Cómo domar un caballo

Puedes construir una amistad fuerte y duradera con tu caballo si lo tratas bien

¿Quieres saber cómo domar un caballo? Cuando acabas de adquirir uno, aunque legalmente es tuyo, en realidad él no se sentirá de la familia a menos que te ganes su confianza. No podemos olvidar que, por muy acostumbrado a la presencia de los humanos que esté, del mismo modo que no hay un sólo equino igual tampoco las personas somos iguales. Nuestro carácter, nuestra forma de actuar, nuestros movimientos,… todo es único, y nuestro futuro amigo peludo lo sabe.

Por eso, cuando nos preguntamos cómo domar un caballo tenemos que tener muy presente que a menos que lo tratemos con respeto, paciencia y cariño, no conseguiremos disfrutar de la compañía de este magnífico animal.

¿Cómo ganarse la confianza de un caballo?

Cuida a tu caballo con respeto para que confíe en ti

El primer paso para aprender cómo domar un caballo reside en que el animal confíe en ti. Para ganarse la confianza de un caballo en realidad tenemos que actuar del mismo modo que lo haríamos si quisiéramos hacernos amigos de cualquier otro animal doméstico, sólo que mucho más grande y fuerte 🙂 . Esto significa que hay que observar sus movimientos y su mirada para saber hasta dónde nos va a permitir llegar. Por ejemplo, si nos acercamos demasiado y vemos que gira su cabeza y/o empieza a mover sus patas de forma nerviosa, lo mejor será que demos un paso atrás.

Es muy importante que nos vea como algo positivo, por lo que podremos coger forraje y utilizarlo para que poco a poco nos deje acercarnos más. Una vez que estemos a su lado, nos situaremos a un lado, cerca de la cabeza, para que pueda vernos y se lo daremos mientras lo acariciamos y hablamos con él. Es muy posible que no nos entienda, pero sí que entenderá el tono de voz: un tono suave le tranquilizará; en cambio, un tono agudo y/o nervioso le hará sentirse inseguro.

Nunca, bajo ningún concepto, tenemos que maltratarlo (pegar, gritar, desatenderle). Esto, además de ser un delito, no servirá para más que asustar al caballo. Además, tampoco tenemos que caminar por detrás ni por delante de él. Los caballos son animales de presa, que necesitan tenerlo todo controlado: si no saben dónde estamos, podrían darnos una coz sin que ni siquiera nos diésemos cuenta.

Hay que tener paciencia e ir paso por paso. Sólo le enseñaremos un truco nuevo cuando haya aprendido el anterior. De esta forma, le será mucho más fácil aprender.

¿Cómo comenzar a entrenar para domar un caballo?

Colócale el cabestro y la embocadura

El cabestro es un accesorio que nos va a ser muy útil para trabajar con nuestro caballo. Pero antes de siquiera ponérselo, deberemos de lograr que se acostumbre a nuestras manos, poniéndolas cerca de su cabeza, orejas y cuello. Hay que hacerlo lentamente, siempre estando a la vista del animal, para evitar que se asuste. Lo premiaremos con cada pequeño logro que haya conseguido.

Cuando ya se sienta mucho más cómodo, le enseñaremos el cabestro. Hay que dejar que lo vea y que lo huela. También es importante que le rocemos el hocico con él. Al cabo de unos días, se lo pondremos sin abrochar y veremos su reacción: si se ve tranquilo, perfecto, se lo quitaremos y al día siguiente se lo pondremos abrochado; pero si se ve nervioso, se lo quitaremos y dedicaremos un tiempo más a que se acostumbre.

Una vez que le podamos poner el cabestro sin que se sienta incómodo, le enseñaremos la brida. Haremos lo mismo que con el cabestro: se la pasaremos por la cabeza y el hocico, e incluso podemos dejar que la muerda (con cuidado). Unos días más tarde, lo acostumbraremos a la embocadura. Para que le sea más sencillo podemos colocar una capa de melaza sobre ella; de este modo, le será más agradable.

Por último, nos quedará colocarle las piezas de las orejas, sin ajustar las correas.

Enséñale a trabajar con el ramal

Utiliza el ramal para entrenar a tu caballo

Al utilizar el ramal, podremos guiar cal caballo alrededor de un área que debe de tener un diámetro mínimo de 18 metros. Cada sesión debe durar 10 minutos al principio. Más adelante se deben de ir alargando poco a poco. Así pues, lo que haremos será colocarle el ramal en el cabestro con cuidado, sin hacer movimientos bruscos ni alejándonos del animal.

Aprende a mostrarte como guía

Con el ramal, podremos empezar a enseñarle algunas órdenes como ”alto”, ”de pie”, ”camina” y ”atrás”. Pero además, el caballo debe de respetar nuestro espacio. Tenemos que caminar a unos 30cm por detrás del hombro. Si se acerca demasiado, con la mano ejerceremos un poco de presión en un costado.

Importante: ser un guía no significa ser el ”amo y señor” del caballo. La teoría del ”líder de la manada” no sirve más que para que el animal viva con tensión. Pero, por supuesto, tampoco se trata de dejarle hacer todo lo que quiera: somos sus cuidadores, y tenemos que enseñarle. Tenemos que enseñarle a pensar por sí mismo, insisto, con respeto, paciencia y premios cuando haga algo bien.

Ponle la montura

La montura es un accesorio que nos permitirá subirnos al caballo. Para ello, tenemos que hacer lo mismo que hicimos con el cabestro: se la enseñaremos, dejaremos que la vea y la huela, y luego la sujetaremos por encima de su lomo (sin tocarlo). Si se muestra tranquilo, le colocaremos la almohadilla de la montura y se la dejaremos unos minutos. En el caso de que se muestre muy nervioso, se la quitaremos y volveremos a ponérsela en otro momento, cuando esté más tranquilo.

Una vez acostumbrado, le colocaremos la montura lentamente mientras le hablamos y le acariciamos. Se la dejaremos unos minutos y luego se la quitaremos. Haremos esto varias veces a lo largo de unos días para que poco a poco le vaya resultando familiar.

El siguiente paso será abrocharle la cincha, un poco cada día, sobretodo está nervioso o estresado. En cuanto hayamos conseguido ajustársela hasta el final, nos inclinaremos suavemente sobre su lomo. ¿Lo has conseguido? Si es así, es momento de acostumbrarlo a los estribos mientras trabajas con el ramal.

Entrénalo para montarlo

Con la montura y los estribos puestos, ha llegado la hora de que montemos al caballo. Para ello, lo que haremos será colocar un pie en el estribo correspondiente, y el otro en el otro estribo. Hay que tener cuidado de no patear al caballo, por lo que tenemos que subir a la montura lentamente, sin asustarle. Como premio, le daremos caricias.

Para que no surjan sorpresas desagradables, es muy importante que un jinete experimentado esté presente cuando vayamos a montar las primeras veces al caballo, ya que puede resultar muy peligroso.

¿Cuánto se tarda en domar un caballo?

Dependerá del propio caballo y de su jinete, pero fácilmente puede tardarse 1 año. Por este motivo es tan importancia la paciencia y respetar en todo momento al animal.

Y tú, ¿conoces más trucos o consejos que nos ayuden a aprender cómo domar un caballo correctamente?

Con paciencia y respeto podrás domar a tu caballo

Con trabajo y constancia ya verás como conseguirás muy buenos resultados.


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