La trĆ”gica muerte de un joven turista indio en Central Park ha vuelto a poner sobre la mesa el futuro de los carruajes de caballos en Nueva York, una estampa clĆ”sica de la ciudad que ahora peligra. El accidente, ocurrido el pasado 17 de junio, ha servido de catalizador para que el Concejo Municipal retome un proyecto de ley que busca prohibir de forma progresiva esta actividad antes de 2028. La propuesta, conocida como āLey Romanchā en honor al fallecido, ha generado una fuerte división entre defensores de los animales, trabajadores del sector y polĆticos locales.
Romanch Mahajan, de 18 aƱos, viajaba con su familia desde la India cuando el caballo que tiraba del carruaje se asustó y salió desbocado. SegĆŗn los testimonios recogidos en la audiencia, el cochero se habĆa bajado para hacer una foto y el animal se lanzó contra la acera, chocando con otro vehĆculo y volcando. El joven cayó al pavimento y se golpeó la cabeza de forma mortal, falleciendo en brazos de su madre. Su padre, Deepak, declaró ante el Concejo que llegaron a Nueva York como una familia de cuatro y ahora son tres, y que su hijo estarĆa vivo si se hubiera actuado antes.
Una ley con nombre propio y apoyos clave
El proyecto de ley, inicialmente llamado āRyderā por un caballo fallecido en 2022, ha sido rebautizado como āLey Romanchā. La iniciativa, presentada por el concejal Christopher Marte, propone no renovar las licencias de los carruajes a partir de 2028, lo que supondrĆa la desaparición total de la actividad. La presidenta del Concejo Municipal, Julie Menin, ha anunciado su respaldo, sumando ya 26 votos a favor, la mitad de los legisladores. Se espera que la votación definitiva pueda producirse en agosto, tras el paso por el ComitĆ© de Salud.
El alcalde Zohran Mamdani tambiĆ©n ha mostrado su apoyo al espĆritu de la ley, aunque ha criticado que no ofrece suficientes garantĆas para los trabajadores. En sus declaraciones, ha pedido que se refuercen las medidas de reinserción laboral para los conductores, en su mayorĆa inmigrantes que han invertido grandes sumas en sus licencias. La normativa contempla un programa de desarrollo laboral para facilitar su transición a sectores como el turismo o la hostelerĆa.
El pulso entre activistas y el sindicato
Organizaciones como PETA, NYCLASS y la Central Park Conservancy llevan aƱos denunciando que los caballos estƔn sobreexplotados, viven en establos inadecuados y se asustan con facilidad en las calles de Manhattan. La propia Central Park Conservancy ha seƱalado que los caminos del parque ya no son seguros para estos animales, debido al aumento de corredores, ciclistas y patinetes elƩctricos. AdemƔs, recuerdan que otras ciudades como Lima han prohibido los paseos en calesas, al igual que Chicago y San Antonio.
Por su parte, el sindicato TWU Local 100, que representa a unos 170 conductores y propietarios, defiende que la actividad es segura y que los caballos reciben un trato excelente. En la audiencia, varios trabajadores expresaron sus condolencias a la familia de Romanch, pero insistieron en que su modo de vida estÔ en juego. Muchos se han endeudado para comprar los medallones de licencia, similares a los de los taxis amarillos, y temen quedarse sin ingresos. El sindicato también ha señalado que el accidente se debió a un error del cochero, no a un fallo del sistema.
Otros incidentes recientes y el calor extremo
El debate se ha avivado no solo por la muerte del joven, sino tambiĆ©n por otros sucesos. A principios de junio, un caballo colapsó y murió en Central Park tras ingerir una planta venenosa, lo que el sindicato atribuyó a una negligencia de la Central Park Conservancy. AdemĆ”s, las altas temperaturas han obligado a suspender el servicio en varias ocasiones, ya que la ciudad prohĆbe los paseos cuando el termómetro supera los 32 grados. Estos episodios han reforzado la postura de quienes piden el fin de una tradición que consideran peligrosa tanto para los animales como para las personas.
La audiencia de este miĆ©rcoles ha sido el primer paso de un proceso que aĆŗn puede alargarse. El ComitĆ© de Salud deberĆ” analizar los testimonios y la evidencia antes de enviar la ley al pleno. Mientras tanto, las manifestaciones a favor y en contra se han sucedido a las puertas del Ayuntamiento, reflejando una ciudad dividida entre la nostalgia y la seguridad. La decisión final, que podrĆa llegar en agosto, marcarĆ” el fin de una era para los carruajes de caballos en Nueva York, una imagen que ha acompaƱado a la Gran Manzana durante mĆ”s de 150 aƱos.