Detenido un profesor de equitación en Gran Canaria por maltrato a su caballo tras un campeonato

  • El Seprona arresta en Telde a un profesor de equitación por presunto maltrato a un caballo de competición.
  • La agresión se habría producido tras la eliminación del animal en un campeonato regional de salto de obstáculos.
  • Un informe veterinario oficial constató el mal estado del caballo y la omisión de cuidados básicos tras la prueba.
  • El caso ha sido remitido al Juzgado de Instrucción de guardia y a la Fiscalía de Medio Ambiente de Las Palmas.

Profesor de equitación detenido por maltrato a caballo

Un profesor de equitación de Gran Canaria ha sido arrestado por la Guardia Civil tras ser acusado de agredir a uno de sus caballos de competición al término de una prueba deportiva. El caso, que ha causado gran inquietud en el ámbito de la hípica, se produjo durante un campeonato regional de salto de obstáculos celebrado en el municipio de Telde.

La actuación del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) se inició después de que varios asistentes alertaran de una presunta agresión al animal, que había sido eliminado del recorrido. Lo que debía ser una jornada deportiva normal acabó derivando en una investigación penal por un posible delito de maltrato animal, similar a casos de grave maltrato a una yegua.

Detención en Telde tras un campeonato regional de salto

Según ha informado la Guardia Civil, los hechos ocurrieron el 20 de enero en unas instalaciones deportivas de Telde, en la isla de Gran Canaria, donde se disputaba un campeonato regional de salto de obstáculos. Durante la competición, el caballo bajo la responsabilidad del profesor fue eliminado del recorrido, lo que habría desencadenado la reacción violenta del detenido.

En lugar de realizar las tareas habituales de enfriamiento y recuperación que se aplican tras un esfuerzo intenso —caminar al caballo, retirarle la montura y comprobar su estado físico—, el responsable del animal presuntamente comenzó a propinarle patadas en el abdomen y en el costado. Esta conducta, totalmente contraria a los protocolos de bienestar equino, se produjo en un momento de frustración tras la descalificación.

La supuesta agresión tuvo lugar ante numerosos testigos, entre los que se encontraban otros jinetes, personal de la organización y menores de edad que asistían a la competición. La escena generó una fuerte indignación entre los presentes y motivó que se diera aviso inmediato a los agentes del Seprona desplazados o movilizados posteriormente al evento.

El arrestado era profesor de equitación y responsable directo del caballo, una circunstancia que, según fuentes de la investigación, reviste especial gravedad, ya que se trata de una persona con formación específica en el manejo y cuidado de caballos de deporte, y por tanto conocedora de las obligaciones de bienestar animal que rigen en estas competiciones.

La Guardia Civil califica la conducta investigada como un presunto delito contra los animales, encuadrado en la normativa penal que sanciona los malos tratos que causen lesiones o un grave menoscabo al bienestar de los mismos. La propia condición profesional del detenido refuerza la idea de que era plenamente consciente del impacto de sus actos sobre el equino.

Intervención del Seprona y recopilación de pruebas

Tras conocerse los hechos, los agentes del Seprona, pertenecientes a la Comandancia de Las Palmas, iniciaron de inmediato las diligencias para esclarecer lo sucedido. Su prioridad en los primeros momentos fue preservar el escenario de los hechos, identificar al presunto agresor y recabar la mayor cantidad posible de datos objetivos.

La investigación contó con la colaboración activa de los responsables federativos y de la organización del campeonato, que facilitaron el acceso a la zona de cuadras, al historial del caballo y a la información disponible sobre el desarrollo de la prueba. Esta cooperación permitió asegurar desde el primer momento testimonios clave y documentación relevante.

Los agentes recogieron declaraciones de testigos presenciales que coincidían en el relato: tras la eliminación del binomio de la pista, el profesor habría respondido con una conducta desproporcionada, golpeando al animal a patadas en la zona del abdomen y el flanco, en un contexto de claro enfado por el resultado deportivo.

Además del testimonio de espectadores y participantes, los investigadores trabajaron para conservar cualquier otra prueba disponible, incluyendo la posible existencia de grabaciones o imágenes del momento, así como las anotaciones de los jueces o del personal técnico que estuviera presente en la pista y en la zona de descanso de los caballos.

La actuación del Seprona se inscribe en las funciones que este servicio desempeña en materia de protección de la fauna y cumplimiento de la legislación ambiental, que abarcan también el control del bienestar de los animales utilizados en competiciones deportivas, exhibiciones y eventos públicos.

Informe veterinario: caballo sudado, tembloroso y sin desequipar

Uno de los elementos centrales de la investigación fue la elaboración de un informe veterinario oficial en el propio recinto donde se celebraba el campeonato. Los agentes solicitaron la intervención de un profesional colegiado para evaluar, de manera objetiva, el estado físico y conductual del caballo tras la presunta agresión.

