La ciudad de Cartagena vive estos dĆas un clima de fuerte indignación ciudadana tras la difusión de varios videos en redes sociales donde se observan carreras ilegales de caballos en plena vĆa pĆŗblica. Las imĆ”genes, grabadas por vecinos de diferentes barrios, muestran a los animales corriendo a gran velocidad, sin control ni supervisión, mientras un grupo de personas los anima y apuesta sobre los resultados.
Estas escenas han reabierto el debate sobre el maltrato animal y el uso indebido de equinos con fines de entretenimiento y apuestas clandestinas. Lo que muchos describen como āun espectĆ”culoā ha sido calificado por las autoridades como una prĆ”ctica inaceptable que pone en riesgo la integridad de los animales y de las personas que circulan por estas zonas, y que ademĆ”s se da justo cuando Cartagena intenta consolidar una imagen de ciudad mĆ”s respetuosa con la vida animal.
Carreras clandestinas en barrios de Cartagena: videos que lo cambiaron todo
El detonante de la actuación oficial fue la circulación de diversos clips grabados por ciudadanos, en los que se ve a varios caballos corriendo por calles de barrio, sin elementos de seguridad y bajo evidente estrĆ©s. En algunos de esos videos se aprecia cómo los animales pasan rozando viviendas y vehĆculos, mientras los presentes gritan, celebran y alientan la velocidad de los equinos.
En uno de los registros mÔs compartidos se alcanza a ver que uno de los caballos cae al suelo en plena carrera, generando escenas de aparente descontrol y riesgo tanto para el animal como para quienes se encontraban cerca. Este material audiovisual fue replicado por medios nacionales y cuentas informativas, multiplicando la presión social para que las autoridades intervinieran de inmediato.
Entre las reacciones emitidas por los habitantes, muchos han puesto el foco en el estado fĆsico de los animales. Testigos y vecinos que presenciaron los hechos relataron que algunos caballos se veĆan sumamente delgados, con marcas en el cuerpo y signos de descuido, lo que alimenta la sospecha de que venĆan siendo utilizados de forma reiterada en estas competiciones clandestinas.
Los videos no solo muestran la velocidad extrema a la que se obliga a correr a los caballos, sino tambiĆ©n la total ausencia de medidas de protección: no habĆa personal veterinario, ni control policial, ni protocolos de seguridad para el resto de usuarios de la vĆa. Todo apunta a una actividad improvisada, organizada de manera informal y lejos de cualquier regulación.
La difusión de estas imĆ”genes en redes abrió un espacio de debate pĆŗblico en el que la mayorĆa de comentarios reprochaban con contundencia la normalización del maltrato y la idea de que estos animales se pueden usar como si fueran simples objetos de apuesta. Muchos ciudadanos insistieron en que āno todo valeā en nombre del entretenimiento y que la ciudad no puede tolerar este tipo de escenas.
Intervención de Umata y PolicĆa Ambiental: operativo en el Barrio Chino

Tras la ola de denuncias y la visibilidad mediĆ”tica del caso, la Unidad Municipal de Asistencia TĆ©cnica Agropecuaria (Umata Cartagena) y la PolicĆa Ambiental pusieron en marcha un operativo conjunto, similar a otros operativos contra carreras ilegales, en el que intervinieron el conocido Barrio Chino y otros puntos donde se seƱalaba la realización de estas carreras. Los testimonios ciudadanos se acompaƱaron de videos y fotografĆas, que sirvieron de soporte para la actuación de las autoridades.
En esa operación, llevada a cabo en horario nocturno, fueron aprehendidos cinco caballos y un asno que, segĆŗn la información oficial, estaban siendo usados en carreras ilegales sobre la vĆa pĆŗblica. Las autoridades manifestaron que los animales se encontraban sometidos a estrĆ©s, con signos de fatiga y, en algunos casos, con condiciones deficientes de cuidado.
