El Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María encara su 60º edición con la mezcla habitual de tradición, música y jineteada, pero este año el inicio llegó con un contratiempo importante: la suspensión completa de la primera noche por mal tiempo. La organización decidió frenar a tiempo para evitar riesgos, en una provincia de Córdoba atravesada por tormentas intensas y alertas meteorológicas.
Pese a este arranque pasado por agua, el festival mantiene en pie su propuesta de diez noches consecutivas de espectáculo, del 8 al 18 de enero, en el clásico Anfiteatro José Hernández. Con una grilla que combina folklore, cuarteto, trap y montas de alto nivel, la cita promete convertirse de nuevo en uno de los eventos más potentes del verano argentino, con fuerte eco también entre el público europeo aficionado a la cultura criolla y la doma tradicional.
Un inicio marcado por la lluvia y la suspensión de la primera noche
La jornada inaugural, prevista para el jueves 8 de enero, fue finalmente cancelada a última hora por las condiciones climáticas adversas. La provincia de Córdoba amaneció con lluvias intensas y rige una alerta naranja y amarilla por tormentas, según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), un escenario que obligó a la comisión organizadora a priorizar la seguridad.
El presidente de la Comisión del Festival, Juan López, ya había advertido horas antes que la decisión dependía de que no se viera afectada la técnica de piso del escenario. Aunque las pantallas y el sistema de iluminación están preparados para la lluvia, el escenario mojado supone un riesgo evidente para artistas y técnicos. Finalmente, la lluvia ganó la pulseada y se optó por suspender todas las actividades programadas para esa primera noche.
En un comunicado oficial difundido por los canales del festival y sus redes sociales, la organización subrayó que “la seguridad del público y de todos los que forman parte del festival es la prioridad absoluta”, remarcando que la apertura debía aplazarse para evitar problemas mayores. Para una edición tan simbólica como la del 60 aniversario, la decisión fue incómoda, pero se consideró inevitable.
La noticia cayó como un jarro de agua fría entre los seguidores de la música popular argentina, que esperaban una noche inaugural plagada de figuras. Sin embargo, la comisión buscó actuar con previsión para que el público no se trasladara en masa hasta Jesús María con una tormenta encima, algo que también valoraron positivamente muchos asistentes habituales.
Qué se reprograma y qué queda definitivamente cancelado
Tras la confirmación de la suspensión, la organización del festival detalló cómo quedaba la agenda. Parte del programa previsto para el jueves se trasladó al viernes, mientras que el resto de las actuaciones de la primera noche se dio por cancelado sin nueva fecha dentro del festival.
El tradicional Desfile Unión de los Pueblos, que reúne a delegaciones y cooperadoras escolares de la región, se reubicó para el viernes 9 de enero. La convocatoria para el desfile se fijó a las 15:30 en los puntos habituales de Colonia Caroya y Sinsacate, con llegada al Anfiteatro José Hernández prevista para las 17:30, momento en que las delegaciones pisan el predio y se da el primer gran impacto visual de la jornada.
Esa misma noche se llevará a cabo el acto inaugural oficial, reprogramado a las 21:00, con la presencia de los abanderados y la presentación de Destino San Javier como número destacado de la apertura artística. Esta actuación es la única de la grilla original del jueves que se mantiene y pasa al viernes, mientras que el resto de artistas previstos para la primera jornada ya no formarán parte del calendario.
La lista de músicos que se quedaron sin su show inaugural era de alto nivel: Jairo, Los Nombradores del Alba, Damián Córdoba, Nati Pastorutti, Decime Chango y Bien Argentino figuraban en la grilla del estreno. Según confirmó la propia organización, ni estos espectáculos musicales ni las montas especiales planteadas para la noche suspendida serán reprogramadas, de modo que la continuidad del festival se ajustará únicamente al cronograma ya cerrado para los días siguientes.
Desde la comisión organizadora insistieron en que cualquier cambio adicional solo se comunicará a través de canales oficiales, para evitar rumores y desinformación entre quienes viajan desde otros puntos del país o incluso desde el extranjero.
