La ciudad volvió a volcarse con su tradición más ecuestre en una jornada marcada por la participación y el ambiente familiar, en la que la Cabalgata Ecuestre de la Feria de Albacete volvió a llenar las calles de público y de sonido de cascos.
Desde la organización municipal se subrayó el valor cultural y el arraigo de esta cita; el alcalde, Manuel Serrano, agradeció el trabajo de jinetes, cocheros y personal de apoyo, remarcando que la presencia de los caballos aporta belleza, tradición y una conexión con el origen ganadero de la Feria.
Recorrido y participación
El desfile arrancó a primera hora de la tarde en el Paseo Simón Abril y avanzó por Tesifonte Gallego, Tinte, Gaona, Altozano, Feria y la zona de la Plaza de Toros, para concluir en los Ejidos de la Feria, punto de encuentro habitual para los participantes y el público.
Tomaron parte 80 caballos, todos perfectamente identificados, con la presencia de jinetes de distintas edades y carruajes que aportaron colorido al conjunto. Como hito simbólico, los Manchegos de la Feria y de Honor desfilaron por primera vez juntos en un mismo enganche, abriendo comitiva.
Novedades y bienestar animal
La edición incorporó medidas específicas para el cuidado de los animales: se dispuso asistencia veterinaria durante todo el recorrido y colaboraron personas voluntarias procedentes de varios centros hípicos, reforzando la atención en marcha.
Además, se habilitaron abrevaderos en los Ejidos con el apoyo de Aguas de Albacete, incluyendo cubos para facilitar el acceso al agua de los caballos de calesa que no pueden aproximarse a los bebederos principales.
Voces del desfile
Entre los participantes destacó una joven amazona vinculada a la hípica de Agustín Moreno, que relató la preparación previa de su caballo con esmero —ducha, trenzado, puesta a punto y elección de montura— antes de salir a desfilar; para ella, lo mejor es compartir la jornada con su equipo y su caballo “Puertas”.
También llamó la atención la constancia de un veterano que, con varias décadas a sus espaldas desde que empezó con veintipocos, resumía su sentir: con los caballos, la Feria gana categoría y sentido, porque sin ellos —decía— “faltaría alma”; una declaración de fidelidad a esta tradición.
Otra estampa emotiva fue la de un padre y su hija montando juntos a “Moreno”. Ambos repiten cada año para disfrutar de sus animales y reivindicar el origen comercial y ganadero de la Feria, origen que esta cabalgata mantiene vivo paso a paso.
Organización y seguridad
Este año se destacó la implicación de la comunidad ecuestre local: la cabalgata contó con el impulso del centro hípico Agustín Moreno, además del respaldo técnico y logístico municipal.
En los momentos de mayor concentración de animales se reforzó la presencia de la Policía Local para ordenar accesos y cruces, especialmente en la franja de 13:00 a 17:00 en los Ejidos, donde se registra un flujo constante de caballos durante los días de Feria.
Premios y actos vinculados
La entrega de galardones del concurso ecuestre cambia de escenario: por primera vez será en la explanada del Pincho de la Feria, el martes 16 a las 13:30. Habrá trofeo para todos los centros hípicos participantes y para jinetes menores de 14 años, con la intención de dar mayor protagonismo a la disciplina.
Antes del acto, está previsto un breve recorrido de caballos y carruajes desde las casetas hacia la zona de Hermanos Jiménez, con una duración aproximada de 45 minutos, a modo de preámbulo festivo.
Con una respuesta masiva del público, unas medidas de bienestar reforzadas y un cierre festivo en los Ejidos, la cabalgata consolida su papel central en la programación: tradición, cuidado del caballo y participación se han dado la mano para ofrecer una edición redonda.