El ambiente en las calles de Ponferrada ha vuelto a ser de los que hacen época durante la reciente celebración de su festividad medieval más señalada. La ciudad se volcó por completo en las actividades programadas, llenando de vida el casco antiguo y logrando que tanto los vecinos como los turistas venidos de fuera se sintieran parte de la leyenda del Temple en cada rincón de la capital berciana.
Como no podÃa ser de otra manera, el broche final a estos dÃas de fiesta lo pusieron los eventos celebrados en el conocido aparcamiento de la calle Cruz de Miranda. Este espacio se convirtió en el epicentro de la acción para despedir por todo lo alto una edición que ha dejado un gran sabor de boca entre los asistentes, gracias a la pericia de los jinetes y la nobleza de sus monturas.
Cambios de última hora por el termómetro

Organizar un evento de esta magnitud en pleno verano conlleva estar muy pendientes del cielo, y en esta ocasión las altas temperaturas registradas en Ponferrada obligaron a tomar decisiones rápidas para no correr riesgos innecesarios. Para velar por la salud de los animales y que el público no sufriera lo más mÃnimo, la organización optó por retrasar una hora el inicio de las citas principales de la tarde dominical.
Asà las cosas, la esperada exhibición de equitación templaria, que en un principio iba a arrancar a las siete y cuarto, no dio comienzo hasta las ocho y cuarto de la tarde. Este margen permitió que el calor diera un pequeño respiro, facilitando que los jinetes y sus caballos pudieran dar lo mejor de sà mismos sobre la arena sin el agobio del sol de justicia que habÃa caÃdo horas antes sobre la ciudad.
Un espectáculo de destreza y tradición
Tras la demostración ecuestre, llegó el turno del plato fuerte: el torneo de caballeros. Los adalides entraron en liza a partir de las nueve de la noche, deleitando a la grada con choques de armas y una pericia asombrosa que transportó a los presentes a otra época. El estruendo de los cascos, el choque de los metales y la fuerza de las monturas fueron los protagonistas indiscutibles de la arena improvisada, donde se midieron las habilidades de los mejores guerreros.
La edición se despide con un éxito rotundo de participación, confirmando que la combinación de historia, espectáculo y respeto por el bienestar animal es la clave del triunfo de esta cita. A pesar del intenso calor que marcó la jornada de clausura, el ajuste en la programación permitió disfrutar de una exhibición de equitación y un torneo que pusieron la guinda perfecta a cuatro dÃas inolvidables en el corazón de Ponferrada.
