La doma clásica en España encara un nuevo año con la sensación de que todo vuelve a ponerse en marcha. Tras meses de trabajo en casa, de ajustes finos y de entrenamientos a puerta cerrada, los binomios españoles empiezan a mirar de nuevo hacia las pistas de competición, a los grandes campeonatos nacionales e internacionales y a un calendario que, poco a poco, recupera su pulso habitual.
Este nuevo ciclo deportivo llega cargado de retos: desde los primeros concursos nacionales hasta las citas más ambiciosas, como los Campeonatos de España de Doma Clásica, los circuitos internacionales de referencia y la apuesta por grandes eventos de futuro, entre los que destaca la candidatura para acoger el Campeonato del Mundo de Caballos Jóvenes. Todo ello dibuja un panorama en el que la doma clásica española busca afianzarse, crecer y consolidar su lugar tanto en Europa como en el resto del mundo.
Un calendario nacional que marca el ritmo de la temporada
El horizonte competitivo tiene un punto de llegada muy reconocible: SICAB, sede de la final de la Copa ANCCE, que se celebrará del 17 al 22 de noviembre. Aunque pueda parecer lejano, para muchos jinetes y amazonas la temporada realmente empieza en el primer concurso, en esa primera entrada al cuadrilongo donde se comprueba si el trabajo de invierno va en la dirección correcta.
En ese trayecto hacia el final de temporada se sitúan otras paradas imprescindibles, y quizá la más significativa sean los Campeonatos de España de Doma Clásica. Para los deportistas de todas las categorías, esta cita funciona como un auténtico termómetro del nivel de la disciplina en nuestro país, una especie de fotografía nítida de cómo se está trabajando la doma en España y de qué tendencia sigue el deporte.
Llegar a esos campeonatos con garantías exige caballos asentados y trabajos consolidados, algo que solo se consigue con planificación, paciencia y regularidad en la competición. El objetivo no es únicamente coleccionar salidas a pista, sino ajustar el entrenamiento para que cada aparición pública suponga un paso adelante, tanto técnica como mentalmente, para caballo y jinete.
Para quienes logren destacar de forma especial en este contexto, la temporada abre igualmente la puerta a citas internacionales de peso, en las que medir el nivel de la doma española fuera de nuestras fronteras. Una parte de esos esfuerzos se enfoca, además, en objetivos mayores, como la clasificación para encuentros de máximo relieve mundial, con la mirada puesta en escenarios tan icónicos como el Campeonato del Mundo de Aachen.
Más allá de resultados y clasificaciones, el arranque de la temporada trae consigo una sensación compartida en pistas y cuadras: había ganas de volver. Ganas de ver reprises enlazadas, de escuchar comentarios junto a la valla, de comprobar si los cambios al tranco aparecen en el sitio correcto, si el contacto es estable y si el caballo entra en pista con la serenidad que solo dan las horas de trabajo bien hecho.
Tour CDI3* Jerez: inicio clave del calendario internacional
Dentro de la planificación deportiva, el Tour CDI3* de Jerez de la Frontera se ha convertido en una pieza importante para arrancar la temporada internacional desde suelo español. La primera convocatoria, para la que las inscripciones ya están abiertas, ofrece un abanico muy amplio de categorías con pruebas de CDI3*, CDI2*, CDI1*, CDI-YH, CDI-U25, CDI-J, CDI-Y, CDI-P y CDI-Ch, lo que permite reunir tanto a binomios consolidados como a jóvenes talentos que buscan experiencia.
Esta variedad de pruebas brinda la posibilidad de que convivan en un mismo evento caballos de Gran Premio, promesas jóvenes y conjuntos en formación. De este modo, Jerez se convierte en un punto de encuentro donde los viajeros internacionales y los nacionales miden su nivel en un entorno que combina tradición hípica, infraestructura moderna y un ambiente muy reconocible para los habituales del circuito.
El primer CDI3* cuenta además con un jurado de máximo nivel internacional, presidido por el neerlandés Eduard de Wolff van Westerrode. Junto a él, figuran como jueces el español Mariano Santos Redondo, el francés Jean-Michel Roudier, el danés Leif Toernblad, la portuguesa Claudia Matos y el mexicano Omar Zayrik, un panel que garantiza criterios sólidos y contrastados desde distintas escuelas europeas y americanas.
Para los jinetes españoles, tener en casa un concurso con este tipo de jurado supone una oportunidad especialmente valiosa. Recibir valoraciones directas de jueces de referencia permite afinar mejor la preparación, ajustar detalles de presentación y calibrar cuánto se acerca el nivel nacional a los estándares que se exigen en los grandes campeonatos europeos y mundiales.
En este contexto, el Tour CDI3* de Jerez se consolida como una opción muy atractiva para poner en marcha la temporada internacional desde España, tanto por su nivel deportivo como por el respaldo institucional que lo rodea. Para muchos, se ha convertido en la rampa de lanzamiento ideal antes de afrontar otros concursos en Europa.
España aspira a organizar el Mundial de Caballos Jóvenes
Más allá del día a día de la competición, el sector vive un momento significativo gracias a la candidatura oficial presentada por ANCCE para que España sea sede del Campeonato del Mundo de Caballos Jóvenes de Doma Clásica (FEI WBFSH Dressage World Breeding Championship for Young Horses) en el periodo comprendido entre 2028 y 2030.
