El Caballo Hackney y su característico trote elevado

Caballo Hackney

Fuente: Youtube

La raza de caballos Hackney, también denominada Norflok Trotter, es de origen británica y es muy apreciada por su gran versatilidad. El nombre de la raza deriva del término anglo-sajón hnegan, que significa relinchar. Dicho término se fusionaría con el normando haqueneé que vendría a ser una derivación de la palabra latina equus. Ya en la denominación de la raza podemos comenzar a vislumbrar la antigüedad de la misma. El término Hackney ya aparece escrito en el siglo XIV en Inglaterra.

Estos equinos se caracterizan sobre todo por el trote que poseen, elevado y único. Precisamente de este rasgo ha derivado su apodo de “El aristócrata de las exhibiciones”. ¿Los conocemos un poco mejor?

La raza Hackney, gracias a su movimiento en el trote y su porte, son grandes conocidos en las pistas de exhibición equinas, destacando en la modalidad de enganche. Son equinos con buenas aptitudes para la doma, la competencia y la exhibición. Por ello, es fácil encontrarlos en disciplinas como salto, dressage o exhibiciones de tiro.

¿Cómo es el caballo Hackney?

Con una alzada que ronda los 155 cm, estamos ante unos equinos inteligentes y muy fogosos. Se puede decir de ellos que son equinos potentes y con una forma armoniosa. En ellos destaca su espectacular trote: levantan notablemente las manos y remeten mucho los posteriores, realizando un movimiento redondeado. Es este movimiento el que los ha hecho famosos en el mundo de la exhibición equina.

Poseen una cabeza más bien pequeña algo convexa y de perfil rectilíneo, donde se disponen dos grandes ojos. La cabeza se corona con unas orejas pequeñas y móviles que siempre parecen estar en estado de alerta. Su cuello es largo y curvo y lleva a unos hombros fuertes y un pecho amplio.

El cuerpo de esta raza es muy compacto y bien formado. Tiene una espalda musculosa, un costillar y una grupa redondeados.

Sus extremidades son medianas  y terminadas en casos redondeados y duros. Posee mucho músculo en los antebrazos y unas rodillas largas y bien formadas,

Su pelaje sedoso suele tener capas zainascastañas, castañas oscuras o alazanes, siendo este último el más común. En los primeros siglos de la raza se podían encontrar además capas tobiano negra y tobiano coloreada, aunque en la actualidad están extintas.

Durante el siglo XIX y principio del XX, se prefirieron pelajes de colores oscuros, picazos y zainos, más apropiados para atalajar un coche. Por ejemplo, los colores más claros como: alazanes, zainos doradillos, zainos colorados eran sólo bien vistos hasta el medio día.

Como curiosidad, existen también los Ponies Hackney (con una altura a la cruz de unos 142 cm.) cuyo trote elegante se asemeja al de los caballos. En ellos, la acción redondeada del trote es mucho más acusada, pues elevan las rodillas y remeten los posteriores de manera que los corvejones pasan por debajo del cuerpo.

Pony Hackney

Fuente: youtube

Un poco de su historia

En la Inglaterra del siglo XVII, los criadores de caballos parecían estar interesados en descubrir cuál era la mejor raza de caballos trotones. El objetivo era cubrir a sus afamadas yeguas inglesas con sementales trotones. Entre este siglo y el siguiente, se asentaron las bases de muchas de las razas británicas mejor consideradas en la actualidad. Todo fruto del trabajo de los criadores, que lograron registros muy amplios de las razas de la isla.

La raza Hackney como tal surgió en Gran Bretaña en el siglo XVIII. Aunque al inicio eran utilizados sobre todo como caballos de tiro y de silla,  hoy día lo podemos encontrar en una gran cantidad de disciplinas ecuestres. Todo gracias a su versatilidad.

El primer caballo de esta raza nació en Norfolk (Inglaterra) en 1760. A partir de ese momento y gracias a los caballos trotones de Norfolk y Yorkshire, estos nuevos equinos fueron desarrollándose y adquiriendo sus características propias hasta convertirse en una raza propia.

Entre los ancestros de la raza Hackney por parte paterna, podemos encontrar a un Pura Sangre de Carrera de la línea de Darley Arabian. Hacia 1797, el deporte del trote estaba ampliamente integrado en la vida inglesa. Las yeguas con esos andares eran muy apreciadas. Tanto ellas como las yeguas de la variedad de pack horse fueron utilizadas por los criadores para afianzar las características de los Hackney de la época.

Se convirtió en una raza muy valiosa. Fue uno de los caballos de silla predilectos entre las señoras debido a su trote. Desde finales del siglo XVIII y durante la primera mitad del XIX, la raza fue utilizada principalmente como caballo de silla. También muy valorado para las carreras de trote primitivas.

Su particular trote rápido y su acción, los convirtió en caballos muy admirados. Ésto produjo que los criadores de caballos de norteamérica, escogieran esta raza para mejorar las suyas propias de características más livianas.

En estos siglos, la comunidad agrícola descubrió en la raza Hackney a un caballo útil. Además de servir de caballo de silla, podía ocuparse de la granja en ciertas ocasiones.

La llegada del Ferrocarril

Con la invención del ferrocarril la raza Hackney estuvo en peligro. La gente comenzó a darse cuenta que era más rápido viajar en tren que a caballo. El ferrocarril sustituyó enseguida el trabajo realizado por un gran número de caballos trotones. Muchos criadores pensaron que la época de los caballos había terminado para siempre y dejaron de hacer labores de crianza. Sin embargo, la Hackney Horse Society se movió con presteza y rescató a la raza Hackney derivando su utilidad hacia otras tareas. La raza fue ganando adeptos que veía a estos equinos como excelentes caballos para el ocio. Fue un buen punto a favor de la raza que en esa época comenzara a surgir el gusto por los caballos de andares elevados, de buena presencia. Por ello algunos criadores se enfocaron hacia ese camino. La fama de Hackney británico comenzó a extenderse de manera mundial.

Con el paso del tiempo, la raza fue creciendo en ejemplares, adquiriendo y fortaleciendo las características que hoy lo representan. Para lograr esto, en la genética del Hackney, participaron muchas razas equinas. Algunas son: los caballos trotones de Norfolk y de Yorkshire, los frisones, los normandos, los Galloway e incluso los andaluces.

Espero que hayas disfrutado leyendo este artículo tanto como yo escribiéndolo.

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