Entradas, precios y horarios: cómo se organiza la logística del festival
Más allá del tropiezo inicial, el festival mantiene su esquema general de entradas, boleterías y horarios, que se ha consolidado en las últimas ediciones. La entrada general, válida para acceder al anfiteatro, tiene un precio de $50.000, mientras que menores y jubilados abonan $25.000. Existe además la opción de ticket de conservadora, también fijado en $50.000, orientado a quienes quieren entrar con su propia conservadora.
La platea mantiene un valor diferenciado según el día, en función de la demanda y del peso de la grilla musical de cada jornada. Las entradas se adquieren principalmente a través de la plataforma Paseshow, tanto de forma online como en los puntos de venta físicos habilitados, además de la venta directa en las boleterías del anfiteatro.
Los horarios de boletería también están claramente delimitados. Hasta el miércoles 7, la atención se desarrolla de 10 a 22 horas. A partir del jueves 8 y durante todas las jornadas de festival, el horario se extiende de 10 de la mañana a 2 de la madrugada, acompañando el movimiento de la gente que llega al predio o gestiona devoluciones y cambios.
En cuanto a la dinámica diaria dentro del predio, el anfiteatro abre sus puertas a las 18:00 y el cierre se produce alrededor de las 5:00 de la mañana, después de las últimas montas y actuaciones musicales. Para muchas noches, la organización prevé un comienzo del espectáculo alrededor de las 19:00 y una finalización cercana a las 4:00, aunque estos tiempos pueden variar según el desarrollo de la doma y la duración de los conciertos.
Es importante tener en cuenta las restricciones de uso de cada tipo de entrada: los tickets de conservadora son exclusivamente para conservadoras, mientras que las entradas generales son solo para personas. No se permite intercambiar o usar indistintamente estos pases, algo que la organización recalca para evitar confusiones en los accesos.
Reintegro de entradas por la noche suspendida y opción solidaria
Una de las cuestiones que más dudas generó entre el público fue qué ocurría con las entradas adquiridas para el jueves 8, una vez anunciada la suspensión por mal tiempo. La comisión aclaró de inmediato que esas entradas no pueden utilizarse para otras noches del festival, de modo que la única alternativa es solicitar la devolución del importe o, si se prefiere, donarlo con fines solidarios.
El procedimiento de reintegro varía en función de la forma de pago y el canal de compra. Quienes compraron en efectivo en las boleterías del Anfiteatro José Hernández deben presentarse en la boletería 12 de la calle Cleto Peña dentro de los horarios habilitados para gestionar el reintegro. La organización marcó como referencia la atención durante la propia jornada del jueves (hasta las 22:00) y la mañana del viernes (de 10:00 a 13:00), aunque estos márgenes pueden ampliarse según la demanda.
Para quienes abonaron con MODO o Mercado Pago en boleterías, compraron en puntos de venta de Paseshow (con MODO, Mercado Pago o efectivo) o adquirieron la entrada a través de la web de Paseshow con cualquier medio de pago, el mecanismo es diferente: deben completar un formulario virtual habilitado expresamente para solicitar la devolución del dinero. Este sistema facilita la gestión a quienes se encuentran lejos del predio o residen en otras provincias.
La organización fue clara al remarcar que no habrá canje automático de la entrada del jueves por otra fecha, y que cualquier intento de utilizar ese ticket en otra jornada será rechazado en los accesos. Con todo, el festival planteó una alternativa para quienes deseen apoyar el fin solidario del evento.
A través de sus redes oficiales, el festival invitó a los asistentes a renunciar voluntariamente al reintegro y convertir la entrada de la noche suspendida en una donación a las cooperadoras escolares. Esta opción, sin contraprestación en forma de acceso a otras noches, mantiene el espíritu original de la cita: destinar los beneficios a las escuelas de la región, tal y como se viene haciendo desde los años 60.
Una grilla variada: folklore, cuarteto, trap y grandes figuras
Más allá del tropiezo climático, la programación artística mantiene intacta su ambición. La grilla combina nombres históricos del folklore con referentes actuales del cuarteto y figuras de géneros más recientes como el trap, una mezcla pensada para atraer tanto al público tradicional como a las nuevas generaciones.
