El concurso de ganado equino de Grado consolida la afición por el caballo de tiro y de pasto

  • El I Certamen Local de Ganado Equino de Grado reunió 150 caballos de 40 ganaderías del concejo
  • El concurso contó con dos categorías: caballos de pasto y caballos de tiro, con premios especiales por ejemplares y lotes
  • Ganaderos y Ayuntamiento destacan la alta calidad de la cabaña equina local y el papel de la juventud en el relevo generacional
  • El certamen busca reforzar un sector con tradición en Grado, pese a la bajada reciente del precio de la carne equina

Concurso de ganado equino en Grado

El primer Concurso de Ganado Equino de Grado se ha estrenado con nota alta, dejando una clara sensación de que en el concejo moscón hay una afición muy arraigada por los caballos y las yeguas de tiro y de pasto. La cita, celebrada en el mercado de ganados de la villa, en la zona de El Casal, ha servido para mostrar al público urbano y rural la calidad de una cabaña que, hasta ahora, muchos solo conocían de oídas.

El certamen no surge de la nada: detrás hay años de trabajo silencioso de ganaderos que han ido mejorando sus líneas genéticas, cuidando animales y empujando para que Grado contara con su propio concurso morfológico. La iniciativa, respaldada por el Ayuntamiento y por la Consejería de Medio Rural del Principado, ha logrado juntar en una sola jornada lo que el sector pedía desde hacía tiempo: un escaparate para enseñar lo que se cría en las parroquias del concejo.

Un certamen nacido desde las ganaderías de Grado

La idea de organizar un certamen local de ganado equino en Grado partió directamente de los propios ganaderos, que veían cómo, pese a contar con una cabaña muy destacada, apenas se les conocía fuera de las ferias tradicionales. En los últimos años ya se notaba el auge del sector en citas como la Feria de San Simón, en otoño, con más transacciones y más reses, pero faltaba un concurso específico centrado en el caballo.

Ganaderos como Álex Rodríguez Arango, de La Borbolla, se pusieron manos a la obra y trasladaron la propuesta al alcalde, José Luis Trabanco, y al concejal de Zona Rural y Medio Rural, José María (Chema) González Beovidez. Según relatan los implicados, la respuesta municipal fue rápida: con los recursos disponibles, tenía sentido apoyar una actividad que forma parte de la identidad del concejo y que, además, atraviesa momentos complicados por el aumento de costes de mantenimiento y la inestabilidad del mercado.

El proyecto cuajó entre los profesionales y aficionados al caballo. Hasta 40 ganaderías repartidas por los núcleos rurales de Grado se animaron a inscribirse, aportando sus mejores animales de tiro y de pasto. Para algunos, la ilusión era tal que incluso llegaron a modificar la dirección del Registro de Explotaciones Ganaderas (REGA) para poder participar como ganaderos de Grado, como hizo Roberto Fernández, que también regenta el negocio hostelero “Edi” en El Casal junto a su mujer, Edita Aguirre.

Desde el Ayuntamiento, el concejal González Beovidez subraya que este tipo de iniciativas son, hoy por hoy, una de las formas más directas de respaldar al campo en un contexto de incertidumbre: se habla de costes al alza, de falta de relevo generacional y de la presión de nuevas exigencias normativas, pero a la vez se intenta reforzar la motivación de quienes siguen apostando por la ganadería equina en el concejo moscón.

La implicación institucional se vio también en la colaboración con la Asociación de Criadores de Ganado Equino de la Montaña Asturiana (ACGEMA), que participó en la valoración morfológica de los ejemplares. La coordinación entre ganaderos, Ayuntamiento y Principado ha sido clave para montar desde cero un concurso que aspira a asentarse en el calendario ganadero asturiano.

Caballos y yeguas en concurso de Grado

150 caballos, 40 ganaderías y un recinto lleno de público

El estreno del Certamen Local de Ganado Equino de Grado se celebró un sábado de abril en el mercado de ganados de la villa, en El Casal, y superó ampliamente las expectativas. A primera hora de la mañana, a partir de las siete, comenzaron a entrar los animales en el recinto, hasta completar una cifra muy significativa: 150 caballos y yeguas procedentes de 40 ganaderías del propio concejo y de sus parroquias rurales.

