La mañana de este viernes fue muy especial en el colegio Santa María del Naranco de Oviedo. El polideportivo del centro se convirtió en el escenario de un encuentro inesperado: seis caballos de la Unidad de Caballería de la Policía Nacional llegaron para sorprender a unos 900 alumnos de Infantil y Primaria. Los equinos, llamados Solana, Tekaria, Heinze, Gestadora, Jericiana y Hereje, desfilaron entre aplausos y risas, mientras los niños se acercaban con curiosidad.
La visita no fue casualidad. Los agentes, desplazados desde Madrid, están en Oviedo para reforzar el dispositivo de seguridad de las fiestas de San Mateo. Antes de empezar a patrullar por el centro, quisieron compartir un rato con los más pequeños, quienes recibieron a los caballos con una mezcla de admiración y nerviosismo. No faltaron las preguntas, las caricias y alguna otra sorpresa, como la de un niño que confesó que le chupó la cara un caballo.
Una experiencia inolvidable para los escolares
Entre el alumnado había auténticas expertas. Manuela Pevida, de cinco años, tiene dos caballos en Grado y recibió a los ejemplares con la naturalidad de quien está acostumbrada a estar entre ellos. ‘Lo que más me gusta es peinarlos’, contaba antes de enseñar cómo hay que acercar la mano para acariciarlos. También Julia González Prado, de ocho años, asegura que va a equitación y que sabe ‘mucho de caballos’. Cuando se les preguntó para qué sirve un caballo de policía, la respuesta fue clara: ‘Para llevar a los agentes’. Y desde arriba, reconocían, se ve mucho mejor todo lo que ocurre alrededor.
El oficial David Martín, responsable de uno de los equipos operativos de la unidad de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana de Madrid, explicó que los ejemplares permiten ‘vigilar y proteger’ desde una posición privilegiada. ‘Tenemos una ventaja: desde arriba vemos muy lejos. En zonas de gran concentración de gente, lo vemos todo muy bien’, señaló. La altura de los caballos también facilita que los agentes sean fácilmente localizables cuando las calles están abarrotadas.
Refuerzo de seguridad para San Mateo
Los agentes están en Oviedo para reforzar la seguridad durante las fiestas de San Mateo, una cita a la que la unidad acude ya por quinto año. ‘Viajamos por toda España y estamos acostumbrados a grandes concentraciones de gente’, explicó Martín. Los caballos facilitan la vigilancia en zonas peatonales, parques y lugares a los que no pueden acceder los vehículos policiales. Su altura, añadió, también convierte a los agentes en fácilmente localizables cuando las calles están abarrotadas.
Además, durante estos días realizarán patrullas por el centro de la ciudad y el Campo San Francisco, mientras que este sábado tendrán otra misión especialmente vistosa: formarán parte del desfile del Día de América en Asturias. Martín calificó de ‘tranquila’ la ciudad porque ‘no suele haber problemas’.
Preparación y entrenamiento de los caballos
Este equipo de caballería cuenta actualmente con 22 ejemplares y formar parte de él exige una preparación específica. Una vez dentro de la Policía Nacional, los aspirantes deben superar pruebas físicas y teóricas, una prueba de monta y una entrevista personal. Después llega un curso con formación teórica y cerca de tres meses de aprendizaje presencial para dominar el manejo de los animales.
La visita al colegio Santa María del Naranco fue solo el aperitivo de un despliegue que busca acercar la Policía a los ciudadanos. Los seis caballos, con sus jinetes, han llegado a Oviedo para quedarse unos días, participar en los actos de San Mateo y reforzar la seguridad en una ciudad que responde con curiosidad y cariño. La presencia de estos animales no solo ayuda a controlar grandes aglomeraciones, sino que también genera un vínculo especial con los más pequeños, que ven en los agentes a unos amigos a los que no hay que temer. Sin duda, una experiencia que repetirán el próximo año si la cita vuelve a repetirse.