La noche del viernes 9 de enero, convertida ahora en jornada inaugural, tendrá un menú de peso: Los Palmeras, Q’ Lokura, Los 4 de Córdoba, Angelo Aranda, Lautaro Rojas y el DJ Fer Palacio. Además, abrirán la velada el desfile reprogramado y el acto oficial con Destino San Javier, que pasó desde el jueves a este día.
El sábado 10 será territorio de voces emblemáticas del folklore y la canción popular: Abel Pintos, Los Nocheros, Los Herrera, Los Trajinantes, SANT2 y Mati Rojas integran el cartel. Esa noche se espera una gran afluencia de público, incluidos muchos seguidores que viajan desde otras provincias y también visitantes de fuera del país.
El domingo 11 reúne nombres fuertes de la música litoraleña y del folklore contemporáneo: Lázaro Caballero, Christian Herrera, Piko Frank, Lucas Sugo, Campedrinos y Magui Olave se alternarán sobre el escenario del José Hernández.
La semana arranca el lunes 12 con una apuesta muy marcada por la fusión: Los Tekis, La T y La M o Laty Lam (según las distintas programaciones difundidas), Ke Personajes, Diableros Jujeños, Kepianco y Ceibo le dan un aire más festivo y bailable a la velada, uniendo jujeños, cumbia y cuarteto en una misma noche.
El martes 13 será el turno de Sergio Galleguillo, LBC y Euge Quevedo, Juan Fuentes, Carafea y Jessica Benavidez, en una noche que suele atraer a los amantes de la fiesta riojana y del folklore festivalero.
Para el miércoles 14 se reserva otra combinación potente: Luciano Pereyra, La K’onga (o La Konga, según la denominación utilizada), Nahuel Pennisi, Maggie Cullen y La Callejera. Es una de las jornadas más esperadas, con un equilibrio entre baladas, cuarteto y nuevas voces del folklore.
El jueves 15 vuelven los nombres históricos: Soledad, El Indio Lucio Rojas, Paquito Ocaño, Los Carabajal, Orellana Lucca y Chequelo mantienen viva la raíz folclórica más clásica, con zambas, chacareras y vidalas que definen buena parte de la identidad del festival.
El viernes 16 estará encabezado por Chaqueño Palavecino, acompañado por El Loco Amato, Las Voces de Orán, Cabales y Canto 4, Los Alonsitos y Loy Carrizo. La combinación de folklore norteño y cuarteto cordobés suele garantizar un anfiteatro prácticamente lleno.
La penúltima noche, el sábado 17, presentará un cruce generacional interesante: Jorge Rojas, Ahyre, Cazzu, Ulises Bueno, Guitarreros y La Clave Trío unirán baladas, folklore moderno, trap y cuarteto en un mismo programa, demostrando la apuesta del festival por abrirse a nuevos públicos sin perder sus raíces.
Por último, el domingo 18 cerrará la edición con un homenaje claro a los clásicos: Los Manseros Santiagueños, Raly Barrionuevo, Dúo Coplanacu, Desakta2, Flor Paz, Simón Aguirre y el ganador del certamen “Camino al Festival” serán los encargados de despedir diez noches de fiesta criolla.
La doma, las tropillas y el pulso del campo en el José Hernández
El otro gran corazón del festival, más allá de los escenarios y la música, es la competencia de jineteada, que se desarrolla cada noche sobre la pista del anfiteatro. La jineteada mantiene vivas distintas modalidades tradicionales de la doma, atrayendo a público especializado y también a curiosos que se acercan por primera vez a esta disciplina.
La programación de campo suele arrancar en torno a las 19:30, con series de montas en distintas categorías y la participación de tropillas llegadas desde múltiples provincias argentinas. La lista de tropillas invitadas para esta edición es extensa e incluye nombres muy reconocidos en el circuito, procedentes de provincias como Buenos Aires, San Luis, La Pampa, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba y Río Negro.
Entre las tropillas mencionadas por la organización figuran, por ejemplo, El Fogón de Los Gauchos de Líbano (General Lamadrid, Buenos Aires), la Asociación Fogón de Los Gauchos Coronel Pringles, El Destino de Nello González (Villa Mercedes, San Luis), Los Diablitos de Juan Arzuaga (Maipú, Buenos Aires) o La Surera de Jorge Sap (Ibicuy, Entre Ríos). Todas ellas aportan caballos especialmente seleccionados para la competencia.