Durante toda la mañana, el mercado fue un ir y venir constante de vecinos, familias, curiosos y aficionados al mundo del caballo. El día soleado acompañó y se generó un ambiente animado, con mucha presencia de gente joven, algo que los propios ganaderos valoran especialmente como señal de relevo generacional. Quienes se acercaron pudieron ver de cerca tanto animales de pasto como potentes caballos de tiro, todos ellos preparados al detalle para su salida a pista.

El programa de la jornada estaba organizado con precisión. A las 11.00 horas comenzó la calificación de los caballos de pasto y, a continuación, a las 13.00 horas llegó el turno de los caballos de tiro. El ritmo de entradas y salidas al ruedo mantuvo al público pendiente de las distintas secciones y categorías, en las que se valoraban aspectos morfológicos y funcionales de los ejemplares.

La entrega de premios se celebró en torno a las 14.30 horas, seguida de un desfile final con los grandes campeones y los mejores lotes. Esta parte, muy visual, fue una de las que más llamó la atención del público, que pudo ver juntos a los animales galardonados. Las autoridades municipales destacaron en ese momento el buen desarrollo del evento y la alta participación en este primer año.

En paralelo a lo que ocurría en pista, los corrales y las zonas de espera eran un hervidero de actividad. Ganaderos y familias cuidaban hasta el último detalle: baños, cepillados y preparación del pelo y las crines para que cada caballo y cada yegua luciera lo mejor posible. Más de uno reconocía que, por muchas ediciones de ferias y concursos que lleve a la espalda, el momento de entrar al ruedo con un animal propio sigue imponiendo un respeto especial.

Categorías, premios y ganadores destacados

El concurso se estructuró en un amplio abanico de 26 categorías morfológicas, repartidas entre dos grandes bloques: caballos de pasto y caballos de tiro. En cada una de ellas se valoraron características como la conformación general, la estructura ósea, el desarrollo muscular o la corrección de aplomos, entre otros aspectos que definen la calidad de un animal de trabajo o de cría.

En la categoría de caballos de pasto, el premio especial a la campeona recayó en la yegua “Coral”, perteneciente a la ganadería de María del Mar Menéndez, de la localidad de Nores. El título de campeón de pastos fue para el caballo “Belzurce”, de la ganadería de María Belén Suárez, con cuadra en Llamas. Esta misma explotación se llevó además el galardón al mejor lote de pastos, formado por las hembras “Estrella”, “Triana” y “Presumida”, junto al propio “Belzurce”.

En lo que respecta a los caballos de tiro, el premio especial a la campeona fue para la yegua “Farola”, de la ganadería de Ángel Menéndez, asentada en Villandás. El título de campeón de tiro fue para “Kempes”, un caballo de la ganadería de Edita Aguirre, de Grado, que se convirtió en uno de los nombres propios de la jornada. Esta misma ganadería obtuvo, además, el premio especial al mejor lote de tiro, integrado por “Kempes” y las hembras “Tanea”, “Navarra” y “Centella”.

Estos resultados refuerzan la idea que muchos repetían a pie de pista: “en Grado hay muy buen ganado equino”. El juez calificador, Juan Sabaris, destacó la calidad de los ejemplares, la preparación de los animales y la implicación de los criadores, valorando especialmente el nivel alcanzado para ser la primera edición del concurso. La impresión general entre jurado, organización y participantes fue que el certamen tiene margen para crecer y consolidarse en próximos años.

Para las ganaderías premiadas, más allá del trofeo, el reconocimiento supone un empujón a su trabajo. Los títulos de campeones y mejores lotes pueden servir como carta de presentación tanto a la hora de vender animales vivos como de reforzar la reputación de las explotaciones dedicadas a la cría selectiva. En un sector muy basado en la confianza y en el boca a boca, salir bien parado en un concurso local con amplia afluencia de público y presencia institucional tiene su peso.

Tradición, afición y relevo generacional en la cabaña equina moscona

Uno de los aspectos más comentados durante el concurso de ganado equino de Grado fue la mezcla de experiencia y juventud entre los participantes. Ganaderos veteranos compartían espacio con criadores jóvenes, algunos con apenas treinta años, que han decidido seguir con la tradición familiar. Muchos coinciden en que, además de ser un sustento económico, el caballo en Grado es casi un estilo de vida.