El director de la Umata, Adolfo PĆ©rez, se refirió a la situación con palabras tajantes, al seƱalar que lo ocurrido genera una āindignación totalā y plantea la pregunta de quĆ© pasa por la cabeza de quienes organizan y participan en estas prĆ”cticas. El funcionario lamentó ver a los equinos en un estado fĆsico tan precario, flacos y debilitados, utilizados en actividades que nada tienen que ver con su bienestar.
Durante el operativo, la PolicĆa Ambiental coordinó el traslado de los animales decomisados hasta la Plaza de Todos, donde se les estĆ” realizando una valoración veterinaria completa. El objetivo es comprobar su estado de salud, estabilizarlos, iniciar tratamientos en caso necesario y garantizar que no vuelvan a ser sometidos a estas actividades ilĆcitas.
Las autoridades locales han subrayado que estos equinos no pertenecen al gremio de cocheros turĆsticos de la ciudad, un matiz importante en medio de la transición que vive Cartagena con la sustitución progresiva de coches de caballos por vehĆculos elĆ©ctricos. De este modo, se pretende evitar la confusión con el proceso oficial de jubilación de los caballos cocheros, que sigue un cauce regulado y supervisado.
Denuncias por maltrato animal y aplicación estricta de la ley
Uno de los mensajes mÔs reiterados por la Umata tras el operativo ha sido la decisión de llevar el caso ante la justicia. La entidad confirmó que se han interpuesto denuncias formales por maltrato animal contra los presuntos responsables de organizar y permitir estas carreras clandestinas en Cartagena.
Según explicó el propio director de la Umata, la denuncia se presentó con el objetivo de sentar un precedente claro y enviar un mensaje contundente: no se van a tolerar prÔcticas que impliquen explotación, violencia o sufrimiento para los animales. Pérez señaló que, si las autoridades no actúan con firmeza, se puede dar la impresión de que existe permisividad o debilidad frente a estas conductas, algo que quieren desterrar por completo.
El marco normativo colombiano, especialmente la Ley 1774 de 2016, reconoce a los animales como seres sintientes y establece penas y sanciones para quienes incurran en maltrato. Este tipo de carreras ilegales, donde se somete a los caballos a esfuerzos extremos, caĆdas, golpes y posibles fracturas, encaja de lleno en los supuestos castigados por la legislación vigente.
Expertos veterinarios consultados por los medios han advertido que los caballos sometidos a este tipo de pruebas pueden sufrir fracturas, dislocaciones y lesiones musculares severas, ademĆ”s de problemas respiratorios y cardĆacos derivados del estrĆ©s agudo. Todo ello se agrava cuando los animales se encuentran en un estado nutricional deficiente o no reciben la atención sanitaria mĆnima.
Las autoridades insisten en que este caso debe servir para reforzar el conocimiento de la ciudadanĆa sobre lo que implica el maltrato animal, y para recordar que cualquier persona puede y debe denunciar cuando presencia hechos similares. La colaboración de vecinos, que aportaron videos y avisos, resultó determinante para poder intervenir a tiempo y retirar a los animales de ese contexto de riesgo.
Cartagena y el giro hacia un modelo de respeto al caballo
Mientras se investigan las carreras ilegales, Cartagena continĆŗa avanzando en un proceso mĆ”s amplio: la transición del uso de caballos cocheros a coches elĆ©ctricos en el Ć”mbito turĆstico. La administración distrital ha puesto en marcha un plan que incluye la jubilación progresiva de estos equinos y su traslado a espacios donde puedan vivir sin realizar trabajos forzados.
SegĆŗn ha difundido la AlcaldĆa, alrededor de 120 caballos cocheros han pasado ya a custodia de la Umata, donde estĆ”n siendo valorados, recuperados y supervisados por personal veterinario. La idea es que estos animales dejen de prestar servicios turĆsticos y pasen a un sistema de adopción responsable, cuya prioridad es ofrecerles una ājubilaciónā digna.
