
En usuarios con TEA, el trabajo con caballos puede contribuir a mejorar la tolerancia a estímulos, la flexibilidad frente a cambios y la interacción social. La necesidad de anticipar movimientos, responder a indicaciones y coordinarse con el equipo profesional introduce oportunidades de aprendizaje que luego pueden generalizarse a otros contextos.
Los profesionales inciden en que la equinoterapia no sustituye a otros tratamientos médicos o educativos, sino que se plantea como un complemento que puede potenciar los resultados globales. Por eso, se insiste tanto en la coordinación con los equipos externos y en el seguimiento de la evolución de cada caso.
Equitación adaptada para personas adultas
Paralelamente al trabajo con menores, el servicio dispone de un programa de Equitación Adaptada dirigido a mayores de 18 años que han alcanzado un nivel suficiente de autonomía. En estos casos, la actividad se orienta más hacia la práctica deportiva que hacia la terapia estrictamente definida.
Este programa permite que las personas que han participado en procesos previos de equinoterapia mantengan el vínculo con el caballo y sigan desarrollando sus capacidades. La idea es ofrecer una continuidad que, en lugar de interrumpir la relación con el entorno ecuestre al cumplir la mayoría de edad, la transforme en una práctica más independiente.
En varios casos, la Equitación Adaptada abre la puerta a participar en competiciones de ámbito nacional e incluso internacional, siempre que el nivel y las condiciones de la persona lo permitan. Esta proyección deportiva se ve como un estímulo adicional para la superación personal y la inclusión social.
La orientación del programa se adapta al ritmo, intereses y capacidades de cada jinete o amazona. No todas las personas tienen por qué afrontar un objetivo competitivo, pero sí pueden encontrar en la equitación una actividad estable, estructurada y con sentido para su día a día.
Con la ampliación de cupos prevista y el mantenimiento de un equipo especializado, la Guardia Republicana busca consolidar un servicio de equinoterapia que llegue a más personas sin perder la atención individualizada. La combinación de trabajo profesional, vínculo con el caballo y participación activa de las familias sitúa a este recurso como una opción relevante dentro de los apoyos disponibles para personas con discapacidad.