El caso de Álex Rodríguez, de 33 años y ganadero en La Borbolla, es representativo. Él mismo participó activamente en la gestación del certamen, impulsando la idea junto al alcalde y al concejal de Medio Rural. Rodríguez destaca que, pese a que los precios actuales de los animales destinados a carne han bajado respecto a hace unos años, la afición por el mundo equino se mantiene muy viva, con numerosa gente joven implicada.

También hay ejemplos de familias que llevan toda la vida ligadas a los caballos. Roberto Fernández Fernández, ganadero equino de Grado, se crió entre yeguas y potros desde niño y cuenta que compró su primera yegua con apenas diez años en la feria de La Ascensión de Oviedo. Hoy, junto a su hija Selena, de 16 años, continúa criando animales de cruce ardenés, cuidando con mimo la línea genética y vendiendo, sobre todo, caballos en vida a destinos como los Pirineos.

Fernández reconoce que, en su caso, lo que le mueve es casi más una cuestión de afición que de rentabilidad pura: “lo hago porque me gusta, porque siempre lo vi en casa”, resume. Esa idea se repite en boca de muchos otros ganaderos de la zona, que definen la actividad como un “hobby” que se ha convertido en profesión, o como un oficio que se mantiene porque forma parte de la historia del concejo: en Grado, dicen, “siempre hubo caballos”.

El propio ambiente del concurso reflejó esa mezcla entre tradición y ganas de futuro. Se vio a niños y adolescentes ayudando en las cuadras, sujetando animales, aprendiendo a cepillar o a preparar las crines para pista, en un aprendizaje casi natural que pasa de generación en generación. Para muchos, poder enseñar sus caballos en casa, ante sus vecinos, es una forma de orgullo muy particular.

Calidad morfológica y tipos de ganado equino presentes

Los animales presentados en el certamen de Grado destacaron por sus características morfológicas, algo que remarcaron tanto los jueces como los propios criadores. En el caso del ganado de tiro y de pasto de montaña, se buscan cualidades muy concretas: “buenas patas, buen pecho y buenos huesos”, explican ganaderos como Roberto Fernández, que llevan décadas seleccionando reproductores y controlando empadres para afianzar determinadas líneas.

En la zona se trabaja principalmente con dos grandes tipos de caballo de carne y trabajo, según explican los expertos presentes en el recinto. Por un lado, el hispano bretón, un animal más alto y esbelto, con más alzada y, en términos generales, mayor talla. Por otro, el burguete, de menor altura pero más “trabado”, con un cuerpo muy compacto que aguanta bien el pasto de los puertos durante el verano sin necesidad de muchos suplementados.

Estas diferencias influyen tanto en el manejo como en el destino de los animales. Los caballos de tipo burguete pueden pasar la temporada estival en los pastos de altura alimentándose prácticamente solo de hierba, mientras que los hispanos bretones acostumbran a requerir más superficie de finca y, en ocasiones, mayores cuidados. En cualquier caso, ambos tipos estuvieron bien representados en el concurso, tanto en la categoría de pastos como en la de tiro.

La morfología no solo determina la funcionalidad del animal, sino también su valor económico en el mercado, especialmente cuando se habla de animales destinados a carne. El peso, estrechamente ligado a la conformación, es uno de los factores que más condiciona el precio por kilo, junto con la edad y el tipo de animal (potro, yegua adulta, semental, etc.). De ahí que los ganaderos presten tanta atención a los aplomos, al desarrollo muscular o al volumen óseo.

En el contexto del concurso, más allá del posible valor comercial, la valoración morfológica tiene un componente de orgullo profesional. Ver reconocida la propia labor de reproducción y cría ante un jurado especializado y ante el resto de compañeros de oficio refuerza la idea de que el trabajo hecho durante años, muchas veces en silencio y lejos de los focos, ha merecido la pena.

Mercados, precios y retos a los que se enfrenta el sector

Detrás de la estampa festiva del concurso de ganado equino de Grado se esconde una realidad económica compleja. La mayoría de ganaderos coincide en que el sector no atraviesa el mejor momento en lo que respecta a precios de la carne. En los últimos dos años, el valor que se paga por los animales destinados a matadero ha retrocedido respecto a los máximos alcanzados hace cuatro o cinco años.