Esta candidatura es fruto de más de dos años de trabajo continuado y se integra en un proyecto internacional de largo recorrido que ANCCE viene impulsando desde hace tiempo. La propuesta responde a la intención de reforzar la proyección exterior de la doma clásica española, especialmente en lo que respecta a los caballos jóvenes y a los programas de cría, ámbitos en los que España quiere tener cada vez más peso a nivel global.
Durante todo el proceso, ANCCE ha mantenido una colaboración estrecha con la Federación Ecuestre Internacional (FEI), con la WBFSH y con la Real Federación Hípica Española. Esta coordinación ha sido clave para ajustar la candidatura a los altos requisitos organizativos y deportivos que exige un campeonato de estas dimensiones, desde aspectos puramente logísticos hasta cuestiones técnicas relacionadas con la calidad de las pistas, la atención a los caballos y la experiencia de jinetes y equipos.
La propuesta española se apoya de manera muy directa en las instalaciones de Sunshine Tour Montenmedio, un recinto ampliamente conocido en el circuito internacional que ya ha demostrado su capacidad para albergar competiciones de gran afluencia y nivel. Según destaca la propia Asociación, Montenmedio reúne las condiciones técnicas, logísticas y de servicios necesarias para acoger con solvencia un evento de este calibre.
ANCCE ha subrayado y agradecido públicamente la plena disposición y las facilidades ofrecidas por Sunshine Tour Montenmedio, elementos que se consideran fundamentales para que un proyecto tan ambicioso pueda salir adelante. La combinación de experiencia organizativa y calidad de infraestructuras se perfila como uno de los puntos fuertes de la candidatura española.
Situarse como sede del Campeonato del Mundo de Caballos Jóvenes no es solo una cuestión de prestigio. Para el sector, representa una plataforma estratégica para potenciar los programas de cría y promocionar internacionalmente a los caballos jóvenes formados en España. Esto incluye tanto a las razas autóctonas, como el Pura Raza Española, como a otros caballos que trabajan habitualmente en el circuito de doma clásico europeo.
La propia ANCCE define esta apuesta como un gran reto asumido con ilusión y sentido de la responsabilidad, pero también con mucho respeto hacia un campeonato que, año tras año, se ha consolidado como referencia mundial para los criadores. La decisión final corresponderá a la FEI y se comunicará cuando el proceso de evaluación esté completado.
Hasta que llegue ese momento, la Asociación ha expresado su intención de seguir trabajando en todos los pasos necesarios, con la esperanza de poder confirmar en el futuro que España entra de lleno en el mapa de sedes de los grandes campeonatos de doma clásica para caballos jóvenes.
El trasfondo humano de la doma clásica: el legado de «Nevado Santa Clara»
En paralelo a la actualidad más inmediata, la doma clásica en España también se construye sobre historias que van más allá de los resultados. Una de las que más ha calado en los últimos años es la de “Nevado Santa Clara”, un Pura Raza Española que compitió en un momento en el que no era sencillo ver a caballos de esta raza en los niveles más altos de la disciplina.
La trayectoria de este caballo tuvo un epílogo especialmente emotivo en 2014, cuando Ignacio López Porras, su jinete en la alta competición, relató en una carta cómo se produjo el reencuentro entre ambos. El texto, publicado en su día en un medio especializado, puso el foco en la figura de Helena Burgas, una niña de solo doce años que resultó decisiva para que el caballo regresara definitivamente a casa.
Según relató López Porras, la familia de la joven había adquirido a “Nevado Santa Clara” como caballo profesor para doma territorial. Al descubrir quién había sido su jinete en competición, Helena tuvo claro que aquel PRE debía estar de nuevo con él. La pequeña amazona llegó incluso a negarse a montarlo, convencida de que quien debía seguir escribiendo su historia a su lado era su jinete de siempre.
Con el apoyo de sus padres y de su entrenador, Juan Luis del Pino, el gesto se materializó y “Nevado Santa Clara” regresó al hogar que nunca lo había olvidado. Ignacio López Porras explicó entonces que su ilusión era darle al caballo una vida tranquila y bien merecida tras una carrera exigente, en la casa donde siempre se le tuvo presente y donde un patio lleva incluso su nombre.
Para muchos aficionados, “Nevado Santa Clara” simboliza el papel que han jugado los PRE en la doma clásica española en momentos poco fáciles, cuando competir con esta raza en los escalones más altos requería un plus de convicción y entrega. Su nombre se ha quedado asociado a la idea de que el legado de un caballo no se mide únicamente en medallas o clasificaciones.
El propio jinete se refería a esa dimensión más íntima de la equitación al recordar que “las personas del caballo entienden la equitación desde el sentimiento, desde ese duende difícil de explicar”. Y para muchos, “Nevado Santa Clara” encajaba exactamente en esa definición: un caballo capaz de dejar una huella profunda más allá de lo que aparece en las hojas de resultados.
Historias como la suya sirven para recordar que detrás de la doma clásica en España hay no solo estructuras deportivas, grandes proyectos y candidaturas internacionales, sino también relaciones de largo recorrido entre caballos y personas, decisiones generosas y vínculos que trascienden el ámbito puramente competitivo.
Con un calendario ya en marcha, una candidatura mundial en juego, pruebas internacionales de alto nivel y un pasado reciente lleno de historias que siguen inspirando, la doma clásica española afronta una etapa exigente pero ilusionante. Entre planes de futuro, trabajo en pista y recuerdos de caballos que marcaron época, el deporte vuelve a rodar con esa mezcla de profesionalidad, sentimiento y ambición serena que caracteriza a quienes viven el día a día de esta disciplina en nuestro país.