La reciente celebración de la Feria del Caballo de Jerez ha concluido dejando tras de sí cifras que reflejan la magnitud de uno de los eventos más emblemáticos del calendario andaluz. El Parque González Hontoria ha sido el epicentro de una semana intensa donde la afluencia masiva de público ha puesto a prueba la logística municipal en áreas críticas como la limpieza y la seguridad ciudadana. Los responsables del consistorio han mostrado su satisfacción ante el desarrollo de las jornadas festivas, destacando que el civismo y la eficacia de los servicios públicos han permitido disfrutar de un Real vibrante y ordenado.
Este año, el enfoque se ha centrado especialmente en fortalecer la recogida selectiva y garantizar que la convivencia en las casetas transcurriera sin contratiempos de relevancia. La coordinación entre los diferentes cuerpos de seguridad y los servicios de limpieza ha sido la piedra angular para gestionar un volumen de visitantes que, según los indicadores de consumo, ha superado registros anteriores.
Compromiso con la sostenibilidad y el reciclaje
Uno de los aspectos más destacados de esta edición ha sido el volumen de residuos gestionados, que ha ascendido a un total de 655.381 kilos. Lo verdaderamente reseñable no es solo la cantidad, sino que el Ayuntamiento ha apostado por una recogida diferenciada de restos orgánicos, papel, cartón, vidrio y envases ligeros. Este sistema ha permitido que el reciclaje de papel y cartón se dispare casi un 78% respecto al año pasado, mientras que la recuperación de envases ha crecido por encima del 50%, consolidando un modelo de feria mucho más respetuoso con el entorno.
Para lograr estos resultados, se ha implementado un servicio de recogida ‘caseta a caseta’ y se ha ampliado el horario de los servicios de limpieza. El refuerzo de personal ha sido notable, con un incremento del 14% en la contratación de operarios, lo que se traduce en unas 1.300 jornadas de trabajo eventual destinadas exclusivamente a mantener el recinto y sus alrededores en condiciones óptimas durante las veinticuatro horas del día.

Seguridad y convivencia en el Real
En el plano de la seguridad, la Mesa Técnica ha calificado la edición como muy positiva, subrayando la ausencia de reyertas o altercados de gravedad. La presencia constante de la Policía Local y la Policía Nacional ha servido para disuadir conductas inapropiadas y garantizar la integridad de los asistentes. Aunque se han intervenido algunas armas blancas y sustancias estupefacientes en los controles de acceso, el ambiente general ha sido de absoluta normalidad y disfrute familiar.
El control del Paseo de Caballos ha sido otra de las prioridades para los agentes y los inspectores ecuestres. Se han intensificado las inspecciones para asegurar que tanto jinetes como carruajes cumplieran estrictamente con la normativa vigente, con el fin de preservar la estética tradicional y, sobre todo, velar por el bienestar de los animales. Aquellos que no contaban con la documentación en regla o cuyas condiciones no eran las adecuadas no pudieron acceder al recinto, demostrando un compromiso firme con la protección animal.
Controles sanitarios y vigilancia alimentaria
La seguridad alimentaria también ha jugado un papel fundamental durante la semana festiva. Efectivos del Seprona, en colaboración con la Junta de Andalucía, supervisaron las entradas de mercancía al Real para verificar la trazabilidad de los productos que se servían en las casetas. Gracias a esta vigilancia, se retiraron alimentos que no cumplían con los requisitos de etiquetado o transporte, evitando así posibles casos de intoxicación alimentaria entre los comensales.

Fuera del recinto ferial, la actividad policial también se mantuvo intensa para que el resto de la ciudad no viera mermada su seguridad. Se realizaron cientos de pruebas de alcoholemia y se atendieron numerosos requerimientos ciudadanos, desde servicios humanitarios hasta el control de la venta ambulante ilegal. Los datos reflejan que, pese a la enorme concentración de personas en el entorno del González Hontoria, la ciudad ha sabido mantener el orden y la funcionalidad en sus barrios periféricos y zona centro.
El balance definitivo de la gran fiesta jerezana arroja una lectura de éxito organizativo, donde el aumento del consumo y la afluencia de público no han comprometido la sostenibilidad ni la seguridad. La implicación de los hosteleros y caseteros ha resultado vital para que las nuevas medidas de reciclaje funcionen correctamente, sentando las bases para futuras ediciones donde la eficiencia en los servicios públicos siga siendo la nota dominante de una de las ferias más importantes de España.