Cómo parar un caballo desbocado

Mayormente un caballo se desboca porque se asusta o hay algo que no ha controlado. No hay que olvidar que los caballos son muy sensibles ante lo desconocido y cualquier causa que les produzca temor su primera reacción es escapar galopando. Si a estos le agregamos que vaya el jinete es una situación problemática que tenemos que saber controlar para evitar males mayores.

Un caballo desbocado es un caballo no controlado porque no se sienten seguros y sus acciones pueden poner en peligro la vida del jinete y la del caballo. Pueden chocar contra cercas, bardas, brincar arroyos, voladeros, pasar por caminos o carreteras transitadas, los equinos desbocados no tienen control.


Por ello, a los caballos durante su aprendizaje se les tiene que enseñar a parar a través de entrenamiento profesional y no a jalones de rienda. La rienda no es un freno como si fuera un coche que lo pisas y frena de golpe. El freno en un caballo está en su cerebro, ya que su cerebro controla sus piernas. Jalar las riendas debe ser usado como una señal para detenerse pero no debe ser el mecanismo para parar.

Por ello, si nos encontramos con un caballo desbocado no debemos jalar las riendas para detenerlo porque hacemos el efecto contrario y le damos más apoyo para que siga corriendo. Algunos jinetes tienen la creencia que si van firmes y sujetos al caballo llegará un momento que por agotamiento pare, no obstante todo depende si no hay obstáculos por el camino.

Si tenemos en cuenta que la cabeza del equino pesa unos 20 kilos para controlarlo hay que hacer que voltee la cabeza hacia un lado pero sin exagerar, ello se consigue enderezándose y jaleando una sola rienda. Cuando está corriendo el caballo si uno le voltea la cabeza, uno va a cambiar su peso y su equilibrio, por lo tanto para no caerse y perder el equilibrio el caballo va a parar o va a seguir en círculos hasta que pare.


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