Evolución del caballo

Según los hallazgos en las montañas rocallosas de EE.UU, el origen del caballo podría remontarse a 50 millones de años. Este pequeño animal del tamaño de un zorro, llamado Eohippus tenía cuatro dedos delanteros y tres traseros para desplazarse por las ciénagas sin hundirse. Ese es el principio evolutivo de lo que hoy conocemos como el caballo.

Después de una evolución larga en el transcurso del Eoceno, cuando el supercontinente se separó, los caballos emigraron hacia Eurasia en el curso de Oligoceno.

Con un tamaño grande, comenzaron a parecerse a los caballos actuales. En las estepas asiáticas fue donde evolucionaron hasta convertirse en monodáctilos, es decir, como resultado de la evolución, para una adaptación progresiva, el número de dedos que descansan en el suelo, a lo largo de las edades, fue reduciéndose a tres, posteriormente a dos, hasta la aparición del casco único, característica del caballo actual. Así su pisada pasó a ser más eficaz en este tipo de terreno.

Durante el transcurso del Oligoceno, hace aproximadamente 30 millones de años, la regresión de los bosques forzó una nueva evolución de los caballos. Tienen que adaptarse a un suelo más duro y a un medio más abierto, frecuentado por numerosos depredadores. De ahí fueran ganando en altura y desarrollo muscular y óseo de manera que su nueva conformación les permitía huir, en este hábitat la huida es su método de supervivencia. La consecuencia más práctica del proceso evolutivo es que el caballo se convierte en un animal sociable por vivir en manadas.

En la actualidad, el caballo es un animal con distintos usos. En los países menos desarrollados se utiliza como medio de transporte o de trabajo, mientras que en los países más avanzados se utiliza prioritariamente para el ocio, siendo el único animal de monta presente en los cinco continentes.


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Desde muy pequeña me di cuenta que los animales son esas criaturas maravillosas con las cuales puedes ver el mundo desde otra perspectiva hasta el punto de llegar aprender mucho de su comportamiento. El mundo animal es tan fascinante como el humano y muchos de ellos te dan amor, compañía, fidelidad y sobre todo te enseñan que durante muchos momentos te pueden dejar sin aliento. Soy una enamorada de ciertas especies animales, como los caballos, y por eso estoy aquí, dispuesta a compartir este maravilloso mundo ¿Te apuntas?

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