Caballos de rejoneo: tipos, entrenamiento y cánones en la lidia

  • Selección de caballos por aptitudes: rapidez, agilidad, buena boca y capacidad de reunión.
  • Entrenamiento progresivo: doma básica, carretón, toro manso, becerras y toro bravo.
  • Cánones técnicos: clavar a la altura del estribo, templar y ejecutar en los medios.
  • Roles por tercio: caballos potentes al inicio, ágiles en banderillas y de aplomo en el rejón final.

Vista de un caballo de rejoneo trabajando

Aunque cada vez son más los que piden la abolición de la tauromaquia, todavía es muy popular el toreo con caballos de rejoneo. Sin embargo, este deporte es muy peligroso, tanto para el jinete como para su animal. De hecho, sólo aquellos más valientes y que pueden controlar a su equino fácilmente lo pueden practicar, ya que hay mucho en juego cuando se tiene un toro delante.

Pero, ¿qué son exactamente los caballos de rejoneo? ¿Qué entrenamiento siguen? Descubre todo esto y más a continuación.

¿Qué son los caballos de rejoneo?

Caballista con un rejón que clavará al toro

Son caballos que han sido entrenados para llevar a un jinete que toreará al toro. Si tenemos en cuenta que el toro es un animal que está armado con dos cuernos muy fuertes y que puede volverse muy agresivo, podemos hacernos una idea de la templanza del jinete que guía a un caballo cuya naturaleza es la de presa y no la de cazador.

Por este motivo, no todos los caballos son aptos para torear. Han de ser rápidos, pero también tranquilos. Además, deben reunir cualidades como agilidad en giros cortos, capacidad para reunirse y buena respuesta a la mano y a la pierna del jinete. Se valoran, entre otras cosas, que mantengan la cabeza baja, el cuello arqueado y que muestren “buena boca”, es decir, sensibilidad fina al bocado.

En función de sus aptitudes, algunos caballos se emplean en un tercio u otro de la lidia (por ejemplo, el caballo lusitano). Los más poderosos y veloces suelen intervenir al inicio; los más ágiles y expresivos, en el tercio de banderillas; y los de mayor aplomo, en la fase final.

Caballos de rejoneo tipos y entrenamiento

Caballo andaluz

Es un animal al que se le conoce como caballo andaluz o Pura Raza Española (PRE) cuyo origen se encuentra en Andalucía (España). Mide entre los 153 y los 175 cm de altura, siendo la hembra más baja que el macho. Posee un cuello fuerte y arqueado, ojos vivaces, una cola esbelta y un porte orgulloso. Es rápido y resistente, además de muy apto para ejercicios de alta escuela que adornan las suertes.

Caballo inglés

Es un animal cuyo origen se encuentra en la Inglaterra del siglo XVIII, cuando yeguas madres inglesas se cruzaron con sementales árabes, berberiscos y akhal teke importados. Mide alrededor de 163cm de altura, con un cuerpo robusto y atlético preparado para recorrer largas distancias. En rejoneo se valora su galope poderoso y su fondo.

Caballo árabe y cruzados funcionales

Los ejemplares de raza árabe y determinados cruzados aportan reflejos muy rápidos, gran movilidad y capacidad para resolver en espacios reducidos. Suelen lucir especialmente en el segundo tercio, donde los quiebros ajustados y los cambios de dirección constantes marcan la diferencia.

¿Cómo es el entrenamiento?

El entrenamiento de los futuros caballos de rejoneo exige mucho tanto al jinete como al propio animal. El primero debe demostrar al equino que puede confiar en él, al mismo tiempo que lo dirige. Esto sólo se consigue con paciencia y constancia, mucho antes de exponerlo al peligro de un toro (para más información, recomendamos leer este artículo en el que se explica cómo domar a un caballo).

Una vez que el equino ya confía en su jinete, es cuando éste podrá comenzar a entrenarlo para ser un caballo de rejoneo. Para ello, lo que se hace es exponerlo a un toro fabricado normalmente de madera que será movido por otra persona. De esta manera, poco a poco se irá sintiendo cada vez más tranquilo. Ese “carretón” reproduce las astas y el empuje del toro, y permite ensayar la entrada y la salida de las suertes.

El plan de doma suele iniciarse en torno a los dos años con una fase básica: aceptación de la silla, contacto, respuesta a transiciones y rectitud. Después se pasa a la desensibilización progresiva: carretón en picadero, bulto o toro manso en el campo, novillas y, por último, el toro bravo. Este proceso puede prolongarse varios años hasta lograr seguridad y temple.