También se anuncian tropillas como La Pumita de Enzo Vega (Tomás M. Anchorena, La Pampa), El Cencerro de Franco Piccione (Arrufó, Santa Fe), Los Callejeros de Miguel Ojeda, Los Malacara de Hernán Mannarino, La Embrujada de Marcelo Martinenco (La Laguna, Córdoba) o La Andariega de los Hermanos Tolosa, entre otras. Los nombres se repiten año tras año en los carteles de los grandes festivales de doma del país.
En el jurado, la organización confirmó a Diego Borda, Héctor Toranzo y Emanuel De Los Ríos como responsables de puntuar las jineteadas, mientras que el control sobre las tropillas estará a cargo de Mauricio Borges. El Capataz de Campo será José Luis Andraca, figura clave para coordinar cada movimiento en la arena y garantizar que todo funcione con la precisión que exige una competencia de esta magnitud.
El equipo se completa con los apadrinadores -entre ellos Luis López, Luis Hernández, Chimenea Martínez, Juan M. García, Matías Audicio y Gabriel Villa-, encargados de intervenir rápidamente en la pista para cuidar tanto al jinete como al caballo en caso de cualquier eventualidad.
Voces, relato y espectáculo: el staff que pone ritmo a cada noche
El festival no solo vive de la doma y la música en directo; también depende en gran medida de quienes ponen la voz y el relato a lo que ocurre sobre el escenario y en el campo. Para esta edición, el equipo de conducción y transmisión está formado por profesionales con larga experiencia en Jesús María.
Los locutores oficiales serán Erica Pereyra y Alejandro Bustos, encargados de presentar a los artistas, conducir los protocolarios y acompañar al público durante horas de programación. Su tarea se complementa con el trabajo de los relatores de jineteada, responsables de narrar cada monta y transmitir la tensión y el clima de competencia.
En este rol, la organización confirmó a Néstor Ramello, Daniel Fazi, Nacho Besteiro y Nahuel Pellejero, nombres que los seguidores de la doma reconocen con facilidad. Ellos ponen palabras, ritmo y emoción a las pruebas de campo, acompañados por los payadores, que improvisan versos y rimas al calor de la noche.
Los payadores destacados para esta edición son Nicolás Membriani, Carlos Marchesini y Pedro Saubidet, que aportan el toque poético y tradicional, con décimas que hablan del caballo, del gaucho y de la propia historia del festival. Su presencia mantiene un vínculo directo con las raíces más profundas del folklore rural.
En el apartado artístico, la apertura de algunas noches estará a cargo de los ballets Martín Fierro y Coraje de Tradiciones, mientras que el estilismo correrá por cuenta de Hairstyle by Andy Rey. Para las pausas y transiciones musicales, el sonido lo pondrán los DJs Fede Flores y Johni Monzón, reforzando el carácter de espectáculo integral que tiene hoy el festival.
Seguridad, salud y organización en un festival multitudinario
En un evento que puede reunir a decenas de miles de personas por noche, la logística en materia de seguridad y salud es tan importante como la programación artística. La organización insiste en que la decisión de suspender la primera noche se tomó precisamente para preservar la seguridad del público, una idea que repitió en varias ocasiones el presidente del festival, Juan López.
Para el desarrollo diario, el festival cuenta con un equipo médico y veterinario específico. En el campo de la salud humana, el servicio está encabezado por el doctor Eduardo López y la doctora Daniela Bustamante, acompañados por un equipo de kinesiología en el que figura la licenciada Florencia Rivadero, junto con otros profesionales.
En el área veterinaria, la atención de los caballos y animales que participan en la doma recae en la Médica Veterinaria Noelia Senia y la Médica Veterinaria Fabiana Liziardi, encargadas de supervisar el estado de los ejemplares y actuar ante cualquier incidente. La presencia de este equipo especializado es una de las claves para que el festival pueda mantener sus estándares de seguridad.
