Guía Completa sobre la Laminitis en Caballos: Causas, Síntomas y Tratamiento

  • La laminitis es una inflamación dolorosa de las láminas del casco que puede provocar la rotación o el hundimiento de la tercera falange.
  • Sus causas son diversas, destacando los problemas metabólicos, el exceso de carbohidratos en la dieta y las endotoxemias.
  • La detección precoz mediante el reconocimiento de la postura de caballete y el calor en los cascos es vital para el pronóstico.
  • La prevención se basa en un control estricto de la alimentación, el peso corporal y un mantenimiento regular del herraje.

Caballo con laminitis

Cuando un caballo comienza a mostrarse reacio a caminar o parece que le cuesta la vida dar un paso, cualquier propietario se pone nervioso. En muchos casos, nos encontramos ante la infosura o laminitis, un proceso patológico que no solo es extremadamente doloroso, sino que puede llegar a ser mortal si no se actúa con rapidez y precisión.

Esta afección se manifiesta como una inflamación de las láminas, esos tejidos sensibles que actúan como el «pegamento» entre la pared córnea del casco y el hueso de la tercera falange. Cuando este sistema falla, la estructura de soporte se rompe, lo que puede derivar en que el hueso se hunda o rote, comprometiendo seriamente el bienestar y la capacidad de movimiento del animal.

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¿En qué consiste exactamente la laminitis?

La laminitis, también conocida técnicamente como pododermatitis aséptica difusa, es una inflamación no infecciosa de la dermis del casco. Al estar rodeada por la muralla córnea, que es rígida, la inflamación no tiene espacio para expandirse, lo que genera una presión insoportable y un dolor agudo. Esto altera la circulación sanguínea y, en etapas avanzadas, provoca que la falange distal se desprenda de la pared.

Es habitual que la enfermedad se presente primero en los cascos delanteros, aunque no es raro que afecte a los cuatro. Un dato clave es que cualquier caballo que haya sufrido un episodio de infosura siempre será más susceptible a recaídas en el futuro, por lo que el control debe ser permanente.

Señales de alerta y síntomas según la fase

Para pillar la enfermedad a tiempo, hay que estar muy atentos al comportamiento del animal. Podemos dividir la evolución en tres etapas claras:

  • Fase prodrómica: Es la etapa inicial. El caballo puede presentar una cojera leve, los cascos están ligeramente calientes y el animal muestra dolor cuando se utiliza una tenaza de sondeo.
  • Fase aguda: Aquí el dolor es evidente. El caballo adopta la famosa postura de caballete, echando las patas delanteras hacia adelante y las traseras hacia atrás para aliviar la presión. Se nota un calor intenso en el casco, pulsaciones digitales muy fuertes y una actitud de malestar general.
  • Fase crónica: Si pasan más de 48 horas, pueden aparecer deformaciones. Es común ver la formación de anillos de infosura (surcos transversales en la muralla), hundimiento de la línea de corona o, en el peor de los casos, la perforación de la suela por la falange distal.
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Otro síntoma muy curioso es el caminar parecido a «pisar cáscaras de huevos» o la tendencia a apoyar primero los talones antes que las pinzas al andar.

¿Por qué se produce la laminitis?

Las causas son variadas y a veces se solapan. Podemos agruparlas en los siguientes bloques:

Factores alimentarios y metabólicos: Una dieta cargada de granos, almidones o azúcares (como el pasto rico en fructanos de primavera) puede alterar la flora intestinal. Esto provoca que mueran bacterias beneficiosas y se liberen toxinas que viajan por la sangre hasta el casco. Asimismo, el Síndrome Metabólico Equino (SME) y la resistencia a la insulina en caballos obesos son detonantes críticos.

Causas endotóxicas e infecciosas: Cuando hay una infección bacteriana grave o una retención de la placenta en yeguas (más de 6 horas tras el parto), se liberan endotoxinas al torrente sanguíneo que inflaman las láminas del casco.

Factores mecánicos y ambientales: Caminar largas distancias sobre asfalto o suelos muy duros puede causar hematomas en la planta. De igual forma, un herraje mal ajustado o la falta de mantenimiento cada 6-8 semanas pueden comprometer la circulación sanguínea del casco.

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Otras causas: El uso de ciertos fármacos (como la cortisona), la ingesta de plantas tóxicas (tejo) o enfermedades hormonales como el Síndrome de Cushing (PPID) aumentan drásticamente el riesgo.

Cómo actuar y tratar la enfermedad

Si sospechas que tu caballo tiene laminitis, no te lo pienses: llama al veterinario de inmediato. La rapidez en el diagnóstico es lo que define si el caballo se recuperará totalmente o si quedará con secuelas crónicas.

En la fase aguda, el profesional podrá aplicar fármacos para dilatar los vasos sanguíneos, antiendotóxicos y antiinflamatorios. Una medida muy efectiva es el enfriamiento continuo de los cascos, ya sea mediante agua fría o colocando al animal sobre arena húmeda o barro para distribuir la presión.

En cuanto a la dieta, se debe eliminar cualquier concentrado o pasto rico en azúcar, sustituyéndolo por heno de baja calidad o tallos. El herrador también juega un papel fundamental, pudiendo colocar escayolas para elevar los talones o herraduras especiales según la rotación de la falange.

Claves para prevenir la infosura

Para evitar que el problema vuelva, la prevención debe ser meticulosa. Lo primero es controlar el peso; un caballo obeso es un caballo en riesgo, por lo que es fundamental evitar la pérdida de peso brusca o el sobrepeso. Es vital limitar el acceso a pastos exuberantes, especialmente en primavera, usando bozales o implementando el sistema de «praderas en franjas» con vallas móviles.

La transición del establo al pasto debe ser progresiva, empezando con unos pocos minutos al día. Se recomienda sacar al caballo por la mañana, cuando los niveles de fructanos son más bajos, y evitar el pastoreo en zonas donde la hierba esté muy corta o estresada. Mantener una alimentación sin cereales puede ser la mejor opción para los animales más sensibles.

La vigilancia constante de la salud hormonal y un mantenimiento regular del casco por un profesional evitarán que una pequeña inflamación se convierta en una tragedia. Mantener el equilibrio de la microbiota intestinal mediante dietas equilibradas y evitando cambios bruscos es la base de un casco sano.

Cuidar la alimentación, controlar el peso y reaccionar rápido ante la primera cojera son los pilares para evitar que la inflamación de las láminas destruya la estructura del casco y comprometa la vida del animal.