En el día a día se cuida cada detalle: limpieza de cuadras, cama fresca, revisión de casco y equipo, y un calentamiento metódico al paso, trote y galope antes de trabajar con carretón. Los caballos salen a la plaza impecablemente ataviados, con crines trenzadas y mantas o pechopetrales ajustados, buscando un conjunto tan funcional como estético.

En cuanto al trabajo técnico, se entrenan galope largo y corto en círculos pequeños, medias vueltas en un palmo, piruetas, cambios de pie a gran velocidad, apoyos y cesiones. Se busca que el caballo se incurve y “esconda la grupa” en el embroque para no ser alcanzado. La respuesta a la mano debe ser sutil: lo ideal es que el caballo tenga buena boca y reaccione a insinuaciones mínimas.

Caballo de rejoneo en entrenamiento

Aún así, no podemos olvidar que el miedo es una sensación natural. Por muy entrenado que esté, si ve que su vida corre un serio peligro puede reaccionar huyendo, y por el camino podría dejar caer al jinete. Por este motivo, es muy importante que tanto el caballo como su guía se entiendan y se respeten mutuamente, ya que de lo contrario podrían surgir problemas. Sólo así tanto uno como otro podrán salir ilesos de la plaza cuando se expongan a un toro de verdad.

Algunas ayudas de doma, como la gamarra, pueden emplearse en fases concretas del adiestramiento para estabilizar la postura, pero su uso en la plaza denota falta de doma o de confianza, por lo que se considera inadecuado. Introducir ejercicios de alta escuela aporta brillantez, aunque hay rejoneadores que prescinden de ellos si no encajan en su concepto; lo esencial es moverse con armonía, temple y plasticidad.

El aprendizaje es constante y, a menudo, se desarrolla en escuelas de rejoneo o en casas de rejoneadores donde conviven profesionales y alumnos. Allí se repite y corrige a diario, porque frente al toro la doma se pone a prueba como en ninguna otra disciplina: equilibrio, movilidad y rapidez sin errores.

¿Cómo es el toreo con caballos?

Caballo de rejoneo en la plaza de toros

El toreo con caballos se realiza de la siguiente manera, atendiendo a una serie de cánones clásicos: ejecutar en los medios cuando el toro lo permite, clavar a la altura del estribo y de arriba abajo, ir de frente y templar, acoplando el galope del caballo a la velocidad del toro. El mérito crece si se hace despacio, con limpieza y dejándose ver, evitando entradas sorpresivas o abusar de largas galopadas.

Primer tercio

Durante esta primera etapa el jinete, a lomos de su caballo, lo que hará será clavarle uno o dos rejones al toro para volverlo más dócil. Suelen emplearse caballos potentes y veloces, capaces de recibir al toro de frente, doblar ligeramente la cara hacia el lado de la embestida y salir con rapidez. Tras la suerte, se recomiendan zigzags y cambios de dirección para evitar ser perseguidos cuando el toro conserva máximas fuerzas.

Segundo tercio

Durante esta etapa se busca lucirse más y no tanto hacerle daño al toro, por ello sólo se le clavan un máximo de tres pares de banderillas mientras se le torea o se le provoca para esquivar sus embestidas. Se valora que el caballo mantenga buena expresión (mirada y cuello hacia el toro) y que el rejoneador ejecute de dentro a fuera cuando el animal está a favor de querencia a tablas, aprovechando su arrancada. Aquí brillan caballos ágiles y vistosos, con gran capacidad de giro en poco terreno.

Tercer tercio

Es conocido como el de la muerte. El jinete le clavará el rejón de la muerte, de una longitud similar al de una espada. Así, mata al toro o, como mínimo, lo deja agonizando para que el torero acabe con él. La pureza técnica exige ir de frente, dejar llegar al toro hasta el encuentro y clavar con perpendicularidad. Suele utilizarse un caballo de gran aplomo, que mantenga la reunión y responda a ayudas mínimas.

En cualquier tercio, no se valora positivamente clavar a la grupa, entrar por sorpresa, llevar al caballo con la cara vuelta sin ver al toro o dar pasadas en falso. Sí se premia que el conjunto caballo–jinete muestre control absoluto, temple y precisión.

¿Qué opinas de esta disciplina?

La realidad del rejoneo combina riesgo y técnica: detrás del espectáculo hay años de doma, rutinas exigentes y una comunicación fina entre caballo y caballista. Conocer las razas más empleadas, la progresión del entrenamiento y los cánones que rigen cada tercio permite apreciar mejor la dificultad de una especialidad donde la confianza es tan importante como la bravura.

Caballo andaluz blanco
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