El Cerdanya Equestrian Center de Puigcerdà se ha convertido un año más en el escenario idílico para la celebración de una de las citas más importantes de la hípica base, reuniendo a las mejores promesas del país. Durante una semana de intensa actividad, las instalaciones gerundenses han sido testigos de un despliegue de esfuerzo y técnica por parte de los jinetes que han competido por los títulos nacionales en diversas modalidades.
La atmósfera vivida en la pista ha dejado claro que el futuro de la equitación española está en buenas manos, con una participación que ha destacado no solo por el número de inscritos, sino por el alto nivel deportivo demostrado en cada jornada. Disciplinas como el salto de obstáculos y la doma clásica han centrado gran parte de las miradas, ofreciendo un espectáculo lleno de precisión y elegancia que no defraudó a los asistentes desplazados a la Cerdanya.
Dominio y precisión en la disciplina de Doma Clásica

En el cuadrilongo, la categoría de Ponis C ha sido una de las más disputadas, dejando patente la gran progresión de las jóvenes amazonas. La menorquina Laia Bosch Salom se ha alzado con el triunfo tras completar unas pruebas brillantes en el campeonato de doma clásica con ponis, demostrando una conexión total con su poni que le ha servido para colgarse la medalla de oro. Su regularidad en las diferentes reprises ha sido la clave para superar a sus rivales directas en una tabla clasificatoria muy apretada.
El podio de esta categoría se completó con la actuación de Claudia Martín Daza, quien se hizo con la plata, y la gallega Daniela Casal Iglesias, que logró adjudicarse el bronce. Para Casal, este resultado supone un hito importante en su trayectoria deportiva, consolidándose como una de las figuras emergentes tras haber revalidado títulos a nivel autonómico y dar ahora el salto a los puestos de honor en el panorama nacional.
Intensidad y desempates de infarto en Salto de Obstáculos

Las pruebas de salto de obstáculos han mantenido la emoción hasta el último segundo, especialmente en las finales donde los errores se pagaban caros. En Ponis C, la amazona Fabiola del Solar Enrique ha brillado con luz propia al proclamarse campeona de España individual, logrando un oro muy trabajado tras una competición impecable. Su victoria es el reflejo de la buena salud de la que gozan centros hípicos como la Dehesa de Campomanes, que ha tenido una representación muy exitosa en este evento.
Por otro lado, la categoría de Ponis B también necesitó de un desempate para dirimir quiénes ocuparían los cajones del podio debido a la máxima igualdad de puntos. En este contexto, Emma Herrera Bombín cuajó una actuación sensacional que le permitió obtener la medalla de plata, demostrando una gran templanza bajo presión. En otras categorías, jinetes como Luca Costin Tisca Bularca también destacaron, logrando metales que refuerzan el papel dominante de federaciones como la de Castilla y León.
Protagonismo territorial y resultados por equipos

Más allá de los triunfos individuales, el campeonato ha servido para medir la fuerza de los distintos combinados autonómicos. Las delegaciones de Castilla y León y Extremadura han tenido un papel determinante, logrando posicionarse en los puestos más altos de las clasificaciones por equipos. Este éxito colectivo subraya la importancia de los programas de tecnificación que se llevan a cabo en las distintas regiones para fomentar el deporte de base.
La coordinación entre los entrenadores y la constancia de los jóvenes deportistas han sido los pilares de estos resultados, que no solo incluyen el salto y la doma, sino también la disciplina de raid. El trabajo en equipo ha permitido que jinetes que compartían colores autonómicos pudieran subir al podio de forma conjunta, reforzando los lazos de compañerismo que caracterizan a este tipo de torneos nacionales celebrados en el Cerdanya Equestrian Center.
La clausura de estas jornadas hípicas deja un balance muy positivo para la equitación de base, reafirmando que el nivel de exigencia y preparación sigue creciendo año tras año. La excelente organización en tierras gerundenses y la competitividad mostrada por los jinetes han servido para poner el broche de oro a una cita que supone la consolidación de las nuevas generaciones del panorama ecuestre español.