Además, la organización trabaja en coordinación con Defensa Civil y otros organismos locales, sobre todo en situaciones de alerta meteorológica como la de esta edición. De hecho, según relató Juan López, el propio equipo de Defensa Civil anticipó que, tras el fuerte chaparrón de la tarde, no se esperaban nuevos episodios de lluvia intensa hasta pasada la medianoche, lo que permitió dar luz verde al inicio del festival el viernes.
En el plano de la difusión y el patrocinio, el evento cuenta con el respaldo de marcas como RUS Agro, Fernet Branca, Coca-Cola y Bodega Estancia Mendoza, además de promociones bancarias con entidades como Banco Nación, BANCOR y Macro. La transmisión oficial está a cargo de SRT y Cadena 3, lo que garantiza que el festival llegue a hogares de todo el país y también pueda seguirse desde el exterior, incluida Europa.
Una edición histórica: 60 años de tradición, escuela y fiesta popular
La edición que se celebra este año no es una más: el Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María cumple 60 años, una cifra que invita a mirar atrás y recordar cómo empezó todo. Lo que hoy es un coloso de la cultura popular nació, en realidad, de una necesidad muy concreta de una escuela local.
La historia oficial del festival sitúa el origen el 16 de mayo de 1965, cuando la cooperadora de la Escuela Primer Teniente Morandini buscaba una forma más eficaz de recaudar fondos. La kermés tradicional ya no alcanzaba, y fue entonces cuando Enrique Jarbas Pereyra lanzó la propuesta de organizar un evento de doma como alternativa para conseguir recursos.
La idea fue aceptada por unanimidad y pronto se sumaron otras escuelas de Jesús María, Colonia Caroya y Estación Caroya, dando origen a la Unión de Cooperadoras Escolares. Ese colectivo fue el que impulsó la primera edición del festival, que arrancó el 8 de enero de 1966 en un terreno baldío de la calle Cleto Peña, con una pista cercada apenas con alambre y postes prestados por la cooperativa de servicios públicos.
Aquel debut, totalmente “a pulmón”, contó con la presencia de figuras como Jorge Cafrune, Los del Suquía, Los Cantores de Quilla Huasi y El Chango Nieto, y reunió a unos 45.000 asistentes en sus primeras nueve noches. La prensa de la época destacó el impacto de la propuesta: el diario La Voz escribió que el festival “adquirió mayoría de edad en el instante de su nacimiento”, y se reforzaron los servicios de trenes para mover al público.
Con el tiempo, el compromiso de la comunidad fue tan fuerte que, en 1967, algunos miembros de la comisión hipotecaron sus propias casas para conseguir el dinero necesario y construir el primer anfiteatro. Ese salto permitió que el Festival de Jesús María se consolidara como un referente ineludible del verano argentino y un punto de interés creciente para medios y aficionados de otros países.
El crecimiento a lo largo de las décadas fue notable: de aquellos 45.000 espectadores iniciales se pasó a más de 170.000 a finales de los años 80, y en 2025 se superó el récord con más de 211.000 entradas vendidas en 12 jornadas. En la actualidad, el festival beneficia a 22 escuelas y alcanza a unos 10.000 alumnos de Jesús María, Colonia Caroya, Vicente Agüero y Sinsacate, manteniendo su esencia solidaria intacta.
En esta edición del 60 aniversario, el intendente de Jesús María, Federico Zárate, y el presidente del festival, Juan López, han insistido en la necesidad de combinar seguridad, tradición y proyección internacional. Con más de 118.000 entradas anticipadas ya vendidas antes del inicio oficial, la organización se vio obligada a ajustar horarios y grilla para responder a la demanda.
Aunque la lluvia obligó a empezar con el pie cambiado, el festival se ha puesto en marcha con fuerza: solo para la noche del viernes, López confirmó que ya había 20.000 entradas vendidas y que el público empezaba a ocupar las gradas del José Hernández pese al chaparrón de la tarde. Con diez noches por delante, un despliegue técnico preparado para aguantar el clima y una grilla que mezcla leyendas del folklore con nuevos sonidos, Jesús María encara una edición que busca estar a la altura de seis décadas de historia y, al mismo tiempo, seducir a espectadores de todo el mundo que miran a Córdoba como uno de los grandes escenarios de la doma y la música popular.