¿Cómo se entrenan los caballos bailadores?

Sigue nuestros consejos para enseñar a bailar a tu caballo

Durante las fiestas y eventos caballísticos es inevitable detenerse a mirar a los caballos bailadores. La confianza que les tienen los animales a sus domadores, el respeto que a menudo se demuestran ambos. Es un verdadero espectáculo que todos deberían de ver al menos una vez en la vida.

Pero, ¿cómo entrenar a un caballo para bailar? ¿Qué se necesita para conseguir que baile? Si te gustaría enseñar a tu amigo a moverse al ritmo de la música, no dejes de leer.

¿Qué es el piaffe?

Cualquier caballo puede aprender a bailar con respeto y paciencia

Para enseñar a bailar a un caballo lo primero que hay que hacer es averiguar qué es el piaffe. Pues bien. Este es un movimiento similar al trote de un caballo que lleva a cabo sobre un punto. A base de años de entrenamiento, el caballo llega bajar sus caderas, cambiar el peso sobre sus cuartos traseros y elevar su parte derecha siguiendo la música, de una manera natural. Así, pueden participar en las mejores competencias de piaffe del mundo.

Pero eso no significa que sólo algunos caballos sepan bailar. De hecho, cualquiera puede aprender las pisadas de piaffe a través de la formación de un truco que debe acabar siempre con un premio para el animal. Igualmente, el respeto y la paciencia son claves para que el caballo sienta gusto por aprender, y no lo haga por miedo a posibles represalias. No debemos olvidar nunca que son animales, que tienen sentimientos y que, por lo tanto, merecen nuestro respeto.

¿Cómo se forman los caballos bailadores?

Las sesiones de entrenamiento de tu caballo no deben durar más de 10 minutos

Una vez sabido esto, será el momento de ponerse manos a la obra, o mejor dicho, a la montura de nuestro caballo 🙂 . Por ello, seguiremos este paso a paso:

  1. Lo primero que haremos será llevarlo a pasear. Un paseo corto. No se trata de cansarlo, sino de relajarlo un poco. Es sabido que trabajar con un animal calmado es mucho más sencillo que con uno nervioso. El primero nos prestará atención; el otro preferirá no hacerlo.
  2. Luego, lo llevaremos al trote y tiraremos de él para que se levante. Moveremos sus hombros y caderas y pídele que ponga su cabeza hacia arriba y hacia abajo. Lo haremos varias veces, dejándole descansar unos segundos entre ejercicio y ejercicio.
    En el caso de que no lo haga, o de que le cueste hacerlo, en vez de pedirle tanto lo que podemos hacer será pedirle que se levanta y que simplemente mueva su cabeza; luego lo hacemos bajar y acto seguido le pedimos de nuevo que se levante y que mueva sus caderas. Así, pidiéndole una cosa cada vez probablemente le sea mucho más fácil aprender lo que le estamos enseñando.
  3. Ahora, pondremos un cabestro sobre el caballo y sujetaremos una cuerda. Como estamos empezando, nos servirá un cabestro simple y un plomo; más adelante podremos utilizar una brida y una silla para conectar un lado de la rienda en el lado derecho del caballo. Para que nos sea más sencillo, podremos utilizar ambas riendas laterales que conectaremos desde el anillo del filete a la circunferencia del mismo lado unos 23cm por debajo de la espalda del animal. Ataremos su cola hacia arriba con una banda elástica para que no nos moleste.
  4. Después, pararemos al caballo de manera que el muro o valla quede a su derecha. Lo pararemos sobre su lado izquierdo. Con la fusta de la doma, tenemos que alcanzar sus patas traseras. Tocaremos la pata trasera izquierda hasta que se levante y luego le ofrecemos un premio. Repetiremos lo mismo con la pata trasera derecha.
  5. A continuación, le ponemos la brida o silla de montar, y las riendas laterales. Le pediremos levantar izquierda, derecha, izquierda, y los recompensaremos. La respuesta debe ser rápida, pero lo mismo, si vemos que le cuesta, retrocederemos e iremos más despacio. No se trata de conseguir que el caballo sea perfecto: la perfección no existe. Se trata de enseñarle algo tratando de que se divierta, y no lo hará si le pedimos más de lo que en ese momento es capaz de hacer.
  6. Por último, lo que haremos será tocar sus patas delanteras. Si está nervioso, dejaremos que baje su cabeza o se la bajaremos nosotros; así se calmará. Por el contrario, si lo vemos animado se la levantaremos para que se sienta orgulloso. Si se porta bien y, sobretodo, si hace un paso que parece un baile, le daremos un merecido premio y lo dejaremos descansar.

Las sesiones tienen que durar unos diez minutos, no más. Hay que evitar que el caballo se sienta frustrado, ya que de hacerlo perderá interés por aprender a bailar. Además, insisto, tenemos que ser muy pacientes. Pueden pasar semanas hasta que veamos que el animal lo va aprendiendo.

Los caballos bailadores de España

En España tenemos la inmensa suerte de poder disfrutar del espectáculo que dan los caballos bailadores. Especialmente en Andalucía, estos animales son los auténticos protagonistas de muchas de las fiestas y eventos, tales como la Fiesta del Caballo que se celebra en Jérez, o en mi pueblo Ses Salines (Mallorca) por las fiestas de Sant Bartomeu (finales de agosto).

Con música española y vestuario propio del siglo XVIII, los caballos bailadores y sus jinetes bailan su maravilloso ballet ecuestre utilizando la técnica de la doma clásica y vaquera, enganches, trabajos en la mano y carrusel.

¿Sabías cómo se entrenaban los caballos bailadores? ¿Te animas a enseñar a tu amigo a moverse al ritmo de la música? 🙂


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