El examen practicado en el lugar constató que el animal se encontraba en mal estado general nada más finalizar la prueba. El equino seguía sudado, sin desequipar y notablemente tembloroso, signos compatibles con un esfuerzo intenso al que no se le había dado un adecuado proceso de recuperación.

El veterinario describió, además, claros indicios de nerviosismo en el caballo, que presentaba una marcada actitud defensiva ante la presencia del presunto agresor. Esta reacción, unida a las condiciones en que se hallaba —con el equipo aún colocado y sin los cuidados de enfriamiento—, reforzó la hipótesis de un manejo inadecuado y de un maltrato reciente, así como la necesidad de una posterior rehabilitación.

Los responsables del informe subrayaron que estos signos no solo apuntan a un posible maltrato físico directo, como los golpes denunciados, sino también a una omisión de los cuidados básicos posteriores a una prueba de salto, esenciales para evitar problemas musculares, circulatorios o de sobrecalentamiento en el caballo.

Según trasladó la Guardia Civil, los datos recogidos en el documento veterinario se consideran determinantes dentro del atestado, al ofrecer una valoración técnica e independiente sobre el nivel de estrés y sufrimiento del animal, así como sobre las condiciones en que fue atendido tras la competición.

Del maltrato físico a la omisión de cuidados tras la prueba

De acuerdo con la información facilitada por el instituto armado, los indicios reunidos hasta el momento apuntan tanto a una agresión directa como a una falta de atención adecuada al caballo tras el esfuerzo. En el ámbito ecuestre, se considera básico que, una vez finalizada la participación en pista, se proceda a caminar al animal, retirarle el equipo y supervisar posibles molestias o lesiones.

En este caso, en lugar de seguir esos protocolos, el responsable habría optado por descargar su frustración con patadas, dejando además al equino con la montura y el equipo puesto durante más tiempo del recomendable mientras seguía sudando y mostrando signos de estrés y agotamiento. Esta conducta, según resalta la Guardia Civil, pone en riesgo la salud y el bienestar del animal.

La normativa en materia de protección animal en España y en el ámbito europeo exige que los animales utilizados en espectáculos deportivos reciban un trato digno y sean protegidos frente al dolor, el sufrimiento y el miedo evitable. Esto incluye la obligación de proporcionarles un manejo adecuado antes, durante y después de las competiciones.

En el entorno de la hípica y los deportes ecuestres, es especialmente relevante el cumplimiento de reglamentos federativos y protocolos de bienestar, que contemplan desde la forma de entrenar hasta las pautas de recuperación postcompetición. Cualquier vulneración grave de estas normas puede dar lugar a sanciones deportivas y, cuando los hechos son especialmente graves, a responsabilidades penales como las que ahora se investigan.

La Guardia Civil ha insistido en que conductas como la denunciada son incompatibles con la práctica responsable de la equitación, más aún cuando proceden de profesionales que, por su experiencia y formación, deberían ser los primeros en garantizar un trato adecuado a los animales a su cargo.

Remisión a la autoridad judicial y papel de la Fiscalía de Medio Ambiente

Finalizadas las primeras diligencias, el Seprona ha puesto los hechos en conocimiento de la autoridad judicial. El atestado, junto con el informe veterinario y las declaraciones de los testigos, ha sido remitido al Juzgado de Instrucción en funciones de guardia de Las Palmas, que asumirá la investigación en la vía penal.

Paralelamente, la documentación también se ha trasladado a la Fiscalía de Medio Ambiente de Las Palmas, órgano especializado en este tipo de delitos, que analizará la información recabada y valorará las posibles acciones a emprender. La intervención de la Fiscalía es habitual en casos en los que se aprecia un posible delito de maltrato animal con relevancia social.

En función de la evolución del procedimiento, el profesor de equitación podría enfrentarse a penas de carácter penal que van desde multas hasta la inhabilitación para la tenencia o el ejercicio de profesiones vinculadas con animales, e incluso penas de prisión en los supuestos más graves, de acuerdo con la legislación vigente.

Fuentes del entorno judicial señalan que la presencia de menores de edad entre los testigos y la condición del investigado como profesional del sector ecuestre son factores que probablemente serán tenidos en cuenta a la hora de valorar la gravedad de los hechos y la posible respuesta penal.

Desde la Guardia Civil se ha aprovechado este caso para recordar que cualquier ciudadano que presencie una situación de maltrato animal puede y debe comunicarlo a las autoridades, ya sea a través del Seprona, de los propios cuarteles o de los canales de denuncia habilitados, con el fin de activar los mecanismos de protección previstos en la ley.

Este episodio en un campeonato de salto de obstáculos en Telde vuelve a poner sobre la mesa la importancia de reforzar la cultura del bienestar animal en el deporte, especialmente en disciplinas donde los animales son parte indispensable de la competición. La investigación abierta pretende esclarecer con detalle lo ocurrido y depurar las responsabilidades que correspondan, con el objetivo de que situaciones como esta no se repitan y se garantice, de forma efectiva, la protección de los caballos y del resto de animales empleados en actividades deportivas.

rescate de caballos maltratados y abandonados
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