
El Ayuntamiento de Palma ha decidido abrir un expediente informativo para esclarecer lo ocurrido en un vídeo que se ha hecho viral en redes sociales. En las imágenes se ve a un conductor de calesa arrojando agua a una turista alemana después de que esta le reclamara que hidratara al caballo que tiraba del carruaje.
El incidente, que tuvo lugar en plena calle, ha generado una gran polémica y ha llevado al consistorio a tomar cartas en el asunto. El área de Movilidad será la encargada de recopilar información y decidir si procede alguna sanción.
Un vídeo que desató la polémica
La discusión comenzó cuando la joven, de nacionalidad alemana, pidió al conductor que diera agua al animal. Según ha relatado la propia turista, la situación fue subiendo de tono hasta que el hombre, visiblemente molesto, terminó lanzándole el contenido de una botella. En el vídeo se aprecia el momento exacto, así como los insultos que recibió la mujer, entre ellos el calificativo de «nazi».
El vídeo fue difundido por la propia afectada en sus redes sociales y rápidamente se hizo viral, provocando numerosas reacciones. Muchos usuarios han mostrado su indignación y han exigido al Ayuntamiento que tome medidas.

La respuesta del Ayuntamiento
El consistorio ha confirmado que abrirá un expediente informativo para aclarar los hechos. Desde el área de Movilidad se encargarán de investigar las circunstancias exactas y determinar si el conductor ha incumplido las obligaciones del servicio. El Ayuntamiento ha dejado claro que «no tolerará» comportamientos incompatibles con las condiciones que deben cumplir los titulares y conductores de las calesas.
Una vez que se hayan esclarecido los hechos, se adoptarán las medidas oportunas. Aunque no se ha especificado qué tipo de sanción podría aplicarse, todo apunta a que el conductor podría enfrentarse a una multa o incluso a la suspensión de su licencia.

Contexto: la transformación de las calesas
Este incidente ha vuelto a poner el foco sobre el servicio de calesas de caballos en Palma, que ya estaba inmerso en un proceso de cambio. El Ayuntamiento tiene previsto sustituir progresivamente estos carruajes por vehículos de tracción eléctrica, una medida que ha sido aplaudida por colectivos animalistas y que ahora cobra más fuerza tras este episodio.
Mientras tanto, la turista ha asegurado que solo quería que el caballo estuviera hidratado y ha denunciado el trato recibido. El expediente informativo deberá determinar si hubo alguna falta y, en caso afirmativo, qué consecuencias tendrá.
Este suceso ha evidenciado la tensión que existe en torno al trato de los animales en el servicio de calesas. La rápida reacción del Ayuntamiento, con la apertura de un expediente, demuestra su compromiso por garantizar el cumplimiento de las normas. A la espera de las conclusiones, el caso ha servido para reabrir el debate sobre el futuro de estos carruajes en la ciudad.