El Distrito ha dejado claro que los caballos retirados del servicio solo podrĆ”n ser dados en adopción bajo criterios muy estrictos de bienestar animal. No se permitirĆ” que vuelvan a ser usados para trabajos, actividades comerciales o recreativas que impliquen esfuerzo fĆsico intenso. El enfoque se centra en garantizar una etapa final de su vida lo mĆ”s tranquila posible.
Para canalizar estas adopciones, la administración ha habilitado canales oficiales y requisitos especĆficos para los interesados, con el fin de evitar que los equinos terminen nuevamente en circuitos de explotación. Se busca, ademĆ”s, que el nuevo modelo turĆstico de la ciudad se apoye en vehĆculos elĆ©ctricos como alternativa mĆ”s sostenible y libre de maltrato.
Este esfuerzo por redefinir la relación de la ciudad con los caballos contrasta, precisamente, con los casos de carreras clandestinas, que se presentan como una suerte de cara B del trato al animal. De ahà que las autoridades hayan querido marcar distancias y recalcar que ninguna de estas prÔcticas ilegales tiene cabida en la visión de progreso que se intenta consolidar.
Reacción ciudadana, papel de las redes y llamado a denunciar
Una de las claves del caso ha sido el papel de las redes sociales como herramienta de denuncia. Los videos compartidos por los vecinos no solo pusieron en evidencia las carreras, sino que permitieron que el tema llegara rÔpidamente a la opinión pública y a los medios nacionales, lo que forzó una respuesta institucional mÔs rÔpida.
Muchos ciudadanos han expresado su rechazo frontal a estas carreras, subrayando el vĆnculo emocional que existe con los caballos. Algunos testigos han seƱalado que, para muchas personas, los equinos son ālos mejores amigosā en contextos rurales y urbanos, y que verlos en esas condiciones genera desconcierto y tristeza.
La Umata y la PolicĆa Ambiental han aprovechado la visibilidad del caso para reforzar un mensaje claro: en Cartagena ālos animales se respetanā y no se van a permitir prĆ”cticas que impliquen maltrato, explotación o uso indebido de seres vivos. Han insistido tambiĆ©n en que seguirĆ”n actuando ante cada reporte que reciban, con la idea de construir una cultura de respeto hacia los animales.
Desde las instituciones se ha pedido a la ciudadanĆa que mantenga una actitud vigilante y que utilice los canales de denuncia cuando detecte posibles situaciones de abuso. Las imĆ”genes de caballos corriendo desbocados, cayendo al suelo o mostrando signos de desnutrición se han convertido en un recordatorio de que el maltrato muchas veces se esconde a simple vista y que solo se ataja cuando alguien se atreve a dar el paso y reportarlo.
Lejos de tratarse de un caso aislado, este episodio ha reabierto conversaciones mƔs amplias sobre el trato que se da a los animales dedicados al trabajo o al ocio, tanto en Colombia como en otros puntos de Europa y del mundo. Cada vez resulta mƔs evidente que la sensibilidad social frente al sufrimiento animal va en aumento, y que prƔcticas normalizadas en el pasado hoy son cuestionadas abiertamente.
El escĆ”ndalo por las carreras ilegales de caballos en Cartagena ha acabado funcionando como un punto de inflexión: ha puesto el foco en las sombras de la explotación equina, ha obligado a las autoridades a reforzar sus controles y ha coincidido con un proceso de transformación del modelo turĆstico de la ciudad en favor del bienestar animal. De la firmeza con la que se apliquen las sanciones, la vigilancia que mantenga la ciudadanĆa y el Ć©xito de los programas de jubilación y adopción responsable dependerĆ” que episodios como este no vuelvan a repetirse y que los caballos dejen de ser protagonistas de escenas de maltrato para pasar a ser sĆmbolo de una convivencia mĆ”s respetuosa.