Criadores como Pelayo Álvarez, de Peñaflor, explican que los potros de uno o dos años se están pagando actualmente en torno a 2,20-2,30 euros por kilo, cuando llegaron a alcanzar los 2,9 euros en la fase alcista del mercado. Para una yegua adulta, el precio ronda ahora 1,80 euros por kilo, mientras que un semental para carne se mueve en cifras de 1,10-1,20 euros por kilo, siempre con variaciones según características y demanda puntual.

Este descenso se atribuye, por un lado, a que el aumento de precios en su momento animó a más gente a producir, incrementando la oferta de animales y presionando después a la baja las cotizaciones. Por otro, algunos ganaderos señalan una posible caída en la demanda de los principales países compradores, como Italia o Grecia, mercados donde tradicionalmente se ha consumido mucha más carne equina que en España, donde el consumo es relativamente bajo.

A estos factores se suman otros retos que preocupan en las comarcas ganaderas: los daños ocasionados por fauna salvaje como el lobo o el oso, que generan pérdidas significativas en las explotaciones. Los afectados lamentan que las indemnizaciones por ataques no siempre se ajustan al valor real de los animales, sobre todo cuando se trata de ejemplares seleccionados durante años.

Pese a todo, muchos de los criadores que acudieron al concurso insisten en que se mantienen en el sector por vocación. La frase “lo hago porque me gusta” se repite con frecuencia, y ese componente pasional parece ser, hoy por hoy, uno de los pilares que sostienen la ganadería equina en el concejo de Grado y en otras zonas de montaña asturiana, incluso cuando los números no acompañan tanto como antes.

Grado se posiciona como referente equino en el occidente asturiano

Más allá de los premios y de las cifras de participación, el impacto del concurso equino de Grado se mide también en términos de imagen y de proyección del concejo. La cita ha dejado claro que existe una base sólida de ganaderías repartidas por numerosos núcleos rurales, desde Pando, Acebedo, La Mata o Villar de Coalla hasta Rubiano, Bayo, Riviellas, Llamas, Villandás, Vistalegre o Vega de Peridiello, por citar solo algunos.

La concentración de 150 ejemplares en un solo recinto ha permitido a muchos vecinos descubrir la diversidad de explotaciones que hay a poca distancia de sus casas, y ha puesto en valor el trabajo que se hace en las parroquias, a menudo poco visible para quienes viven en la villa. El mercado de ganados de El Casal, con unas instalaciones bien valoradas por los participantes, ha demostrado que está preparado para acoger eventos de este tipo con solvencia.

Desde el Ayuntamiento se subraya que el objetivo es consolidar este certamen en el calendario y que la participación aumente en próximas ediciones. Tanto el concejal Chema González Beovidez como los ganaderos impulsores confían en que la buena acogida de este primer año anime a más explotaciones a presentarse y a seguir mejorando la preparación de los animales, lo que repercutirá en la imagen de la cabaña equina moscona.

El éxito de público, con una afluencia que muchos catalogan de “muy buena” para ser la primera edición, refuerza esta apuesta. Las familias que se acercaron a ver las salidas a pista, los niños que se fotografiaban junto a los caballos premiados o las charlas espontáneas entre aficionados y jurado configuran una base social sobre la que seguir construyendo.

Al final de la jornada, la sensación compartida era que Grado ha superado con nota su “prueba de fuego” en el ámbito equino. La combinación de una buena organización, un alto nivel de animales y una respuesta entusiasta del público apuntala la idea de que el concejo puede convertirse en un referente del caballo de tiro y de pasto en el occidente de Asturias y, por extensión, en el norte de España.

Todo lo vivido en este primer concurso de ganado equino de Grado dibuja un sector con retos económicos evidentes, pero también con una fuerte base de tradición y afición, apoyada por instituciones locales y autonómicas y con presencia de ganaderos jóvenes dispuestos a coger el relevo. La calidad de la cabaña, el peso histórico del caballo en el concejo y la buena respuesta social a la convocatoria sitúan al certamen en una posición favorable para seguir creciendo y convertirse en una cita fija para quienes miran al mundo rural con interés y respeto.

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